Temen por vida de padre que pidió cerrar bares en Chiapas

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas manifestó su preocupación por las amenazas de muerte en contra del sacerdote Marcelo Pérez.
El sacerdote le mostró un crucifijo y le dijo que era imposible y absurdo retar a la muerte.
El sacerdote Marcelo Pérez denunció que las autoridades cobijan estos giros. (Especial)

Ciudad de México

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas manifestó su preocupación por las amenazas de muerte, hostigamientos, agresiones y criminalización que atentan contra la integridad y la vida del sacerdote Marcelo Pérez y otras personas que forman parte del Consejo parroquial del municipio de Simojovel, Chiapas.

El 6 de Junio del 2014, integrantes de la parroquia de San Antonio de Padua y de diversas áreas y comunidades católicas (aproximadamente 3 mil 500 personas) exigieron, en una peregrinación pacifica, a las autoridades del municipio de Simojovel, el cierre definitivo de cantinas, centros nocturnos y centros de prostitución.

Al mismo tiempo realizaron un llamado al gobierno federal para su intervención en el combate al narcotráfico en la región, debido a la violencia que se vive en el municipio.

Ante las manifestaciones por la paz, el centro señaló que se han intensificado las amenazas contra el padre Marcelo y el Consejo parroquial. Durante la peregrinación, integrantes del consejo escucharon: "Este pinche padre que sigue chingando lo que quiere es una golpiza o un balazo"; además, personas durante la marcha estuvieron difamando al clérigo mediante volantes acusándolo de "apostata subversivo" "falso profeta" "desestabilizador social de la región" entre otras denostaciones a su trabajo en el municipio.

El padre Marcelo ha denunciado que los vicios están causando una ruptura del tejido comunitario de Simojovel, a la vista y permisividad de las autoridades municipales quienes cobijan a los distribuidores y empresarios de estos giros.

Ese centro de derechos humanos demandó se proteja y garantice la vida, la integridad y seguridad personal del padre Marcelo y de quienes integran el Consejo Parroquial.

Se investiguen y cesen los actos de amenazas de muerte, hostigamiento, agresiones, difamación y criminalización en contra del sacerdote y de quienes integran el Consejo Parroquial.

Y se garantice y respete el derecho a la libertad de pensamiento y libre expresión en la región por ser uno de los principales derechos que los ciudadanos tienen para manifestar sus inconformidades.