Conmemoran aniversario luctuoso del comandante "Ramiro" del ERPI

Organizaciones sociales de Guerrero rindieron homenaje en la tumba de quien reconocieron como “capaz de ofrendar su vida en la defensa de sus ideales”.

Guerrero

Este lunes, organizaciones sociales de Guerrero conmemoraron el cuarto aniversario luctuoso de Omar Guerrero Solís, quien fuera conocido bajo el alias del comandante "Ramiro" del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). 

El Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) sostuvo que el crimen del jefe guerrillero fue  perpetrado por paramilitares financiados por el alcalde de Petatlán Rogaciano Alba Álvarez, en una acción dirigida por Cayetano Alvarado Palacios, alias “El Cuche Blanco”, en lo que recordó como una "emboscada con rifle en ráfaga". 

"Nosotros en el Tadeco reafirmamos que los asesinos de Ramiro son los grupos de poder económico y político que desde el Estado, los partidos políticos, los malos gobiernos y los cárteles del narco, que mantienen a nuestro pueblo sometido, atemorizado y sumido en la pobreza a través de los grupos policiacos, militares y paramilitares, que persiguen, desaparecen, asesinan y agravian a la gente del pueblo en las ciudades, pueblos y comunidades", señala un documento leído ante la tumba de Guerrero Solís.

En la tumba ubicada en el panteón norte de la ciudad, los dirigentes del Tadeco, entre ellos Javier Monroy Hernández rindieron un homenaje a quien reconocieron, fue capaz de ofrendar su vida en la defensa de sus ideales.

"El Comandante Ramiro, con escasos estudios académicos, legó a nuestro pueblo,  mejores y mayores enseñanzas que los políticos inflados por voluminosos y espurios currículums diseñados para escalar los corruptos escaños del poder político, tan alejados de la realidad popular".

En honor al dirigente del ERPI hubo una ofrenda floral en el centro de Chilpancingo y en la cabecera municipal de Tixtla.

Aclararon que no promueven la lucha armada, pero al igual que Omar Guerrero se pronunciaron contra el despojo, la explotación, la represión y el desprecio, "que son el signo de la política antipopular del Estado Neoliberal".