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Pese a canalización, las aguas retoman su cauce: especialista

El biólogo Bernardo Marino, especializado en Hidrología, explica que por más obras que se realicen para contener las aguas, los ríos siempre vuelven a tomar su lecho fluvial natural.

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El río Santa Catarina no siempre fue como ahora lo conocemos. A lo largo del tiempo su cauce ha variado, tanto por factores naturales como por la mano del hombre.

Antes e incluso después de la canalización del río, el territorio regiomontano ha quedado inundado gravemente varias veces. Los datos históricos apuntan a que desde la época colonial hubo ciclones muy importantes, de los cuales, el primero del que se tiene registro es de 1612, que incluso obligó a trasladar y reconstruir la sede del gobierno del Nuevo Reyno de León.

Sucesos similares ocurrieron en los años 1636 y 1716; en este último habría tenido lugar la leyenda de la zapatera Antonia Teresa, quien supuestamente apaciguó las aguas con una imagen de la Virgen María.

“Hay algunas casas cerca de la iglesia de la Purísima donde el agua llegó a un metro, en algunas todavía está la mancha. ¿Cuánto creció el río para que pudiera llegar a un metro?”, comenta en entrevista Margarita Domínguez, directora del Archivo Histórico de Monterrey.

Aunque son muy precisos los eventos con mayor impacto en la historia, hubo otros cuyas afectaciones quedaron asentadas en documentos oficiales.

Por ejemplo, en el acta de Cabildo del 10 de octubre de 1881, expediente 1881/047 del Archivo Histórico de Monterrey, se habla de que fuertes lluvias provocaron que el río se desbordara y arrasara con decenas de viviendas.

Sin embargo, el fenómeno natural más mortífero en la ciudad fue la inundación del año 1909, en la que murió un tercio de la población. A partir de ahí se comenzó a hablar de canalizar el afluente, pero fue hasta la década de los 30 cuando se iniciaron los primeros esfuerzos por delimitar las márgenes para evitar desastres a futuro.

Mientras tanto, los archivos evidencian que el río –que en la actualidad está parcialmente seco– siempre llevaba agua, a la cual la población aparentemente le daba un uso.

“El regidor doctor de la Garza informa que (...) al inquirir sobre si habría aguas sobrantes para el regado de las calles, se presentó un amplio estudio del señor Ing. Francisco Beltrán, del que aparecía que las aguas en cuestión son abundantes y que la Compañía de Agua y Drenaje tiene grandes depósitos”, cita el acta de Cabildo del 13 de enero de 1925, expediente 1925/004.

A su vez, existen antiguas solicitudes de ciudadanos para requerir al municipio la utilización del líquido del afluente.

Más tarde, aparece una descripción llamativa hecha por Leopoldo Treviño, alcalde de Monterrey de 1937 a 1938. En una carta dirigida al entonces gobernador del estado, Anacleto Guerrero, el munícipe le expuso la necesidad de hacer más profundo el río, pues en unas zonas –no especificadas– el nivel estaba por encima del de la ciudad.

“Suplico a usted se sirva ordenar a las personas que extraigan materiales del río Santa Catarina lo hagan del centro del mismo, con objeto de formar el cauce más profundo y evitar desastres, atento a que el nivel del río en muchas calles está más alto que el de la ciudad”, cita la misiva, volumen 193, expediente 2 del Archivo de Monterrey.

La corriente se rebela

Tras retomar los trabajos de canalización, para la década de los 50 se comienzan a apreciar los primeros cambios en el río. El cauce delimitado es evidentemente más estrecho que el natural, lo que puede ser constatado en mapas antiguos.

No obstante, en septiembre de 1988 el huracán Gilberto arrasó con personas y todo tipo de infraestructura en Nuevo León. Se contabilizaron más de 200 muertos, sin contar los desaparecidos; aunque algunos creen que fueron miles los que fallecieron.

En atención a lo sucedido, más tarde inició la construcción de la Presa Rompepicos, que concluyó en 2003. La obra amortiguó la inundación tras la llegada del huracán Alex a tierras regiomontanas, pues no causó el mismo nivel de afectación.

El biólogo Bernardo Marino, especializado en Hidrología, explica que por más obras que se realicen para contener las aguas, los ríos siempre vuelven a tomar su cauce natural.

El experto afirma que muchos afluentes a nivel mundial, principalmente los que se ubican en medio de grandes ciudades, han sido manejados erróneamente y modificados a través de ingeniería hidráulica, a fin de privilegiar la urbanización.

“Los ríos naturalmente tienen un cauce que se caracteriza por su sinuosidad, y han sido rectificados con el fin de poder construir en las orillas. Lo que eso provoca es el aumento de la velocidad de la corriente, y eso a su vez hace necesarias más obras hidráulicas, como diques, barreras de contención”, dice.

Además, en caso de inundación los ríos naturalmente se expanden hacia los terrenos adyacentes, alcanzando en ocasiones hasta el doble o triple de anchura. A ello se le conoce como llanura aluvial.

El futuro del Santa Catarina

A pesar de que diferentes ciclones han causado la destrucción de la infraestructura deportiva y recreativa montada en el río en años anteriores, autoridades locales buscan reiteradamente aprovechar el espacio.

Desde su campaña en 2015, el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, se comprometió a instalar canchas en el lecho, y tres años después continúa en busca del aval ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

En tanto, el diputado local Samuel García, de Movimiento Ciudadano, propuso una consulta popular que se realizará el próximo 1 de julio y en la que se preguntará a los ciudadanos de Monterrey y San Pedro Garza García si desean la instalación de un proyecto de movilidad sustentable alrededor del afluente.

Para el especialista Bernardo Marino, el Santa Catarina está invadido desde hace mucho tiempo con vialidades y construcciones excesivamente cerca del cauce. Y aunque seguramente no habrá voluntad para retirar esa infraestructura, opina, lo mejor que se puede hacer es no intervenir más y dejar que el río continúe su regeneración naturalmente.

“Prácticamente estamos encima del río. El río siempre está intentando funcionar de su forma natural, y su forma natural no es fluir recto. Eso no se puede evitar.

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