En riesgo 2 mil 500 personas de comunidad en Chilapa, prevén reubicación

El alcalde no descartó desalojar a 20comerciantes ambulantes, quienes mantienen sus puestos a la ribera del río del Ajolotero, pues ponen en peligro sus vidas.

Guerrero

El alcalde de Chilapa, José Francisco García González reconoció que hay por lo menos 2 mil 500 personas en peligro en la comunidad de San Marcos Majada de Toro, por lo que ya se busca el lugar adecuado para reubicarlos definitivamente.

García González sostuvo que será muy complicado reconstruir toda la infraestructura que devastó la tormenta tropical Manuel, aunque consideró positivo el hecho de que no haya grandes pérdidas en cuanto a vidas humanas.

El caso más preocupante para el primer edil es la comunidad de San Marcos Majada de Toro, en donde indicó, existe una condición de riesgo para más de 2 mil 500 personas ante el posible desprendimiento del monte.

Ante las complicaciones que generó el fenómenos natural, dijo que recibió el respaldo del gobernador Ángel Aguirre Rivero, de Protección Civil (PC) del estado y del Centro Nacional para la Prevención de Desastres Naturales (Cenapred), lo que permitió evacuar casi de inmediato al 80 por ciento de los habitantes.

Recordó que hay un segmento importante que no quiso salir, lo que motivo a que la autoridad tomara algunas medidas preventivas, además de que a insistido en la necesidad de que se vayan del lugar y busquen un sitio más seguro.

“Nosotros ya buscamos un lugar en donde estas familias puedan retomar sus vidas con tranquilidad, que no estén en el riesgo de morir sepultados por el lodo”, apuntó.

Las dos mil 500 personas detectadas en San Marcos Majada de Toro pertenecen a 600 familias, el primer edil señala que la mayoría permanece en dos poblaciones vecinas.

Reconoció que su administración no tiene recursos suficientes para financiar la reubicación, por lo que necesitará el respaldo de la federación y del estado.

En la cabecera municipal los daños fueron mínimos en cuanto a vivienda, aunque García González comentó que el principal problema lo representa un grupo de 20 comerciantes ambulantes que mantienen sus puestos a la ribera del río del Ajolotero.

“Ellos deben entender que tienen que salirse de ese lugar; es necesario que pongan a salvo su existencia y si tenemos que desalojar lo haremos”, anticipó.

El riesgo en caso de una precipitación atípica, dijo que no es solo para los mercaderes, también para sus potenciales consumidores.