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Martes , 25.09.2018 / 03:29 Hoy

Piden pagos anticipados y no dan el servicio

Señalan por fraude a empresa financiera.

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El 1 de junio de 2015, una persona con necesidad de adquirir un préstamo de cien mil pesos acudió a las oficinas de Consorcio Financiero en Gestiones, en la cual le pidieron un depósito inicial de ocho mil pesos como póliza de seguro de la empresa; un segundo pago de cuatro mil pesos para gastos notariales y, finalmente, su firma sobre una carta de desistimiento para hacer responsable a una nueva financiera: Financial General, empresa “con domicilio en Ciudad de México”, que no se ha hecho responsable del servicio.

Esta persona, a quien llamaremos Martín Gerardo -para guardar su identidad, como lo solicitó-, el 29 de mayo pasado llamó a Consorcio Financiero luego de ver una publicación en un folleto de publicidad, con número 649 de edición, impreso que presume repartir “80 mil ejemplares gratuitos” en una tienda de conveniencia, con gran presencia en la Zona Metropolitana. Tras ver la mensualidad que pagaría, Martín se comunicó para contratar el financiamiento, llamada donde fue citado al tercer piso de unas oficinas en Libertad, entre Progreso y Colonias, en la colonia Americana, el 1 de junio pasado, “necesario para explicarle el trámite que se realiza”.

Martín Gerardo, dijo, asistió a dichas oficinas con los papeles que le solicitaron: acta de nacimiento, CURP, y una carta laboral (donde demostró sus ingresos económicos). “Ahí me atendió el licenciado César Lara, de aspecto robusto y moreno. Primero me arrimó una botella de agua, después me dijo: sí calificas para el préstamo que solicitaste, el que pides lo podemos manejar a 25 años, pero yo le dije que lo quería pagar a diez años y me sacó las cuentas y me dijo que la mensualidad sería de 1,110 pesos y a diez años vendrías pagando 132 mil pesos”.

Luego de que a Martín le pareció justo el trato, indicó que César Lara le pidió un primer pago “de un seguro, esto es para que la empresa se ampare por si no paga uno… entonces hasta ahí, para mí era creíble, porque además, me dijo que a la tercera mensualidad nos reembolsarían estos ocho mil 120 pesos, y me aseguró que no pagaría más”, así que entregó sus documentos.

Gerardo Martín llegó a su casa el mismo día pensando en cómo hacerse de esos ocho mil pesos, pues dijo, no contaba con que le pidieran ese pago. “Ese dinero yo lo saqué de mi tarjeta y regresé cinco días después a las oficias”. El 7 de junio, Gerardo ingresó “con esta cantidad” al edificio donde se ubica Consorcio Financiero en Gestiones, donde “me hacen el contrato, firmo el recibo de haber entregado el dinero, ellos también firman el documento y me vengo con una carpeta (de copias de los documentos)”. César Lara, dijo, le dio cinco días para que le hicieran el depósito en una cuenta de cheques de un banco fundado en Monterrey. “Me llaman como acordaron, en esos cinco días”, pero no para depositarle sino “para hacerme otro estudio socioeconómico, me marcan para que haga fotos del cruce de las calles donde yo vivo y que yo dí y también de la fachada de mi casa, para corroborar la dirección”. Pasaron tres días más “y a mí ya me llegaban las presiones de los pagos, así que fui a buscar a César Lara… pero fue ahí cuando no me volvió a atender (16 de junio)”.

Ese 16 de junio, una de las recepcionistas recibió a Martín Gerardo, quien le negó ver a César Lara, y lo dirigió con otra persona “Jorge Sánchez, supuestamente licenciado, para que atendiera mi caso… a él le dije: oye, no me han dado mi trámite. Aunque jamás se identificó, me atendió y me dijo: mira Gabriel, ya está tu contrato autorizado, ya solo tienes que depositar cuatro mil pesos a este número de cuenta (0279551938, con titular: Gestión Comprometida), o bien, traerlos…”. Gerardo, al escuchar esto, reclamó que le habían dicho que no tendría que hacer más pagos, pero le contestaron que “los cuatro mil pesos eran gastos notariales, y que serían reembolsables y que ya eran el último trámite”, por lo que se fue con el número de cuenta.

“Volví a caer, deposité el dinero y volví a ir ese mismo día para entregar el comprobante y me pasaron nuevamente con él (Jorge Sánchez)... cuando me paso, me dice: ¿Qué se le ofrece?, y le digo vengo con el licenciado Jorge Sánchez, y me dice: ¡Ah!, no, él no te puede atender, pero era la misma persona, entonces es ahí cuando digo: ¡Ya me chingaron!”.

Gerardo señala que dicha persona le pidió su carpeta para ‘asesorarle’ y “me dice, mira ahorita lo que sigue es hacer una carta de cancelación con esta empresa (Consorcio Financiero) y hacer un nuevo contrato con una nueva empresa (Financial General) y que parece tiene domicilio en México”. Gerardo, dijo, ignoraba lo que hacía, así que firmó y jamás recibió su carpeta con la excusa de que ‘estaba en revisión’.

Agregó que le pidieron 72 horas más, que vencieron hace una semana, por lo que habló y le dijeron “ya no es culpa de nosotros, ahora ya es de la notaría…”.

Martín indicó que no ha denunciado a esta empresa por temor a represalias, ya que la financiera cuenta con todos sus datos. “No he denunciado… mis papás me dicen que no haga nada, porque piensan que pueden tomar represalias conmigo, por corrupción que puedan tener algún lazo con la autoridad. Están bien establecidos, salen en ese periódico”. Gerardo comentó que en las oficinas trabajan alrededor de unas quince personas, las cuales te tratan con amabilidad, “pero son un fraude”.

En un ejercicio realizado por MILENIO JALISCO, una persona que se identificó como Joel Ramírez realizó el mismo proceso que Gerardo Martín denunció. “Es necesario que asista a las oficinas para explicarle el procedimiento”, dijo.

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