Papás de desaparecidos en Tierra Blanca: ni pizca de esperanza de que sigan vivos

Los padres de los cinco jóvenes desaparecidos en Veracruz mantendrán una reunión con el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Roberto Campa, para revisar los avances en la investigación. 
Rubén Pérez Andrade, el octavo elemento de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz detenido por la desaparición de 5 personas en Tierra Blanca, declaró que los jóvenes fueron asesinados.
Los desaparecidos de Tierra Blanca son Bernardo Benítez Arroniz, José Benítez de la O, Alfredo González Díaz, quienes son primos, además de Mario Arturo Orozco Sánchez y Susana. (Cuartoscuro)

Ciudad de México

No tenemos ni una pizca de esperanza de que nuestros muchachos estén vivos, dijo José Benítez, padre de uno de los cinco jóvenes desaparecidos el pasado 11 de enero en Tierra Blanca, Veracruz.

En entrevista con Ciro Gómez Leyva para Grupo Fórmula, tres papás de los jóvenes dijeron que esta tarde mantendrán una reunión con el subsecretario de Derechos Humanos, Roberto Campa Cifrián, en donde esperan les den avances de la investigación sobre la desaparición de sus hijos.

"No tenemos nada de adelanto más que resignación. En el caso de los resultados ya ni una pizca de esperanza tenemos para que nuestros muchachos estén vivos", dijo José Benítez.

"Lo que queremos escuchar es que nos dieran noticias alentadoras, que nos dijeran que encontraron a nuestros hijos, pero a estas alturas lo vemos difícil. Yo creo que a estas alturas lo que nos digan o lo que encontremos es bueno", dijo Carmen Garibo, madre de uno de los desaparecidos.

Dionisia Sánchez, madre de otro de los desaparecidos, dijo que la investigación está estancada ya que desde hace un mes no han detenido a más personas.

"Ya van a ser cuatro meses y no sabemos nada. Que sea lo que Dios quiera, queremos saber realmente, para también nosotros estar en paz, porque nosotros estamos muertos en vida", dijo.

El pasado 2 de marzo, Campa Cifrián reveló que los cinco jóvenes fueron levantados por policías estatales, quienes entregaron a los muchachos a criminales del Cártel Jalisco Nueva Generación, quienes los mataron e incineraron.