Van 7 sacerdotes investigados por pederastia en Tijuana

El arzobispo local Rafael Romo Muñoz dijo que no hubo abuso completo por parte de los padres señalados, sino acoso.

Tijuana

Siete sacerdotes de Tijuana acusados de presuntos actos de pederastia están bajo investigación y suspendidos por órdenes de El Vaticano, confirmó el arzobispo local Rafael Romo Muñoz.

Dijo que se les ha señalado como responsables de situaciones que involucran a adolescentes, no a niños, y sostuvo que en ninguno de los casos hay denuncias directas por parte de los afectados y todas han sido señalamientos por rumores de terceras personas.

"Cada uno es singular; sin mencionar nombres diría que se acusa a un sacerdote de, no precisamente abuso completo, sino sencillamente de acoso, etcétera, pero sin llegar a mayores. No hay ningún acusado de abuso de niños, sí de menor porque se puede considerar que con quien haya tenido que ver sea menor de 18 años, pero ningún menor, ningún niño"

En conferencia de prensa, el jefe de la Iglesia católica ratificó que fue el ex director del Seminario de Tijuana, Eduardo Ortiz, quien reportó los hechos ante El Vaticano, y de ahí iniciaron las investigaciones.

Afirmó que nunca se presentó una denuncia directa a la arquidiócesis, ni de familiares o testigos de alguna víctima, ni de parte de Ortiz.

Romo Muñoz confirmó el lunes a MILENIO que eran cuatro los sacerdotes investigados, pero este miércoles actualizó al mencionar que son siete.

Aunque se le solicitaron nombres, sólo reveló que entre los involucrados se encuentra el sacerdote Jeffrey Newell Lamber, de la parroquia Nuestra Señora de la Encarnación, de la colonia Camino Verde.

Feligreses de ambas parroquias manifestaron asombro por los retiros de los clérigos, y es que aseguraron, en la trayectoria de los padres, nunca fueron testigos de alguna anomalía.

En relación con el caso de Newell, quien también enfrenta señalamientos por estos motivos en Estados Unidos, el arzobispo dijo que se enteraron de dichas acusaciones por medios de comunicación y explicó que se trata de una denuncia de hace 20 años -cuando aún no era sacerdote- pero que nunca procedió ni civil, ni eclesiásticamente.

Consideró que los señalamientos hacia los clérigos surgieron de una página dedicada a desprestigiar a la Iglesia, que carece de información y de una verdadera investigación, por lo que hizo un llamado a la comunidad para privilegiar la objetividad y verdad.