En riesgo, pesca en el Golfo de Ulloa por proyecto submarino

La empresa estadunidense presentó un proyecto para extraer arena fosfática en aguas de Baja California Sur, pero autoridades y pescadores se oponen, pues temen que afecte su actividad y la ...

México

El proyecto para dragar 350 millones de toneladas de arena del fondo marino en el Golfo de Ulloa, a 22 kilómetros de la costa, mantiene en alerta a decenas de pescadores, autoridades municipales y organizaciones ambientalistas, quienes aseguran que de aprobarse el proyecto denominado Don Diego, generará consecuencias negativas sobre las pesquerías y especies migratorias en riesgo, como la ballena gris y las tortugas marinas.

La empresa que impulsa el proyecto es la estadunidense Odyssey Marine Explorations, dedicada al rescate de tesoros submarinos. A través de su filial Exploraciones Oceánicas, presentó en septiembre pasado el proyecto de impacto ambiental ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), cuya resolución estaría lista en los próximos meses.

Dicha firma, que cotiza en la Bolsa de Nueva York desde 2003, asegura que sus estudios son tan confiables que incluso llegó a ofrecer a los pescadores de la zona un fideicomiso para asegurar la producción pesquera, en caso de bajas ocasionadas por las operaciones de la draga. No obstante, la propuesta no obtuvo simpatía entre los pescadores de Baja California Sur.

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En el municipio de Comondú, los pescadores de la comunidad Las Barrancas, asociados a la cooperativa Puerto Chale, son el grupo que más oposición ha mostrado al proyecto. Ellos dependen de la pesca de langosta y abulón, así como de especies de escama, como el verdillo y la cabrilla.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), los recursos pesqueros en la zona han disminuido en los últimos años por los cambios ambientales. Por ello, le exigen a la Semarnat estudios puntuales sobre el impacto del proyecto Don Diego, a fin de evitar que el dragado de arena fosfática agrave la situación.

“Los cambios ambientales generados por el cambio climático y otros fenómenos cíclicos están afectado a los recursos pesqueros y se agravaría por la influencia humana. Hay que evaluar los riesgos y tomar medidas preventivas y de mitigación para evitar mayor afectación”, señaló Raúl Villaseñor, director general adjunto de Ordenamiento Pesquero y Acuícola de la Conapesca.

Tomás Camacho y su tripulación han sacado del mar más de 10 trampas de langosta, pero ninguno de los crustáceos atrapados la noche anterior alcanza la talla comercial, por lo que las regresan al Golfo de Ulloa.

Continúan navegado dentro de los 256 kilómetros de concesión de la cooperativa Puerto Chale y comentan: “Ahorita llevaremos revisadas una 50 langostas, de las cuales solo dos pueden ser vendidas. Además, se suma el problema de los piratas, quienes no respetan talla y se llevan todas.

Ese día, el hermano menor de Tomás también se hace a la mar, Edgardo Camacho es un joven biólogo marino que constantemente va y viene de La Paz a Comondú para asesorar a la cooperativa, incluso fue quien promovió ante la Semarnat la reunión pública de información con los responsables del proyecto, realizada el pasado 5 de noviembre.

A bordo de una panga, muestra a MILENIO la zona donde se desarrollaría el proyecto de minería submarina.

“Ahorita nos encontramos a unas cinco millas de la costa y la mina en su punto más cercano pretende operar a 12 millas náuticas (22.2 kilómetros). Está relativamente cerca a la costa. Ellos planean trabajar en esta zona donde se ha pescado por años y no se menciona cuál va a ser el efecto sobre la pesca y las especies migratorias.

“Nos preocupan las posibles consecuencias que vaya a tener sobre los bancos abuloneros y langosteros, pues son el sustento  de mucha gente de aquí y del estado”, expresó.

A la oposición de los representantes de la Cooperativa Puerto Chale (integrada por 150 pescadores) se sumó el alcalde de Comondú, Venustiano Pérez, quien llamó a las sociedades cooperativas a formar un frente contra el proyecto Don Diego.

“No traerá ningún beneficio al municipio de Comondú porque pretenden trabajar en el agua nada más; no va a generar ningún empleo directo al municipio”, dijo Pérez.

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El proyecto Don Diego pretende extraer la arena fosfática en un área de 2 kilómetros cuadrados a una profundidad de 2 metros por debajo del suelo marino.

En entrevista, Claudio Lozano, coordinador de dragado del proyecto, aseguró que múltiples investigaciones realizadas no muestran graves efectos negativos, aunque en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) se reconoce que el ruido producido por los buque draga puede perturbar a las ballenas, ya que la frecuencia del sonido sería similar a la de los buques usados para el avistamiento de esos mamíferos marinos.

La MIA descarta cualquier afectación a los recursos pesqueros, pues “se trata de un área pequeña que forma parte de un entorno notablemente carente de biodiversidad”. No obstante, a fin de reducir el arrastre de tortugas, proponen utilizar métodos “que han sido ampliamente estudiados en Estados Unidos”.

En ese sentido, las organizaciones ambientalistas rechazan los fundamentos de Odissey Marine Explorations, ya que “la mayoría de las conclusiones son de organismos que ni si quiera se encuentran en la zona y de situaciones que ocurren en otros países, como Inglaterra, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

“Por el momento, solo hay suposiciones”, sostuvo Alejandro Olivera, coordinador de Políticas Públicas del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).

Olivera Bonilla estima que la Semarnat tendrá lista la resolución de la Manifestación de impacto Ambiental en enero, ya que como parte de proceso que inició el 3 de septiembre pasado, la dependencia aún podría solicitar información adicional a los promoventes.