Se 'agotan' los glaciares del Pico de Orizaba

La opacidad en los recursos para rescatar el volcán, la tala clandestina y los incendios forestales ocasionan que la extinción de la masa de hielo avance.
Cara desértica del volcan veracruzano.
Cara desértica del volcan veracruzano. (Cara desértica del volcan veracruzano.)

Veracruz

La fábrica de agua se agota; mientras autoridades municipales y estatales en Veracruz promueven el aprovechamiento turístico de la montaña más alta del país, la extinción de los glaciares del Pico de Orizaba avanza y solo sobreviven cuatro de siete.

El glaciar Jamapa que abastece de agua a gran parte del estado tiene solo 45 por ciento de hielo y capacidad; el Chichimeco se encuentra con menos de 30 por ciento de lo que era hace una década; El Toro está al 50 por ciento y el Occidental, al 60. Los cuerpos de agua congelados se achican, mientras la deforestación y desertificación del volcán crece.

En 1985 el volcán tenía siete glaciares, hoy sumando todos no equivalen ni a dos de ellos, pues se ha perdido 70 por ciento de la capacidad para retener el agua que abastece las principales cuencas hidrometeorológicas de Veracruz, Puebla y estados vecinos.

Gran parte de los recursos destinados a la reforestación y cuidado del Pico de Orizaba son escamoteados por las autoridades, tal como sucede con la aportación que en forma "voluntaria" pagan los habitantes de Veracruz, Medellín y Boca del Río al Sistema de Agua Potable (SAS) que explotan el agua del río Jamapa, proveniente de ese glaciar.

Cada año, los veracruzanos aportan 8 millones de pesos aplicados al recibo por los servicios de agua potable, drenaje y alcantarillado; es dinero no fiscalizable por tratarse de una "cuota voluntaria" y de los cuales el SAS debe aportar 400 mil pesos para que la Comisión Nacional Forestal dé una parte similar destinada al pago a ejidatarios que se encargan de labores de reforestación y cuidado del Pico de Orizaba.

Desde hace tres años el SAS no entrega los recursos, mientras que en abril la UNAM declaró oficialmente extinto el tercer glaciar conocido como Pecho Paloma; lo antecedieron el Oriental y El Halcón.

Anualmente más de 3 mil turistas, montañistas, alpinistas, la mayoría extranjeros, llegan a Veracruz para escalar la cima de casi 5 mil 700 metros de altura.

El potencial que ofrece el volcán Citláltepetl es tal que deportistas de alto rendimiento establecen allí campamentos a 4 mil metros de altura para preparar a los atletas para justas olímpicas, como lo hace un grupo canadiense que estableció su campamento y pista de entrenamiento en la zona, explica el coordinador regional de Protección Civil, Luis Palma Déctor.

Revertir los efectos de la tala clandestina e incendios forestales requiere, según estudios, de la siembra de 2 mil 500 millones de árboles.

A pesar de las heladas y nevadas, el volcán está seco y con apenas manchones de nieve visibles.

Entre 1965 y 1983 el coloso perdió 83 por ciento de la cobertura forestal por la tala inmoderada, incendios forestales y el pastoreo desmedido; para 1985 había aún siete glaciares y hoy quedan los restos de cuatro de ellos.

Las acciones para rescatar la montaña más alta del país y en la que participan ejidatarios y habitantes de los municipios asentados en las faldas del volcán no han sido suficientes y menos cuando las mil 600 familias de cuatro ejidos participantes no reciben recursos del SAS.

Se trató de contactar al director del organismo, José Tello Allende, para que informará sobre los recursos de tres años (un millón 200 mil pesos), pero el funcionario no respondió llamadas telefónicas ni se le encontró en sus oficinas.