Hay cosas que dejan huella: víctima de pederasta

En entrevista con MILENIO, Alberto Ayala, narró cómo hace 30 años Eduardo Córdoba, al ser maestro en el Instituto Potosino Marista intentó abusar de él.

Ciudad de México

“Tenía 12 años, cuando Eduardo Córdoba intentó abusar de mí no lo logró porque hay cosas que te enseñan tus padres que están mal, como el que alguien te quiera tocar ciertas partes”, señaló Alberto Ayala, quien fue víctima del sacerdote prófugo de San Luis Potosí.

En entrevista con Azucena Uresti, para Milenio Televisión, el hombre de 43 años explicó quién era Córdoba antes de ser sacerdote.

“Yo estaba estudiando el primer año de secundaria en el Instituto Potosino Marista, él (Córdoba) era maestros, acababa de terminar su carrera de Derecho y todavía no era sacerdote”, explicó.

Nosotros, dijo, en ese entonces teníamos clases por la mañana y en la tarde eran nuestras actividades deportivas. Ese día yo me lastimé el pie jugando basquetbol, por lo que se ofreció a ayudarme con una pomada que tenía entre sus cosas en el salón de clases.

“Después me dijo que la crema la tenía en su casa por lo nos trasladamos para allá, me pidió que me acostara y me comenzó a sobar, hasta que llegó a los genitales ahí me asusté por lo que te dicen tus papás que no te deben tocar ciertas partes. En ese momento él me dijo que me calamara que me había lastimado por lo que iba a ir por una pastilla por lo que mi reacción fue salir corriendo de su casa”, señaló.

Alberto Ayala reconoce que no su caso no llegó a una violación como tal, sin embargo, sí se trata de una agresión.

“Me tomó 30 años poder hablar de esto, de hecho mi esposa era la única que sabía por lo que cuando salió todo esto me decidí hablar. Lo tratas de olvidar, pero siempre queda una huella marcada”, señaló.