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Lunes , 20.08.2018 / 02:37 Hoy

Rébsamen tenía constancias de seguridad… en papel

En 1983 la delegación otorgó una licencia para construir departamentos en el predio de Rancho Tamboreo; siete años después la propietaria consiguió regularizar el permiso para funcionar como escuela. 

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El 19 de septiembre un sismo de magnitud 7.1 ocasionó un derrumbe en el colegio Enrique Rébsamen, en la delegación Tlalpan, y provocó la muerte de 26 personas, entre ellas 19 niños.

La escuela, propiedad de Mónica García Villegas, contaba con las constancias de seguridad estructural emitidas por la delegación para funcionar de manera normal, al menos así se acreditaba en papel.

De acuerdo con el expediente, en 1983 el gobierno delegacional otorgó una licencia para construir departamentos y oficinas en el predio de Rancho Tamboreo.

Siete años después la propietaria obtuvo la regularización del permiso para operar como escuela.

1. El 25 de noviembre de 1983 la Oficina de Planeación Urbana de la delegación autorizó la construcción de dos departamentos, oficinas de 30 metros cuadrados y un salón de juegos para uso exclusivo de los departamentos en cuatro niveles en el predio Rancho Tamboreo 19.

La Oficina de Planeación informó que la superficie destinada a estacionamiento no debía cambiar de uso de suelo y pidió construir una barda de colindancia de 2.5 metros de altura.

La licencia 1/420/13/14 fue autorizada por Eduardo Castro González y José Manuel Lomas Uribe.


2. El 19 de marzo de 1984 la Oficina de Planeación Urbana autorizó la ampliación de la construcción con un local de especialidades en tres niveles para el estacionamiento del edificio.

El permiso fue autorizado por los mismos arquitectos: Castro González y Lomas Uribe.


3. El 16 de marzo de 1990, la Dirección General de Reordenación Urbana y Protección Ecológica regularizó el uso de suelo que permitió que en el predio se impartiera educación secundaria, en una superficie de 2 mil 500 metros.

El arquitecto Roberto Rocha García, jefe del Registro del Plan Director para el Desarrollo Urbano del Distrito Federal, aseguró que de acuerdo con el Programa Parcial de Desarrollo Urbano vigente en la delegación, el inmueble de referencia se ubicaba en una zona especial de desarrollo controlado “donde el uso de suelo para escuela secundaria aparece prohibido”.


La restricción no produjo efectos porque la dueña acreditó que el lugar operaba como escuela antes de la entrada en vigor del plan rector en la demarcación.

Sobre esto, la jefa delegacional en Tlalpan, Claudia Sheinbaum, dijo que el documento en el que se autorizaba el cambio de uso de suelo es falso, por lo tanto los derechos adquiridos son inexistentes.

"Lo que encuentra el Invea, por lo que ahora revisamos en el expediente administrativo, es que ese documento es falso y por lo tanto los derechos adquiridos son inexistentes (...), la delegación no tiene atribución sobre el uso de suelo y por evidencia de los verificadores (en 2016) no había construcción en aquella época", señaló en conferencia de prensa.

4. El 26 de junio de 2014 la directora de Manifestaciones y Licencias, Julieta Cortés Fragoso, dio cinco días hábiles al representante legal del Colegio Enrique Rébsamen para presentar el resultado de las pruebas de carga establecidas en los artículos 185 y 186 el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal, firmadas por el Director Responsable de Obra y Corresponsable de Seguridad Estructural.

“No existe suficiente evidencia teórica o experimental para juzgar en forma confiable la seguridad de su estructura, ya que aun y cuando el formato AU-17 no las prevé, se trata de una edificación clasificada en el grupo A del Reglamento que se cita, el cual es de mayor jerarquía, cuya falla estructural constituye un peligro significativo al tratarse de un inmueble destinado a escuela”, se informaba en el oficio enviado a la escuela.


5. El 27 de junio de 2014 la delegación solicitó al representante legal de la secundaria que presentara la Constancia de Seguridad Estructural. El documento debía incluir una carta responsiva del Director Responsable de Obra y el resultado de las pruebas de carga establecidas en los artículos 185 y 186 el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal.

La constancia tenía una vigencia de cinco años.

6. El 15 de julio de 2014 el Director Responsable de Obra, Juan Mario Velarde Gámez, dio el visto bueno de la Constancia de Seguridad Estructural, luego de realizar las pruebas de carga utilizando sacos de arena.


7. El 22 de septiembre de 2014 el corresponsable de seguridad estructural, Francisco Arturo Pérez Rodríguez, informó a la delegación Tlalpan que el edificio era seguro y que la escuela se encontraba en perfecto estado.

En el documento que presentó indicó que la estructura, hecha a base de elementos de concreto reforzado y muros de mampostería, no presentaba hundimientos, desplomes, grietas o cuarteaduras, y que sus elementos se encontraban en perfecto estado.

8. Bajo protesta de decir verdad, el 2 de junio de 2017, Juan Apolinar Torales, Director Responsable de Obra, informó a la delegación que el uso de suelo del predio no fue ni sería modificado.

El mismo día, Apolinar Torales y la propietaria del inmueble, García Villegas, informaron a la delegación que cumplían con las condiciones de seguridad estructural necesarias para funcionar como escuela, tras haber realizado una inspección ocular.

La dueña afirmó que el Director Responsable de Obra revisó las instalaciones y estructura del inmueble y concluyó que contaba con los equipos de seguridad indispensables en una situación de emergencia.


En otro oficio fechado el mismo día, Torales Iniesta dijo que la construcción se encontraba en buenas condiciones, por lo que no era necesario realizar pruebas de carga para comprobar la estructura.


“Después de haber verificado y revisado cada uno de los elementos estructurales, como son las columnas, trabes y losas, los muros de cortante, y la estructura en general, así como de sus diversos componentes; la calidad de los materiales que compone dicha estructura, con el objeto de verificar que se encuentren en perfecto estado de mantenimiento y de servicio; que no presentan deflexiones, agrietamientos, asentamientos, en muros, pisos, trabes y losas; y por no encontrarse en ninguno de los supuestos de artículos 185, no es necesario comprobar la seguridad de la estructura por medio de las pruebas de carga que se señalan en el artículo 186, además de que se tiene el Dictamen de Seguridad Estructural, vigente del cual se anexa copia simple”.

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OVM

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