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Jueves , 24.05.2018 / 22:49 Hoy

Persisten viviendas en las zonas de alto riesgo

El Plan Hídrico Integral del estado prohíbe edificar 10 metros por debajo del nivel del mar.

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Antonio Villegas

Aunque desde 2008 en Tabasco está prohibido construir en zonas bajas debido a las intensas lluvias que azotan la región, las autoridades municipales siguen autorizando rellenos para construir fraccionamientos.

Tras las inundaciones de 2007, la UNAM, organismos públicos y expertos realizaron estudios que concluyeron con la prohibición en el Plan Hídrico Integral de Tabasco 2009 para construir por debajo de una cota de 10 metros tomando como referencia el nivel del mar; las obras de protección tenían 8.5 metros.

La prohibición duró dos años. Al menos desde 2011 en la zona conurbada de los municipios de Centro y Nacajuca, los más afectados por las lluvias de esta semana, se han realizado dos desarrollos que suman 10 mil viviendas de interés social y dos más de tipo comercial y residencial; otras dos están actualmente en obra.

“Eso le corresponde a los ayuntamientos, que son los que definen dónde dan permisos, deben definir si es factible o no, incluso en vasos reguladores (...), pero se tiene que dejar de rellenar en Tabasco y sobre todo generar la cultura de que la gente sepa que está en zonas inundables, no meterse a construir o taponar arroyos y cauces, porque tarde o temprano rompen ahí”, asegura Marco Antonio Coello Sesma, subdirector de Administración del Agua de la delegación Tabasco.

Esta semana, uno de esos rellenos sucumbió a la fuerza del agua: en Bosques de Saloya 2 y Las Torres, un desarrollo de Grupo Gori, realizado en 2011 en lo que antes era una zona de regulación, en la periferia de Villahermosa, acabó con inundaciones hasta de metro y medio.

El último relleno fue autorizado en octubre de 2013 por la administración del perredista Humberto de los Santos para construir al sur de la capital Villa Alta Brisa, un complejo de lujo de 57.5 hectáreas, de acuerdo con el sitio de internet www.villaaltabrisa.com.

En la zona, desde hace un año el grupo realiza el relleno de lo que antes fueron terrenos bajos, como reconoce en la descripción del proyecto: “Donde estamos desarrollando nuestro proyecto Villa Alta Brisa ha sido un terreno que por sus características de tierras bajas recibe los escurrimientos de la zona, tanto de aguas pluviales como de descargas irregulares de aguas negras, esto lo convierte en un basurero y zona de contaminación”.

El desarrollador se compromete a generar infraestructura para evitar inundaciones en los alrededores y crear una “laguna artificial de 13 hectáreas, lo que significa la excavación de un vaso regulador de 1.5 veces más área y 600 por ciento mayor capacidad”.

Sin embargo, a decir de organizaciones ambientalistas, lo que en realidad está haciendo es desaparecer la laguna La Aduana, para crear la propia, conforme al diseño de su proyecto, sin rendición de cuentas a los tabasqueños.

“Estamos en una disputa legal para que esa laguna sea restituida a su forma original, ya que por actos de corrupción de un plumazo desapareció para construir plazas y zonas residenciales, afectando a las comunidades aledañas que se inundan, porque el agua no tiene hacia dónde ir”, sostiene Hugo Ireta Guzmán, integrante de la asociación ecológica Santo Tomás.

De acuerdo con el oficio DOOTSM/UJ/1816/2014, del 11 de abril de 2014, emitido por la Unidad de Transparencia del municipio de Centro para responder a una solicitud ciudadana, el director de Obras Públicas, Juan José Rodríguez Hernández, señala que no se emitió autorización alguna al desarrollo “a favor de la obra Altabrisa para crear una laguna artificial; sin embargo, se autoriza la reconfiguración y ampliación de estanque artificial”.

El “estanque artificial” puede ser en realidad la laguna La Aduana. Conforme al oficio BOO.E.65.4.1-266/2007, de fecha 21 de agosto de 2007, el delegado de la Comisión Nacional del Agua, Armando Padilla, aceptó que en el lugar había una laguna federal de 18 mil metros cuadrados.

El oficio, sin embargo, fue desconocido por el siguiente delegado, Omar Komukai, a quien se investiga por una cadena de irregularidades en obras contra las inundaciones, entre 2008 y 2010, quien emitió un nuevo dictamen señalando que la laguna no es propiedad federal.

Esto permitió que en el sitio, ubicado en la ranchería Curahueso, un grupo de empresas vinculadas con Carlos Slim rellenara también varias hectáreas para construir Plaza Alta Brisa, como denunció MILENIO en 2011.

Con base en ese oficio, en 2012 otro particular construyó un conjunto residencial denominado Centrópolis, con anuencia del gobierno municipal del priista Jesús Alí de la Torre, ex candidato al gobierno estatal.

Actualmente, los gobiernos federal y estatal se han desentendido del relleno en La Aduana para construir Villa Alta Brisa, acusando que es un cuerpo de agua sin conexión con algún río, pese a la evidencia física —y reconocimiento del propio desarrollador— de que existe una compuerta en la zona. Esto sin contar que el lugar se ubica tres metros sobre el nivel del mar, no los 10 reglamentarios.

Sobre el tema, MILENIO solicitó una entrevista con el director de Obras Públicas del ayuntamiento de Centro, pero no la concedió.

También en viviendas de interés social hay rellenos. Al norte de Villahermosa, en la zona metropolitana, donde habitan 750 mil personas, Grupo Vive Pomoca construye el fraccionamiento Pomoca, en Nacajuca, rellenando entre tres y cuatro metros de altura para construir al menos 10 mil viviendas con permiso del ayuntamiento.

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