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Viernes , 25.05.2018 / 21:43 Hoy

Sede de la Sinfónica, hoy circo de anarcos

Auditorio Justo Sierra, 18 años en manos de ajenos a la UNAM. Conciertos, encuentros de ‘dealers’, ‘hora del fume’ y talleres de ‘técnicas de combate’, entre las actividades que se llevan a cabo.

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Rafael Montes

Cuando fue inaugurado, el auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) llegó a ser la sede de la Orquesta Sinfónica de la máxima casa de estudios; ahora es un recinto en el que se organizan conciertos anarcos, sesiones de circo en las que se incluye la hora del fume, encuentro de dealers y talleres de “técnicas de combate”, entre otras actividades.

Así puede leerse en las invitaciones y convocatorias que los grupos ocupantes del inmueble difunden a través de sus redes sociales: Auditorio Che, en Facebook, y Okupa Che, en Twitter.

De acuerdo con esa información, el pasado 22 de febrero, el auditorio fue sede del primer encuentro Todo el circo cabe en un cuarto, donde se abrió un espacio para la hora del fume, a las 16:20 horas, y un encuentro de dealers, a las 17 horas.

Ayer, MILENIO dio a conocer que la UNAM ha presentado tres denuncias penales ante la Procuraduría General de la República (PGR) en las que demanda la liberación del auditorio Justo Sierra; la más antigua, en 2005.

Al respecto se solicitó a la UNAM mayor información sobre las acciones que ha tomado para liberar el auditorio, como conocer si el rector Enrique Graue ya ha intentado entrar en contacto con quienes ocupan el sitio, como lo planteó hace meses. Sin embargo, no hubo respuesta.

También conocido como Che Guevara, el auditorio permanece en poder de grupos ajenos a la comunidad universitaria desde el año 2000, unas semanas después del ingreso de la Policía Federal para acabar con la huelga estudiantil que duró 10 meses, pese a que con la entrada de los uniformados fueron liberadas todas las instalaciones.

“El primer lugar al que llegué fue al auditorio Justo Sierra. Ahí mismo fueron detenidas más de 300 personas. Una semana después le entregué personalmente las instalaciones de toda la universidad, libres de cualquier ocupación, al abogado general Fernando Serrano. Semanas después se volvió a ocupar el auditorio”, platicó Everardo Moreno, subprocurador de la PGR en el 2000, quien agregó que entraron simultáneamente los policías y 30 agentes del Ministerio Público.

Pese a que ha sido señalado reiteradamente como un sitio en donde se expende droga, el grupo que mantiene el control del inmueble asegura en sus redes sociales que “siempre hemos combatido el narcomenudeo y las adicciones, con actividades autogestionarias y culturales, en las que se llama al consumo responsable”.

Además asegura que existen dos tipos de vendedores de droga en la UNAM: “los emprendedores y las mafias”. Los primeros, según ellos, “venden para ganarse un cambio, por lo que incluso pueden ser estudiantes; los segundos participan de la corrupción institucional y se disputan el mercado”.

Se deslindan áreas

En la respuesta a la solicitud de información para conocer qué acciones se han realizado para desocupar el auditorio, la Secretaría de Atención a la Comunidad Universitaria, cuyo titular es Javier de la Fuente Hernández, respondió que, según sus atribuciones, “no se encuentra obligada normativamente a contar con esos datos”.

Sin embargo, el “Acuerdo que crea y establece las funciones y estructura de la Secretaría de Atención a la Comunidad Universitaria” establece que tiene entre sus atribuciones “coadyuvar, apoyar y evaluar la protección de las instalaciones universitarias (...), con la finalidad de salvaguardar a la comunidad, sus bienes y el patrimonio universitario”.

En tanto, la Facultad de Filosofía y Letras también alegó que no está entre sus atribuciones ejecutar acciones para desocupar el recinto.

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