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Martes , 19.06.2018 / 06:57 Hoy

Pierde su casa de adobe con la lluvia

Elías Correa Castro de 74 años de edad, se encontraba viendo la lluvia caer al exterior de su vivienda en el ejido Brittingham en Gómez Palacio, cuando de pronto se derrumbó.

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Milenio Digital

Con unas botas de plástico que le regalaron para no mojarse sus pies ni llenarse de fango, un sombrero viejo, ropa manchada de lodo y lágrimas en sus ojos, Elías Correa Castro de 74 años de edad, habla de la pérdida de su vivienda de adobe en el ejido Brittingham, en Gómez Palacio, tras las lluvias que se han registrado en los días anteriores.

Fue a las 07:20 horas que las llamadas de apoyo al departamento de Bomberos de Gómez Palacio se comenzaron a recibir, en donde los vecinos del ejido señalado explicaban que una vivienda se había venido abajo.

Al llegar al domicilio, se corroboró la llamada de apoyo al encontrar una vivienda de adobe casi en su totalidad destruida y a las afueras con la vista perdida en su casa a Don Elías, quien no daba cabida de cómo estaba su casa en ese momento.

Al revisar el lugar se confirmó que no se podía volver a ingresar a la finca, ya que el techo hechizo con láminas, cartones, tierra y algunas varas así como las paredes de adobe que lo soportaban, estaban totalmente destruidas.[OBJECT]

Correa Castro, quien trabajó años atrás como vigilante y ahora vive solo, cuenta como en la noche del sábado se encontraba a las afueras de su vivienda observando el agua de lluvia que se acumulaba cuando de pronto, sólo se comenzaron a escuchar una serie de ruidos y tras unos instantes el techo y paredes de la casa ya estaban destruidos.

Los vecinos del sector escucharon el ruido y salieron para ver lo sucedido apoyando a su vecino, quien no podía creer que su casa se derrumbara.

Algunas de sus pertenencias lograron salvarse, algo de ropa, pero lo demás lo había perdido.

Con sus ojos llenos de lágrimas y una voz quebrada platica que en lluvias anteriores ya se había dañado su techo, pero sólo revisaron sin que se hiciera nada al respecto y ahora ya no tiene vivienda.

El apoyo para no ha llegado. "Al menos pido unos hules para taparme", dijo Don Elías, quien no tenía la menor idea de lo que iba a hacer sin un hogar. Contemplando lo sucedido, sólo se sentó en unas piedras a las afueras de la puerta principal de lámina de su casa, que quedó en pie sostenida por unos maderos y observó la lluvia.

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