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Martes , 19.06.2018 / 14:11 Hoy

Presas bajo tierra, una opción a la falta de agua

La obra construida en un estrato permeable que almacena 260 metros cúbicos de líquido, alivia la sed de al menos mil habitantes de la comunidad El Pilón, en el municipio de Peñamiller, Qro.

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Milenio Digital

Es una cortina de piedra maciza de 5.20 metros de alto, 22.4 de largo y 60 centímetros de grosor, enclavada a solo 80 centímetros debajo del suelo. Es una presa subterránea que recoge el agua del subsuelo, la almacena y llega a comunidades que nunca la han tenido.

El agua está fría, es transparente y tiene buen sabor.

Así es el líquido que la población de la comunidad El Pilón, municipio de Peñamiller, en la Sierra Gorda de Querétaro, nunca tuvo y menos en épocas de estiaje, como en estos días, donde el calor lo quiebra todo, allá por el rumbo del monolito de la Peña de Bernal.

Es una presa construida en un estrato permeable que almacena 260 metros cúbicos de agua y que alivia desde hace 10 meses la sed de alrededor de mil habitantes de la zona, además de que sirve para el riego de 15 hectáreas, aunque puede llegar hasta 100.

Salvo una banderita de color naranja como señal, enclavada en rocas, el visitante no ve dicha presa que se encuentra enterrada, bajo tierra en el lecho de un arroyo seco. Allá en el fondo de la tierra, después de bajar por un camino bien hecho con piedra de río.

Pero los beneficios del agua de la que gozan los habitantes tienen una desventaja.

“¿Ahora los animales de dónde toman agua…?”, se queja una mujer que todos los días saca a pastar 25 cabras. Señala que antes el líquido corría y se desperdiciaba sobre la superficie, donde ahora el arroyo está seco.

En entrevista con MILENIO, el creador del concepto “presas bajo tierra, el ingeniero Miguel Álvarez, se defiende: “Ahora los animales toman el agua en su propia parcela, ya la tienen ahí.

“Aquí abajo hay una caja de válvulas: una de seis pulgadas que es el diámetro de la tubería de salida de la presa; a 650 metros abajo, donde se colocó un tanque regulador de 20 mil metros cúbicos, la redujimos a 4 pulgadas, y a 3 kilómetros más abajo, a 3 pulgadas”.

Las reducciones tienen una explicación, “es demasiada agua para los habitantes que viven aquí”. Es decir, el potencial de líquido es mucho. Nunca lo tuvieron y ahora de repente les sobra.

De acuerdo con el especialista “es un agua que viene de escurrimientos de las montañas, es el líquido que captamos en la confluencia de dos arroyos, Las Mentiras y Los Encinos”; la presa subterránea se llama Aire Número 4.

La decisión de instalar la presa en esta zona de la sierra se debe a que “por muchos años” se ha carecido de agua, “además de que tiene ventajas: su calidad, no utilizamos energía eléctrica y es sustentable. Estamos recolectando el líquido que ha fluido debajo de la tierra y la estamos aprovechando”.

Las presas subterráneas son una alternativa a la falta de agua en México, y en breve el proyecto será presentado a los diferentes candidatos que recorren el país en busca del voto para “decirles que esto puede ser una forma de enfrentar la falta del líquido en pequeñas comunidades que hay en México”.

“Es una alternativa para lugares secos, desérticos o semidesérticos del país”, presume Miguel Álvarez.

Sin embargo, en zonas como Valle de Chalco, en el Estado de México, por ejemplo, donde siempre falta agua, no es factible la colocación de una presa subterránea por el tipo de suelo.

Pero hay una solución: si la presa se coloca fuera de esa área.

“Sí es posible que se construyan en las grandes ciudades, solo que el proceso debe ser fuera de esa zona y conducir el líquido”, señaló el especialista.

Este tipo de presas serán “un apoyo, fungirán como alimentadores de las tuberías de sistemas ya construidos”, pero que siempre o casi siempre permanecen secos y más en épocas de estiaje.

Las familias beneficiadas con esta presa en el Ejido El Pilón, que nunca tuvieron agua de manera formal y cuya inversión fue de 4 millones de pesos por parte de la Comisión Nacional de Zonas Áridas, gozarán de ella “por lo menos 80 años, según la duración de los tubos. La inversión se amortizará de manera considerable hasta llegar a centavos por habitante”.

Sin embargo, explicó el ingeniero que otras familias de la zona solo se quedaron mirando: “El presupuesto solamente alcanzó para lo que hay actualmente, siguen faltando 3 hectáreas o 2. 7 kilómetros de tubo, lo que sería una inversión de 3.1 millones de pesos para dejar esto al ciento por ciento”.

MATITAS DE AGUACATE

Uno de los beneficiados con esa presa subterránea es Juvenal, de 84 años. Campesino de toda la vida: “Con esa agua ya tengo resultados: unas matitas de aguacate”, dice orgulloso.

Solucionada parcialmente la falta de agua, pide: “Nos faltó tubería, le mandaremos una solicitud al gobierno para que nos haga favor de enviárnosla y nosotros la colocamos”.

Eso fue lo que hicieron con la primera etapa de la presa subterránea: la comunidad trabajo para ello. Siempre han estado dispuestos a ello, pero nunca o muy poco las autoridades los ven.

La sequía en esta zona de la sierra es evidente, ya que la tierra ha estado abandonada por falta de agua, en tanto jóvenes y adultos tienen que salir a trabajar a Ciudad de México o a la capital del estado.

Desde hace años “aquí llegan dos camiones que se los llevan el lunes por la mañana y los regresan el viernes por la noche”, y todo porque nunca les hicieron llegar el agua.

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