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Miércoles , 17.10.2018 / 14:35 Hoy

Un robot levanta esperanza en escuela destruida por el sismo

Hoy todos quieren que los de robótica sean ganadores, aunque haya quien diga que el sólo tener la ilusión de ganar, no sea suficiente.

Freddy Valencia Santos, director de la Escuela Secundaria Técnica número 18 de El Espinal, Oaxaca, narra que de 14 edificios que tienen el 50% resultó con daños.
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El entusiasmo de jóvenes estudiantes gritando porras, en la explanada de la Escuela Secundaria Técnica número 18 de El Espinal, Oaxaca, contrasta con los edificios derrumbados, los muros agrietados y mobiliario dañado bajo la techumbre principal de la institución.

El apoyo es para el equipo de robótica EOLOTICS Team 7018, que se presenta en un lugar donde el 7 de septiembre tras el sismo, sobrevivieron a esta amarga experiencia que la naturaleza les obligó a enfrentar.

El daño en la actualidad es mucho, el apoyo fluye pero se da muy lentamente. El panorama en un inicio no se percibe desolador, más bien pareciera que hubo negligencia en su construcción de origen hace 47 años.

Lo que más impacta, es ver la gran mayoría del mobiliario escolar amontonado, la suciedad denotaba ya los largos meses que han estado expuestos en la explanada techada de la escuela. El recurso no ha llegado tan rápido y la reconstrucción ha sido muy lenta.

"Uno da gracias a Dios en cierta forma porque el sismo se suscitó durante la noche y no cuando había niños, no sabríamos lo que hubiera ocurrido de haber sido así”, expresó un trabajador de mantenimiento.[OBJECT]

En el lugar se erigen nuevos edificios, algunos de ellos ubicados en donde estuvieron otros antes de ser demolidos.

El director, Freddy Valencia Santos, explica que se replicarán las estructuras con lo que no resultaron con afectación mayor y resistieron los embates de la naturaleza. De 14 edificios que tienen el 50% resultó con daños.

Esa parte está acordonada para que ni alumnos ni maestros tengan acceso y evitar algún riesgo.

Durante el trayecto se pueden observar cristales rotos, marcos de puertas y ventanas fracturados, paredes agrietadas, banquetas levantadas, un panorama que no luce muy nada estimulante.

Caminar por la senda labrada por la destrucción, entre un edificio y otro, causa escalofrío, de visualizar que ahí, unas horas antes, jóvenes habían tenido clases, habrían corrido, gritado, sonreído, quizás soñado con un futuro mejor para ellos y sus familias.

Pero, ¿Qué se piensa antes de la desgracia? Se aprende gramática o quizás historia, se elaboran experimentos en los laboratorios que hoy lucen abandonados, sucios, olvidados al igual que los tambores de la banda de guerra, donde quizás sus miembros bajaron la guardia ante el adverso panorama.

Prevalece la incertidumbre de conocer el futuro que tendrán, peritajes van y vienen, pero no así las autoridades, no así el recurso. Frente a la incertidumbre sigue es la duda.

Y frente a eso los que convierten este sentir, este pesar, son los jóvenes de FIRST, los de robótica, los que ya causan sueños y admiración en niños más pequeños y hasta en el presidente municipal de El Espinal, que ya les prometió toda la ayuda que necesiten para llegar a la fase internacional de la competencia.

El proceso de rehabilitación de las instalaciones de esta escuela, es muy lento. A decir de su director, la reconstrucción en la que más se batallará será en la emocional de alumnos, maestros y padres de familia.[OBJECT]

“Nunca habíamos vivido algo similar y eso obviamente que impactó a los muchachos, no es algo fácil de asimilar y seguro que dejó una huella muy profunda en todos”.

Diversas asociaciones se han acercado para darles apoyo, incluso empresas como Peñoles también han participado con el objetivo de brindar un proceso de superación de esta desgracia, el antes y despues que se vive dependerá de cada quien ir superando este sentimiento.

En tanto, las porras ahora resuenan hoy en la Escuela Secundaria Técnica número 18 de El Espinal, donde en algún momento resonó el estruendo de la naturaleza, los gritos de dolor y angustia, hoy por momentos pasan a un segundo término.

Hoy todos quieren que los de robótica sean ganadores, aunque haya quien diga que el sólo tener la ilusión de ganar, no sea suficiente para que logren marcar la diferencia.

dcr

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