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Viernes , 20.07.2018 / 00:23 Hoy

Río Verde, el agua de las discordias

Entre un mar de dudas, la Unops apuesta por arrojar evidencias por medio de análisis diferentes y metodologías más integrales de la cuenca.

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Agustín del Castillo

Nunca fue más acuciante tener información real sobre uno de los recursos más omnipresentes en la naturaleza, pero paradójicamente, hoy escaso: el agua. Sobre todo en una cuenca como la del río Verde, escenario de una disputa que alcanza ya dos décadas y que se ha acrecentado con el proyecto de trasvase a la ciudad de León, Guanajuato, una cuenca vecina donde los usos y concesiones de agua son tan disputados como en la meseta alteña.

Es decir, parece que por evitarse un conflicto local, la urbe de El Bajío lo traslada hacia los vecinos rurales de Los Altos de Jalisco, políticamente menos relevantes ante la fortaleza y preeminencia que ha mostrado el Grupo Guanajuato desde que Vicente Fox fue gobernador, y luego presidente de la república, reconoce el presidente del Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (Conredes), y coordinador del Observatorio Ciudadano del Agua en Jalisco, Juan Guillermo Márquez Gutiérrez.

Nativo de San Juan de los Lagos, e impulsor desde hace más de diez años de soluciones a los problemas ambientales que permitan mantener la comarca alteña como la principal productora de alimentos de origen animal del país (aporta 20 por ciento de la proteína de origen animal), destaca que sin agua esa posibilidad es aciaga, y justamente es lo que depara entregar casi 120 millones de metros cúbicos anuales a León, considerando que no hay tanta agua como asegura el sector oficial, y que los usos y derechos están al tope.

Ofrece algunas cifras: “la disponibilidad de agua en la región alteña se ha reducido mientras que aumentó la demanda de agua por incremento de población y demanda de alimentos; en cuanto al agua subterránea, apenas de 2010 a 2015, la disponibilidad total de la región se redujo a la séptima parte, y en cuanto al agua superficial, la disponibilidad media anual del río Verde se redujo aun sexto entre 2002 y 2007”. En Los Altos, 67 por ciento del agua concesionada es subterránea, pero no se puede olvidar la relación entre la superficie y el subsuelo, pues el ciclo del agua las integra.

Esta información se basa en datos oficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), por más que son contradictorios e insuficientes, pues por ejemplo, los mantos subterráneos apenas están estudiados y las mediciones hidrométricas en estaciones a lo largo de las cuencas superficiales son cuestionados por la falta de presupuesto que crónicamente se asigna a la hidrometría, lo que deriva que hay estaciones con tecnología anticuada que a los críticos no les ofrece certidumbres del agua que corre.

Con esta situación se debe tomar la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops, por sus siglas en inglés), que tiene a su cargo la elaboración de un estudio hídrico que va a ser determinante para la decisión del gobierno de Jalisco respecto a la defensa de la cuenca: aceptar el trasvase porque si hay agua, o bien, impugnarlo ante el gobierno federal porque su extracción condenará a la región.

La Unops ha entrado a un ciclo de comunicación pública intensivo en el tema, sobre los alcances de su análisis hidrológico y por qué, con los datos de la Conagua, sí es posible leer más allá de lo que hasta ahora se ha visto.

En una entrevista realizada antes de que se abriera el periodo de difusión de la elaboración del instrumento, en agosto pasado, el asesor para América Latina, Alejandro Rossi, y la directora del Proyecto Jalisco Sostenible Río Verde, Eliana Ames, explicaron a este diario los alcances.

- Hay escepticismo de que con los datos insuficientes de la Conagua se pueda generar datos distintos y más reales del tema del agua, ¿ustedes qué responderían?

- Es una buena pregunta, y la preocupación es válida, pero está probado por la ciencia que muchas veces con datos muy similares se puede llegar, con la aplicación de buena tecnología, a conclusiones muy diversas […]Conagua lee esos datos hidrológicos que tiene recolectados, con base en un modelo regulatorio que es la norma oficial mexicana 11 de 2015, y no es que consideremos que está mal, simplemente la norma mira un determinado número de elementos y no otros; justo ahí hay una diferencia: no estamos limitados por la normatividad mexicana, sino que estamos usando las reglas del arte para reflejar la situación hidrológica de la manera más completa posible, a partir de la información que existe, más los aforos referenciales que se están realizando ya en varios lugares de la cuenca; un segundo punto es el tema del alcance; la buena práctica indica que hay que usar la serie hidrológica más amplia para que las conclusiones estén basadas en evidencia objetiva y no en meras conjeturas; a partir de esa información, la Conagua llega a un juicio presente, de si el agua es suficiente o no, y la Unops además hace una mirada al año 2030, a 2050 y a 2100, con la información […] no sólo los datos hidrológicos sino también las proyecciones y los escenarios de cambio climático que se denominan forzantes hidrológicos, en el marco del estudio que estamos haciendo; entonces el alcance va a ser diferente…

Un tercer punto que destacan es “la metodología que estamos utilizando; porque la Conagua parte de la información que tiene recolectada sobre usos y demandas en su Registro Público de Derechos de Agua, y la Unops no está basada solo en esta información sino que va a realizar una serie de indagaciones a través de cruzamiento de las bases de datos disponibles para establecer las demandas reales más allá que estén registradas en el Repda[…] así se va a llegar a números más realistas del agua que se utiliza”.

El análisis es rico y variado por las diferencias de software; mientras la Conagua usa uno denominado Estela, “nosotros hemos elegido un modelo hidrológico matemático que en definitiva procesa toda la información, y que se llama Weap [Water Evaluation and Planing], y ese modelo permite además de ver una situación presente, y tener escenarios de simulación, por eso vamos a poder dar escenarios de futuro, de lo que pasa actualmente en el río Verde, y de lo que puede llegar a pasar si las condiciones de demanda o de estrés hídrico aumentan o disminuyen”.

Otra diferencias a resaltar, concluyen, es que el sistema de Conagua da promedios anuales pero el estudio de la Unops ofrece cortes mensuales, lo que permite “ver en qué momento realmente se producen los grandes picos, de sobreabundancia o de escasez en el sistema, para ver si con una información anual nosotros podemos llegar a la conclusión de que no hay problemas de agua, y con una información mensual podemos llegar a concluir que en algún determinado momento del año hay sectores de la población que pueden carecer de agua, y esto es importante para graduar las estrategias de distribución y uso…”.

Agua subterránea, casi en ceros

Muy complicado querer determinar si hay agua en una cuenca cuando no hay registros constantes del agua subterránea, la extensión de los acuíferos no ha sido bien determinada y sobre todo, las relaciones de esos ríos subterráneos para saber sobre qué espacio territorial se dan las posibles tributaciones y si hay conexión de un acuífero a otro. Los responsables de Jalisco Sustentable Río Verde lo reconocen.

“Definitivamente hay elementos para mejorar la información de aguas subterráneas, porque hay una gran asimetría entre la información de agua superficial y la información de agua subterránea; hay algunos estudios parciales, referidos, algunos segmentos estudiados en algunos sectores, y en otras áreas falta información; lo que es importante es decir es un estudio de 17 u 18 meses no puede sustituir la ausencia de una serie de datos hidrológicos subterráneos, y de ninguna manera el proyecto nuestro trata de decir algo que no es; la base de línea de la Unops es comunicar sobre la base de la verdad, la verdad sobre esto que hay gran diferencia entre la disponibilidad de datos subterráneos y superficiales, y lo que vamos a hacer en relación al agua subterránea es trabajar en relación a los datos disponibles, pero poner de manifiesto en las conclusiones del estudio, qué información está faltando, para tener un juicio más certero”, señala Alejandro Rossi.

Esto derivará en recomendaciones “tanto en materia de agua subterránea como en materia de calidad de agua […] es importante trazar una hoja de ruta, sobre qué información hace falta, en qué lugares es crítico tenerla, y cómo desarrollar una estrategia para recolectar esa información de una manera ágil”.

Los datos

En el trabajo de balance hídrico participan especialistas en hidrología, geología, agronomía, edafología y gestión ambiental

El estudio abarca más de 20 mil km2, la superficie total dela cuenca

Trabajos de campo: aforos, batimetrías, levantamiento de suelos o evaluación de las redes hidrometeorológicas; determinar la interrelación que existe entre las aguas superficiales y subterráneas, evaluando los procesos de infiltración y percolación (infiltración profunda del agua)

Unops presentará en abril de 2017 un informe sobre la disponibilidad de agua superficial, así como recomendaciones para la macroplaneación de obras hídricas en el Río Verde.

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