Sancionan a policías por no reprimir a paristas en Acapulco

Al menos 35 uniformados están sujetos a procedimientos administrativos por no acatar la orden de desalojar con violencia a quienes mantienen bajo su control las instalaciones del Poder Judicial.
Los trabajadores cumplieron 26 días de paro.
Los trabajadores del Poder Judicial en su plantón. (Javier Trujillo)

Chilpancingo

Al menos 35 policías antimotines del puerto de Acapulco están sujetos a procedimientos administrativos por no acatar la orden de desalojar con violencia a los paristas que mantienen bajo su control las instalaciones del Poder Judicial en el puerto de Acapulco.

La mañana del sábado 11 de abril, los elementos Concepción Reyes Flores, Mario Alberto Valenzo Ocampo, Rafael Valencia Parra y Emilio Bital Cortés, se trasladaron del puerto de Acapulco hacia Chilpancingo para exponer la situación que enfrentan al presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Coddehum), Ramón Navarrete Magdaleno.

En el campamento que mantienen paristas en el acceso principal de la Ciudad Judicial, los policías señalaron que la jornada del 8 de abril, aproximadamente a las 04:30 horas, al menos 88 elementos de la Policía del Estado se les ordenó concentrarse en las instalaciones del cuartel Cereso, ubicado en el puerto de Acapulco.

Ahí, el coordinador regional Tomás Hernández Martínez y el sub oficial Domingo Tlatempa Vázquez les ordenaron que se desarmaran y que se vistieran con equipo antomotin.

"Sin mencionarnos en ningún momento a donde nos dirigíamos, nos dijo que abordáramos las patrullas y fuimos trasladados a las oficinas de Palacio de Justicia, en el fraccionamiento Caleta, en donde está un grupo de manifestantes", relataron.

Ahí, el oficial Tomás Hernández Martínez les ordenó bajar de las unidades y apostarse en las instalaciones, lo que cumplieron alrededor de las 05:20 horas.

Ante la irrupción de los uniformados, los trabajadores solicitaron que se mostrara un oficio que justificara su presencia en el lugar, entonces, el oficial Hernández Martínez se dirigió al sótano del inmueble y trató de mantenerse lejos de sus policías y los paristas.

Doce horas después, el coordinador regional de la Policía se retiró y dejó abandonados a sus subordinados, que no sabían cómo responder a los cuestionamientos de los manifestantes.

Los policías pidieron al sub oficial, Domingo Tlatempa que asumiera el mando del grupo y respondiera a los inconformes, además de que de manera organizada, permitiera que se asearan, ya que hasta ese momento nadie lo había hecho.

Como el tiempo transcurría y no eran relevados, los antimotines plantearon al sub oficial la necesidad de ser cambiados por otra guardia, la respuesta la recibieron con palabras altisonantes, además de la amenaza de que el que se rebelara sería puesto a disposición.

"Preguntamos porque la represalia hacia nosotros; él respondió mandándonos a la chingada".

En una reunión que se desarrolló en la puerta principal de la Ciudad Judicial, los policías señalan que para las 20:00 horas del 9 de abril se generó una confrontación entre los manifestantes y el grupo antimotin, cuyos integrantes solicitaron que sus mandos dieran la cara para explicar lo que sucedía.

Los policías no justificaban con ningún escrito su presencia en las instalaciones, razón por la que los trabajadores exigían que se fueran.

"Nos agredían a empujones para que nos fuéramos, nosotros colocamos una valla con nuestros escudos para mantenernos en nuestra posición, siempre respetando los derechos humanos, atendiendo el hecho de que en el lugar había mujeres y niños", explican.

Con la incertidumbre de no tener mando, los uniformados recurrieron al sub oficial Domingo Tlatempa, quien en tono seco les ordenó: "rájenle su madre a esos pendejos, yo paro el pedo".

Los uniformados no acataron la orden, temerosos de cometer una violación grave a los derechos humanos y en consecuencia, quedar expuestos a un problema legal.

La actitud generó molestia en los mandos, razón por la que a las 21:00 horas, el oficial Tomás Hernández se presentó en el lugar, les ordenó que se formaran en filas y les dijo que no eran más que una vergüenza, que en realidad no servían para nada.

El 10 de abril se permitió la franquicia para todos los elementos que no estuvieron en la confrontación, los que se negaron a cometer el desalojo fueron encuartelados.

A estas alturas saben que se han levantado actas administrativas en su contra y que podría llegarse al despido, por esa razón pidieron la intervención de la Coddehum.

"Solo queremos que tomen en cuenta que detrás de cada uno de nosotros hay familias, gente que se puede quedar sin el sustento en caso de que haya un despido", dijo el policía Concepción Reyes Flores.

La exposición de los elementos de Seguridad Pública generó la molestia del magistrado Raúl Calvo Sánchez, aunque el presidente de la Coddehum, Ramón Navarrete Magdaleno manifestó que estaría pendiente del caso.

Reconoció que sería sumamente grave, el hecho de que respetar los derechos humanos de las personas provocara el despido de los agentes.

Los policías fueron despedidos con aplausos del campamento de la Ciudad Judicial, algunos fueron más allá y les gritaron "no están solos", también les ofrecieron acompañamiento jurídico en caso de que lo necesiten.