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Domingo , 22.07.2018 / 08:01 Hoy

Párroco retoma tarea de "Mamá Rosa"

El sacerdote encabeza la iglesia del Señor de los Milagros, donde jornaleros y sus hijos aprenden a leer y escribir, pero también reciben catecismo, alimento, apoyo psicológico y médico.

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Érika Flores

En Zamora, Michoacán, después de que cerró el albergue de Mamá Rosa no hay otro proyecto que apoye a la población vulnerable o en situación de calle. El que más se acerca a tal fin es del sacerdote Nemesio Barajas, responsable de la iglesia Señor de los Milagros.

Él llegó a Zamora hace cinco años, cuando su congregación le asignó trabajar en el cinturón de miseria de esta zona que colinda con la tenencia de Ario de Rayón. Aquí se concentra la mayor parte de los jornaleros que trabaja en la recolección de fresa y zarzamora.

En su primer día, este párroco encontró niños despeinados y sucios que pedían en la calle golosinas o un peso como regalo.

"Vivían en semiabandono, encargados con la abuelita o encerrados en casa. Estaban solos o a cargo de sus hermanos, mientras sus padres salían a trabajar al campo."

Pensó entonces en iniciar las clases de catecismo y doctrina religiosa para evitar que pasaran demasiado tiempo en la calle. Su convocatoria tuvo respuesta, aunque en la primera reunión se topó con que la mayor parte de ellos eran igual de analfabetas que sus padres.

"Entonces pensé que antes que catecismo, requerían una pequeña dosis escolar. Atendíamos hasta 50 niños es una tejabán.

"Eran niños agresivos, juguetones, desordenados y violentos, pero el personal y los maestros que nos apoyaron sintieron compasión y no importó el trabajo intenso, sino la necesidad de aventarnos a un desafío más grande", dice.

Necesitaban ayuda. Entonces acudieron a las madres del Sagrado Corazón de Jesús, quienes atendían un colegio.

Así la educación no solo fue para los menores, sino que llegó a los padres. Así, varios papás se integraron a las clases y al paso de los meses vecinos y civiles se incorporaron como apoyo de docentes. "Después nos topamos con que los niños llegaban en ayunas, por lo que instalamos un comedor escolar, que sosteníamos con rifas, tómbolas y el peso semanal que aportaban los niños."

La modesta escuela de la parroquia del Señor de los Milagros dejó de funcionar un año para convertirse en un inmueble de tres pisos, con cuatro salones de clases y un auditorio que se puede dividir en tres salones más.

Un comedor, dispensario con farmacia, consultorio legal y psicológico. Como era de esperarse, éste es hoy el punto de reunión para la mayor parte de los vecinos de la colonia López Mateos, quienes encuentran asistencia para la mayoría de sus necesidades.

Oficialmente esta colonia —Adolfo López Mateos— es considerada como una zona suburbana. En los últimos diez años ha conseguido algunas banquetas, agua potable, alumbrado y servicio de limpieza, incluso hay quienes no tienen teléfono ni lavadora.

Los datos más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social indican que aquí vive un promedio de 2 mil 700 habitantes.El 40 por ciento de los mayores de 15 años tiene educación básica incompleta y 60 por ciento no acude a la escuela.

Aunque sus carencias continúan, el trabajo del padre Nemesio Barajas tiene logros tangibles que expresa con orgullo.

"Hemos entusiasmado a otras parroquias con nuestro proyecto y hay quienes nos han apoyado con artículos que compran a precio muy barato en el extranjero, y aquí los vendemos como bazar para allegarnos recursos. Este año terminaron 56 niños, todos saben leer. ¡No de corridito, pero saben leer!"

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