• Regístrate
Estás leyendo: “Todo apunta a que las abejas murieron intoxicadas”
Comparte esta noticia
Viernes , 20.07.2018 / 06:48 Hoy

“Todo apunta a que las abejas murieron intoxicadas”

La desaparición de la especie doméstica que ha caído en La Laguna no es un caso aislado, la baja lo mismo se ha visto en Europa, Estados Un

Publicidad
Publicidad

Alberto Robledo Cervantes

Las abejas están desapareciendo. A finales del 2015 en la Comarca Lagunera se registraron las primeras bajas en la población de colmenas de la apis mellifera o "abeja europea".

Es la especie doméstica con la que trabajan los apicultores para la producción de miel y que, a su vez, se encargan de la polinización de las cosechas que se dan en la región. A la fecha, se ha perdido alrededor del 60% de la población.[OBJECT]

Este "síndrome de desaparecimiento de las abejas" que ha caído en La Laguna no es un caso aislado, la baja se ha visto en países de Europa, en algunas latitudes de los Estados Unidos y en otros Estados de la república Mexicana. Nadie lo esperaba.

Los últimos 5 años, José Luis Reyes Carrillo, profesor investigador del departamento de biología de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), ha enfocado de lleno sus estudios al comportamiento sanitario de las abejas que habitan en la Comarca Lagunera, a través de un trabajo al que tituló "Detección de enfermedades y parásitos de la abeja mellifera".

No obstante, no fue posible prever la situación que hoy azota a la región: la desaparición de estos polinizadores y recolectores de miel, en particular, de la especie apis mellifera.

El catedrático recordó que los primeros estudios al respecto, hechos 30 años atrás, pero de una forma más bien aislada, se abocaron a la "acariosis de las tráqueas", una garrapata microscópica que ataca al sistema respiratorio de la abeja.

Con esto lo que encontraron fue un 17% de infestación en las colmenas de la región, sin embargo nunca fue un problema de gravedad.

Luego, por allá de los años 2000, apareció el parásito "Varroa destructor", que en algunos países fue de carácter devastador y que a México se piensa que llegó debido al intercambio de abejas reinas con Estados Unidos.

"De hecho la contaminación con varroa es muy sencilla, porque los enjambres que la tienen llegan y se ponen en una colmena y la contaminan".

"Para esto hay que detallar una característica muy simpática en el caso de los zánganos: los que salen de la colmena pueden entrar a cualquier colmena vecina y no son molestados, tienen libre tránsito, por lo que ellos pudieron ser factores importantes de la diseminación de la varroa, por eso se cree que avanzó tan rápido", explicó Reyes Carrillo.

Otro aspecto al que se metieron de lleno cuando lo inició el estudio, un parásito que cuando menos en Europa se ha visto con gran intensidad.

Se trata de un microsporidio de nombre "Nosema apis" que se adhiere al sistema digestivo de las abejas y les provoca fuertes diarreas e incapacidad de vuelo, lo que puede significar la desaparición de una colmena. Este fue otro motivo descartado.

Partiendo de esto, el catedrático destacó que en un principio, cuando se vio una baja considerable en el número de colmenas, sospechaban que pudiera ser alguno de estos problemas parasitarios, la acariosis, la varroa o el nosema, debido al tiempo en el que presentaron las pérdidas, es decir, por ahí de noviembre y diciembre.

"Se ajustaba mucho a las pérdidas reportadas en Europa en tiempo de invierno por causa de Nosema. Fue la primera parte en la que abordamos el problema, analizando las muestras", ahondó.

Precisó que por ser el nosema un parásito intestinal, no les parecía nada raro que se estuviera presentando en la temporada invernal.

El motivo: que las abejas están muy cerca la una de la otra, proporcionando calor y porque, además, empiezan a alimentarse con sus reservas.

"Esto nos está llevando a otra vertiente. No encontramos Nosema, el ácaro Varroa lo vimos a un nivel muy bajo, no encontramos Acariosis en las tráqueas, como antes lo teníamos, también llegamos a sospechar de una mosca a la que en Estados Unidos bautizaron como la 'mosca zombie'", agregó.[OBJECT][OBJECT]

Aposefalus borealis es el nombre científico de este parasitoide que se alimenta de abejas vivas, inyectándoles un huevecillo del que nace una larva, que es la que se alimenta de la parte interna de la abeja.

Pero si bien encontraron a un par de estas moscas en las colmenas, también fue tachada de la lista de causantes de la desaparición.

"Ahora lo que sospechamos y creo que todo apunta hacia allá, es que en realidad las abejas murieron intoxicadas".

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.