Un rayo enluta a dos familias en Guanajuato

Pánfilo Aguilera perdió a su familia en un instante, en un momento. Un rayo acabó con la vida de su esposa y sus tres hijos debido al impacto.

Guanajuato

Pánfilo Aguilera se despidió de su familia el lunes pasado, cuando salió de su casa para ir a trabajar. Esa fue la última vez que vio a su esposa Lina y a sus hijos Evelia, Juan Diego y Lupita. El viernes por la tarde le dieron el recado de que tenía que ir con urgencia a la comunidad. Su esposa y tres de sus hijos murieron al recibir el impacto de un rayo.

Desde el viernes no duerme. Ni ha llegado a su casa. Ni quiere llegar. Se le veía tranquilo ayer por la tarde, bebiendo cerveza y fumando en silencio, sentado en las escaleras del pequeño templo en la comunidad El Terrero. 

“Aquí estoy todavía. No quiero llegar a la casa. Me dicen que me vaya a descansar pero yo no quiero llegar. Aquí los voy a esperar”, dice Pánfilo, mientras fuma.

A Pánfilo le avisó el “maistrero”, que a su vez fue avisado por un vecino de El Terrero y así fue como lo hicieron venir de Purísima del Rincón, municipio donde se encontraba trabajando cuando su familia perdió la vida.

Pero normalmente llega a las 7 de la tarde del sábado a su casa.

Cada lunes sale de su casa a las siete de la mañana y camina 40 minutos hasta el cruce de terracería donde pasa el camión que lo lleva a tomar otro camión y otro más, para presentarse a trabajar alrededor del medio día en la construcción donde trabaja.

Además de su ingreso como trabajador de la construcción, Lina Ramírez Calvillo, la difunta esposa de Pánfilo lo apoyaba con la venta de nopales o algunas verduras que cultivan cerca de su casa. 
Julio es el mes en el que limpian mazorcas y “desquelitan” algunos cultivos. Es la razón por la que su esposa y sus hijos se encontraban allá, donde cayó el rayo.

Pánfilo sabe que Lina, su esposa, tenía a Lupita entre sus piernas. La cubría de la lluvia. Cristina Ramírez Calvillo acompañó a su hermana Lina al barbecho y llevaba a su hijita Marlen, de tres años de edad.  Todos se refugiaron de la tormenta debajo de un árbol.  Pero eso no los pudo salvar de los 13 mil voltios que recibieron cuando un rayo los alcanzó.

“Empezó a tronar y tronar y tronar el cielo y de pronto… Pasó lo que pasó. Mi señora tenía a la niña entre las piernas y mi cuñada también. Así quedaron. Los demás quedaron a los lados, como una florecita”, dice Pánfilo.

En sus recuerdos no se encuentra una tormenta como la que ocurrió el viernes, según lo que le platican. Dicen los vecinos que hubo granizo y muchos relámpagos, que el cielo tronaba mucho. Las hojas de algunos arbustos se encuentran rotas y perforadas, por el golpeteo del hielo que cayó del cielo.

Los únicos que sobrevivieron al tremendo impacto del rayo, fueron Nieves Ramírez, hermana de Lina, y su hijo Osvaldo, de ocho años de edad. Ambos fueron hospitalizados.

En su casa, compuesta de tres cuartos de adobe (uno con doble función: recámara y cocina), la única fotografía que Pánfilo posee de su esposa, es la foto del día en que se casaron. 

“Alfredo va a estar mejor allá, con Dios”

María Reyna Aguilera no se salvó de la tormenta, pero se mantuvo a salvo en su casa. Ella veía la lluvia y los relámpagos por la ventana de su casa, sin saber que su hijo Alfredo, de nueve años, era alcanzado por un rayo en ese momento.

Cuando comenzó a llover, ella se encontraba en un campo de beisbol cuesta arriba de donde se ubica su casa. Había llevado a unas chivas a pastar, como lo hace varias veces por semana.

Las nubes eran espesas y oscuras, por lo que decidió volver a su casa.  Desde la altura donde estaba, alcanzó a ver a su hijo, acompañado de su tía Lina y otros primos.

“Ví que salieron del barbecho a la orilla. Pero yo pensé que ya venían para acá, porque ya venía la lluvia”, dijo.

No se alarmó ni presintió nada. En esa comunidad las mujeres y los niños no le temen a los caminos sinuosos, ni a la lluvia, ni a los animales ni a las hierbas. Ahí la gente sabe ser autosuficiente y vivir con lo que la naturaleza les da.

Al encerrar a las chivas en el corral, la lluvia alcanzó a María Reyna. Quedó empapada, así que se dirigió a su casa para ponerse ropa seca.

Estaba sola y ni siquiera había luz en su casa. Eran pasadas las tres de la tarde, la comida ya estaba hecha. Simplemente se quedó mirando la lluvia por la ventana, escuchando los sonidos de la tormenta.

Fue hasta que terminó de llover que le llamaron por teléfono y le pidieron que fuera al templo. Cuando la vieron, le preguntaron si su hijo estaba en El Encinal, otra comunidad cercana.

Cuando asintió, le dieron la peor noticia de su vida. 
“Mi hijo iba a cumplir 10 años en octubre. Sí es un dolor muy grande, pero decimos ‘El de allá arriba lo hace’. No podemos oponernos a su voluntad. Yo se que va a estar mejor allá con Dios, que aquí conmigo”, dijo sollozando. 

Evelia acababa de ser madrina 

En su cuarto dejó un montón de ropa interior y calcetines para acomodar después en sus cajones.

Evelia tenía una habitación ordenada, tal vez la más ordenada y alegre de las habitaciones de su casa.

Su cama estaba tendida, con su colcha color rosa. Frente a ella un ropero pequeño. Y arriba una imagen de la Virgen de Guadalupe, con un ramito de flores al lado.

Evelia Aguilera Ramírez  guardaba el álbum de fotos de sus quince años. Ahí aparece con su madre Lina y su hermanita Lupita, que tenía un año de edad cuando ella festejó sus quince primaveras.

Diana la prima de Evelia dice que era una muchacha alegre y trabajadora.  “Se que trabajaba en una tienda donde venden cositas de tres y cinco pesos. Pero ahorita no estaba trabajando, entonces nomás ayudaba aquí a su mamá”, dijo la prima.

Evelia tenía 20 años y muchos sueños por cumplir. Su habitación para ella sola se la había ganado por responsable y ordenada.

Cada par de calzado estaba guardado en su caja y las cajas ordenadas por tamaños. Ella había improvisado unos cajones con maderas y sábanas.

Las fotos más recientes son de hace un mes, cuando Evelia fue madrina de primera comunión de una niña que vive en una comunidad cercana. “La querían mucho, la buscaban mucho para ser madrina”, dijo su prima.

En el álbum Evelia aparece con su hermano Juan Diego y su primo Alfredo. También aparece con su mamá y su hermanita. Ahora todos están muertos.