Cafeticultores buscan posicionar a Guerrero

Agricultores de la Selva el Tesoro, en la Sierra de Atoyac, laboran para consolidar el grano a nivel internacional y demostrar lo que se hace en el estado.
Los cafeticultores de Guerrero buscan una posición en el mercado internacional.
Los cafeticultores de Guerrero buscan una posición en el mercado internacional. (Notimex)

Atoyac de Álvarez

Con una producción anual de más 10 toneladas de café seleccionado, cafeticultores del estado buscan posicionar a Guerrero con grano de calidad.

Integrantes de la asociación de cafeticultores de la parte alta de la sierra de este municipio laboran por consolidar el prestigio del grano aromático, posicionarlo a nivel nacional e internacional y demostrar que Guerrero produce café de calidad y altura para competir.

Es así que en los cafetales de la Selva el Tesoro, ubicados en la zona montañosa de la Sierra de Atoyac, a tres horas y media de camino de la comunidad de El Paraíso, Humberto García López junto con su hermano Darío se entregan al cultivo del café.

Trabajo que realizan a una altitud de mil 400 metros sobre el nivel del mar, y en más de 10 hectáreas producen café orgánico, con una elaboración artesanal.

Humberto García abunda en el tema durante una entrevista realizada en el trayecto para ir a la finca donde se ubican los cafetales, un camino de difícil acceso.

Se trata de una propiedad en la que con mucho esfuerzo los 10 integrantes de la Asociación Selva Cafetales, creada apenas hace dos años, han levantado los primeros 10 quintales de café y están listos para venderlos a su primer comprador del Estado de México.

En ferias y convenciones, los hermanos y socios García López promueven su producto con sabores achocolatados y aromas afrutados y donde ya han competido con cafeticultores de Veracruz, Oaxaca y Chiapas y han quedado en la segunda ronda con el café guerrerense.

Dijo que “este año vamos a cosechar café pergamino para competir con Veracruz, Chiapas y Oaxaca, para demostrar que Guerrero tiene un buen café”.

Puntualizó que “esa es la meta que tenemos planeada, de que Guerrero tiene café de altura, con un buen proceso, sin químicos, es orgánico y tenemos mucha vegetación para darle aroma, sabor y buen perfil”.

Con una producción de 20 quintales por hectárea, Humberto dijo que buscan incrementarla hasta 30 a 35 quintales por hectárea, aunque es un proceso largo, pero esperan cumplir la meta.

Abundó que el café tiene mercado si se le da un buen tratamiento y recordó que hace dos años, los acaparadores compraban a ocho pesos el kilo y ahora debido a que producen un grano de calidad y puro lo venden a 80 pesos.

Dijo que los catadores han dicho que Guerrero tiene los mejores aromas y sabores, por lo que el grano ha destacado para competir tanto como café de bola, capulín y pergamino.

Por otro lado, el asesor técnico del Consejo Estatal del Café, Mauro Serafín Reyes, aseveró que la producción de café va a la baja, que tan sólo en el 2014 se tuvo una cosecha aproximada de mil 300 quintales.

Apuntó que de acuerdo al Padrón Nacional Cafetalero (PNC), en Guerrero existe un aproximado de 22 mil 224 productores.

Señaló que “la producción es baja si la comparamos con los años bondadosos cuando las huertas estaban en su apogeo y se tenía de 300 a 400 mil quintales en los años 80 y 90”.

Sin embargo, coincidió junto con el cafeticultor Humberto García, que ahora con una nueva técnica, asesoría y mejor grano se busca posicionar a Guerrero con café de calidad, de altura y orgánico.

Consideró que la baja producción es debido a que las huertas empezaron a ser improductivas, no se les dieron las prácticas necesarias y las plantas producen poco por su vejez.

“Buscamos posicionar el café guerrerenses, rescatar el prestigio y con esta política de producir café calidad se ha exportado por parte de algunos productores a Estados Unidos”, dijo.

La sierra de Atoyac es considerada ciento por ciento zona cafetalera donde su clima, flora y fauna ayuda a cultivar el grano aromático de calidad.

Serafín Reyes refirió que productores de comunidades cafetaleras como El Paraíso, El Edén, La Pintada, El Piloncillo, entre otras, buscan vender y exportar su café.

Los municipios como Iliatenco, Metlatónoc, Malinaltepec, José Joaquín Herrera, Santa Bárbara y San Cristóbal son también zonas cafetaleras en la región de la Montaña y zona centro, apuntó.

Señaló que el Cecafe ha apoyado a los productores con capacitación, asesoría, selección de plantas, obtención de semilla, cultivo y protocolo de buenas prácticas agrícolas, entre otros.

Mauro Serafín aseveró que ha sido difícil acabar con el monopolio del mercado del café pero con la producción de calidad, Guerrero puede ser competitivo.

“Una de las característica que tiene el café de Guerrero es que es natural y de mayor calidad y hay puntos del estado donde se da un buen café”, precisó.

También hizo un llamado al gobierno federal para que se implemente un programa urgente y se abata el problema de roya que afecta a más del 60 por ciento de zonas cafetaleras en el estado.

A su vez, Humberto y Darío puntualizaron que entre un clima cálido y en medio de una diversidad de flora y fauna, se encuentran más de cinco mil hectáreas de cafetales de la Selva el Tesoro, donde más de 12 personas son empleados para cortar y elaborar de manera artesanal los granos de café.

En cuanto al proceso para un café de calidad, muestran los plantíos y explican paso a paso su proceso de cortado y elaboración.

Es allí donde don Jorge, un señor de 70 años de edad y proveniente de la comunidad de Atlíaca, perteneciente al municipio de Tixtla en la zona centro del estado, corta de manera especial las cerezas rojas del grano aromático.

En tres semanas la cosecha está por terminar, Humberto dice que primero se corta todo el café capulín y se dejan los granos verdes que en 15 días estarán de color rojo como cereza para cortarse también.

Don Jorge, con su experiencia, de manera rápida corta con la yema de sus dedos el grano de café y los echa en un canasto de petate, conocido como tiriche, que cuelga entre su cintura.

Por cada cubeta que llene, le pagan entre 20 a 25 pesos y hay trabajadores que llegan a recolectar en un día entre seis a 10 cubetas diarias, refirió.

Por su parte, Darío García comentó que cortar el café lleva su tiempo, en el cual deben estar listos desde las 08:00 horas para ingresar a las hectáreas de los plantíos.

El corte debe ser selectivo e incluir la cereza madura, para que la taza de café tenga buenos resultados, es por eso que se hace de manera artesanal, acotó.

Dijo que durante esta labor conviven con sus trabajadores y les inculcan el valor del producto, además de que emplean tanto a adultos mayores como a jóvenes.

“Cortar el café grano por grano con la yema de los dedos permite que la delicadeza del café no se pierda, se escoge el maduro y queda el verde, se cuida que no se corte el palo ni la hoja, para que la planta no se seque y permite que floree más a su modo y tiempo y que la planta no se seque”, añadió.

Posteriormente los granos de café se echan en un costal de yute que se coloca encima de hojas para evitar la entrada de humedad y trasladado de inmediato en caballo o en burro y no en vehículo o cuatrimoto para evitar contaminar el ambiente.

Refirió que “después de su corte empieza a fermentar y si se deja todo el día ya hay una diferencia de seis a siete horas y no permitimos eso... el costal de yute ayuda a que el café se mantenga más conservado y no se echa en una costalilla blanca porque acelera la fermentación y se calienta”.

Añadió que una vez que el café es trasladado a un lugar para empezar su proceso de lavado, se coloca en camas solares para llevar a cabo el secado y una persona tiene que moverlo cada media hora para que no fermente y no agarre un mal olor.

Dijo que para evitar que se moje al entrar la tarde noche, que es donde el clima en la parte alta de la sierra cambia, pues llueve o se incrementa la neblina, se tapa con plástico.

El café de grano, cuando ya se ha secado se escoge y se selecciona el más limpio, el que no sirve se quita para que no afecte al momento de empacar, apuntó.

“Una vez secado, durante 15 a 18 días, dependiendo el clima, se apila y luego se tuesta, dejando un color claro, medio y obscuro... el tostado medio es el que más piden y es donde suelta sus aromas y después pasa a molerse para poder empaquetar”, explicó.

Darío García dijo que ofrecer un café de altura, de calidad y excelencia es un proceso largo, pero vale la pena y una vez listo ofrecen el paquete “selva el Tesoro” en 75 pesos el medio kilo y 150 pesos el kilo.

Señaló que detrás del café orgánico y ciento por ciento puro, hay historia y un proceso artesanal, con el fin de demostrar que en Guerrero se produce el grano aromático de calidad por lo que buscan incrementar las ventas y pasar a la etapa de la exportación.