Vivimos un infierno: afectado por explosión en Tlalnepantla

Sergio Rodríguez Martínez relató que luego de salir de su vivienda había llamas por todas partes y "parecía que no había escapatoria". 

Tlalnepantla

"Vivimos un infierno para proteger a las familias de las llamas. Al escuchar un fuerte estruendo, subimos a la azotea y vimos como se venía volteando la pipa y luego todo se puso rojo, anaranjado, el flamazo incendió árboles, anuncios, las láminas de las casas estaban quemándose", narró Sergio Rodríguez Martínez, uno de los afectados por la explosión de una pipa esta madrugada en Tlalnepantla.

"Cuando logramos salir de nuestro domicilio, ubicado en el número 6 de la calle de Jesús Reyes Heroles, de la colonia San Rafael, las llamas estaban por todas partes, pensé buscar una salida. Volví a meterme a la casa y me subí a la azotea. Llamas por afuera, por atrás, anuncios ardiendo, los árboles, los autos de los vecinos que bloqueaban las puertas de las viviendas. Por dónde salíamos. Parecía que no había escape. Vivimos por momentos en el infierno", cuenta Sergio.

"Buscaba el medio para escaparnos de esa pesadilla, para ver si podía salir por las casas de atrás, pero estaban en llamas y mi carro quemándose tapando la puerta. Parecía que no teníamos una vía de escape".

En la zona del siniestro se percibe un ambiente pesado y un intenso olor a quemado a plástico, donde los vecinos por sus propios medios combatieron las llamas que alcanzaron a quemar sus automóviles y viviendas; otros sólo los alcanzó la onda expansiva de la explosión que cimbró sus casas e hizo estallar vidrios y derribar zaguanes y puertas.

Unas 25 casas fueron alcanzadas por las llamas, cuatro de éstas fueron totalmente consumidas por el fuego.

El paisaje es impactante: zonas verdes, árboles y viviendas carbonizadas; caras exhaustas de los combatientes y un cielo color naranja que exhibía un sol de rojo intenso, colores derivados de las altas concentraciones de bióxido de carbono.

Los crujidos de fierros rompieron la tranquilidad de los vecinos y el chirrido de un líquido que derramaba y a la vez se prendía hasta que estalló y como lenguas y bolas de fuego se dispensaron por nuestra colonia, narra Luz María Carreño, vecina de la calle Fresno número 4, de la colonia San Rafael, aledaña a la avenida Jesús Reyes Heroles.

"Parecía que no teníamos escape. Miré a mi hijo con discapacidad y a las cuatro de la mañana, cómo lo saco. Tiene 16 años, cómo lo saco. En la casa con el ruido, explotaron los vidrios, la persona que lo traía cargando en ese momento se cortó porque explotaron los vidrios", agrega Luz María.

"Lanzamos cubetas con agua a los automóviles para combatir el fuego y evitar que estallaran y salir de nuestras casas corriendo, cargando a los niños en brazos, a lo que pudimos caminar porque estaban prendidos los árboles, los cables estaban explotando y echaban lumbre. De la pipa salían bolas de fuego que se venían a la calle, como si buscaran un camino".

"No olía a gas, olía a plástico quemado", relataron los vecinos de la colonia San Rafael.

Los vecinos reclamaron por qué no han ponen unos vibradores en la zona habitacional: " Es la segunda vez que nos pasa. Otra pipa se quemó de igual manera en la misma calle y llegó hasta la escuela".

"Hay que ponerles remedio a esta situación", alegaban mientras atestiguaban cómo los bomberos permitieron que se consumiera el combustible restante de la pipa con una capacidad para almacenar 45 mil litros de gas butano.