Para 2015 ya no habrá rabia en México: Salud

Fernando Vargas, subdirector del programa de Salud Zoonosis, explicó que desde 2006 no se registran casos de rabia humana transmitida por perro.
El programa de vacunación antirrábica es todo el año.
El programa de vacunación antirrábica es todo el año. (Archivo)

Ciudad de México

Se espera que en el 2015 la rabia en México esté erradicada, para ello la Secretaría de Salud reforzó las campañas de vacunación para perros y gatos contra la enfermedad.

En entrevista con Milenio Digital, el subdirector del programa de Salud Zoonosis (enfermedades transmitidas por animales hacia el hombre), Fernando Vargas explicó que el último caso que tienen registrado de transmisión de rabia de perro a una persona fue en el 2006.

“En México hemos implementado un programa de vacunación desde hace 25 años para proteger a perros, gatos y al humano de manera ininterrumpida, para que no haya casos de rabia en el hombre”, señaló.

Sin embargo, dijo, en países de Asia y África la enfermedad se sigue presentando de manera preocupante al registrar 50 mil muertos al año, dato de la Organización Mundial de la Salud.

“En América Latina, a través de la Organización Panamericana de la Salud hemos trabajado de manera conjunta para erradicar la enfermedad, pero en Asia y África siguen el problema latente”, señaló.

Destacó que en 1990 se registraron 60 fallecimientos de personas en México a consecuencia de la rabia; nueve años después los casos de rabia humana fueron solo tres.

“Los casos de rabia en perros ha sido un dolor de cabeza, porque uno de los principales factores para que esto siga es que la gente en las zonas marginadas no tienen los cuidados con los animales y hasta ellos sufren de contagios. En 1990 se registraron tres mil 49 casos confirmados por laboratorio de perros con rabia y en 1999 sólo fueron 317, lo que significó que la campaña comenzó a dar resultados”, señaló.

Vargas Pino recordó que durante la primera campaña se aplicaron 7.1 millones de dosis, en 1999, 13.3 millones de dosis y para este año esperan una aplicación de 18.1 millones de dosis.

Campañas en marzo y septiembre

El especialista explicó que se lleva a cabo la campaña en los meses de marzo y septiembre debido a que en mayo y noviembre es la época en que los perros entran en celo.

“Los registros que se llevan en el caso de rabia tienen dos grandes picos, finales de abril y principios de mayo por el celo de las perras, da la probabilidad que sea toda la jauría se aparee”, señaló.

Y hacemos, recordó, un reforzamiento entre septiembre y octubre porque se pueden adelantar los eventos.

“Fue en 1998 cuando se determinó fijar la fecha de la última semana de marzo para la vacunación igual que en septiembre el reforzamiento”, dijo.

Zoonosis

En México, la preocupación por la rabia y otras zoonosis se documenta desde mediados de los años setenta. Las zoonosis de interés en salud pública se centraban principalmente en la rabia, brucelosis, encefalitis equina venezolana y tuberculosis bovina.

A partir de los años ochenta, se modernizaron las acciones de lucha contra esas enfermedades con mayor participación de las instituciones del Sistema Nacional de Salud, mediante convenios de colaboración con las entidades federativas e Instituciones de otros sectores. Con el inicio del proceso de descentralización, la prevención y control de esas y otras zoonosis se enmarcaron en los objetivos de control de las enfermedades transmisibles y la reducción de las tasas de mortalidad.

Qué es la rabia

La Organización Mundial de la salud señala que la rabia es una zoonosis (enfermedad transmitida al ser humano por los animales) causada por un virus que afecta a animales domésticos y salvajes, y se propaga a las personas a través del contacto con la saliva infectada a través de mordeduras o arañazos.

La rabia está presente en todos los continentes, excepto en la Antártida, pero más del 95% de las muertes humanas se registran en Asia y África. Una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad es casi siempre mortal.

El periodo de incubación suele ser de 1 a 3 meses, pero puede oscilar entre menos de una semana y más de un año. Las primeras manifestaciones son la fiebre, que a menudo se acompaña de dolor o parestesias (sensación inusual o inexplicada de hormigueo, picor o quemazón) en el lugar de la herida.