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Martes , 25.09.2018 / 16:59 Hoy

Periférico y Parres Arias: un problema vial provocado

Transitar por estas vialidades es un reto de paciencia, en el punto se instalaron nuevos semáforos y cerraron gazas de retorno, lo que provoca filas para cruzarlo de hasta a 2 km de distancia

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De las 2:00 de la tarde y hasta las 19:00 horas, parte del anillo Periférico se convierte en una vialidad de cuatro carriles. No importa en qué sentido se avance, conforme la ruta se va acercando a su cruce con la avenida Parres Arias, en este horario pico, el tráfico, la desesperación y el caos comienzan a reinar en la zona, pues allí se forman filas de autos de hasta dos kilómetros.

Cuando se está debajo del sol o lluvia y con decenas de autos detenidos alrededor, lo que menos importa es respetar las señas viales. Las boyas también se hacen invisibles.

“Es muy desesperante, y luego pusieron unos semáforos nuevos… pues peor. Es mucho caos, como que nadie sabe bien qué hacer”, dice una conductora mientras espera en su auto a que avance para poder girar cruzar Parres Arias.

Los semáforos a los que la mujer hace referencia, son a las nuevas luces que se colocaron en el punto como parte de los trabajos del Viaducto Belenes, y que como parte de la obra, contempla dos pasos peatonales y la eliminación de las gazas de retorno, que fueron sustituidas por semáforos para que los automovilistas tomen el Periférico, lo que provoca mayor coordinación entre semáforos, pero también que los que están sobre el anillo duren más tiempo en rojo.

En los nuevos pasos peatonales se colocaron luces, que están a alrededor de 400 metros lejos de aquellas centrales en el cruce de la avenida, es decir, hay doble semáforo, y todos funcionan.

A pesar de que en el sentido que va de Oriente a Poniente estos marcan el alto, ningún peatón puede cruzar por la zebra pintada debajo de estos, pues por un lado no hay paso sino la obra en construcción y por el otro éste está cerrado. En cambio, el sentido contrario sí es utilizado por algunos peatones que prefieren esperar y no subir el puente.

Las cosas se complican cuando el improvisado espacio en el que los automovilistas forman el cuarto carril, se cierra y termina. Allí quienes avanzaron de más, buscan cómo integrarse de nuevo en Periférico y el caos de por sí desarrollado por las luces se incrementa.

“Aquí se pone así, de la hora de la comida en adelante”, dice un vendedor de dulces que aprovecha los casi 40 segundos que los semáforos permanecen en rojo para acercarse a los autos. “Los domingos se pone igual, pero más tranquilo. Los días más pesados son entre semana, y es que hay muchos carros”, argumenta el joven.

Así, ni los letreros que se colocaron kilómetros antes sobre el Periférico alertando sobre las obras del Viaducto Belenes y ofreciendo rutas alternas, previenen lo suficiente a los conductores, quienes al parecer seguirán padeciendo de este congestionamiento por algunos meses más, aunque algunos ya se acostumbraron a él, como el hombre que tranquilamente y con una sonrisa resignada dice que “así se pone diario”.

MC

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