La fiesta brava, prohibida y aclamada

Hay varios estados que protegen como patrimonio cultural a la tauromaquia, entre ellos Aguascalientes, Hidalgo, Guanajuato, Zacatecas, Querétaro y Tlaxcala. 
El 3 de mayo de 2013, el Congreso de Sonora promulgó la Ley de Protección de Animales, que prohíbe otorgar permisos, licencias y cualquier tipo de autorización municipal para la realización de corridas de toros.
El 3 de mayo de 2013, el Congreso de Sonora promulgó la Ley de Protección de Animales, que prohíbe otorgar permisos, licencias y cualquier tipo de autorización municipal para la realización de corridas de toros. (Cuartoscuro)

México

Mientras 65.6 por ciento de los mexicanos desaprueba las corridas de toros porque en ellas se maltrata animales, sus aficionados las defienden apasionadamente, por lo que la llamada “fiesta brava” se debate entre ser protegida o prohibida definitivamente en algunos estados de la República.

En algunos estados y municipios existen leyes o reglamentos para prohibir esta actividad originada en la España del siglo XVIII; mientras que en otros, esa práctica es protegida bajo la figura de patrimonio histórico y cultural.

La tauromaquia se consideró por primera vez como Patrimonio Cultural Inmaterial en Aguascalientes; el decreto se publicó en octubre de 2011 y desde entonces se le han sumado otras entidades como Hidalgo, Guanajuato, Zacatecas, Querétaro y Tlaxcala.

En contra, el 3 de mayo de 2013, el Congreso de Sonora promulgó la Ley de Protección de Animales, que prohíbe otorgar permisos, licencias y cualquier tipo de autorización municipal para la realización de corridas de toros, novillos y becerros, así como para los rejoneos. Con ello se convirtió en la primera entidad mexicana en prohibirlas.

En el Distrito Federal, por ejemplo, el maltrato animal está tipificado como delito, sin embargo, la tauromaquia así como las peleas de gallos no fueron prohibidas por una excepción en el Artículo 25 de la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, recién aprobada, lo que generó críticas de los defensores de animales.

A pesar de que las disposiciones legales que protegen a las faenas por su valor histórico, sociológico, filosófico o antropológico, solamente 24.8 por ciento de los mexicanos consideran al espectáculo como una tradición que “muy arraigada”, según la encuesta más reciente de Gabinete y Comunicación Estratégica (GCE) sobre el tema.

Además, 80 por ciento reconocen que en dicho espectáculo se maltrata a los animales, 65.6 por ciento están a favor de que se prohíban y 64 por ciento de los 800 encuestados telefónicamente, incluso estarían dispuestos a asistir a una manifestación para su prohibición.

Asimismo, 61 por ciento nunca ha acudido a una corrida de toros; 17.1 por ciento las ha visto por la tele y 21.5 por ciento ha asistido a una plaza de toros.

Sin embargo, 51.4 por ciento de los encuestados tienen la percepción de que si los legisladores tuvieran que elegir entre prohibir o proteger el espectáculo taurino, los diputados y senadores votarían por convertir la fiesta brava en patrimonio cultural.