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Sábado , 18.08.2018 / 08:25 Hoy

Pablo Hermoso conquistó el Centenario

En una noche de amplios contrastes, el navarro cortó dos orejas.

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Las comparaciones tienden a ser innecesarias y odiosas, pero hay ocasiones que se vuelven inevitables y suele suceder para mayor crueldad con las diferencias son abismales. Esta noche en la plaza de El Centenario de San Pedro Tlaquepaque el rejoneador español Pablo Hermoso de Mendoza dio una cátedra más de lo que es el torea a caballo. En contraste, su alternante Mónica Serrano evidenció que aún le falta mucho rodaje para pelear en las grandes ligas.

La cita en jueves en la noche tuve como escenario la pequeña plaza de San Pedro que mostró sus mejores galas con un lleno en sus tendidos, con el argumento de un festejo con motivos benéficos. El novillero Carlos Casanueva fue el "telonero" para que diera comienzo lo que se denominó Gala Taurina. Ante un novillo complicado de San Pablo, Casanueva estuvo a la altura del compromiso resolviendo los problemas que le presentaba el astado. No tuvo fortuna con la espada.

El gran atractivo de taquilla era la presencia de Pablo Hermoso de Mendoza, quien no defraudó. Con su primer toro dio una lección de lo que es sacar provecho de un animal aquerenciado en tablas y que pronto se rajó, el caballista le dio las ventajas del terrero a su enemigo y ahí lo pudo aprovechar con su habitual toreo templado de costado. Con su segundo toro logró las notas más altas de la noche, ante un burel al que le colocó sólo un rejón de castigo, pero con el cual se prodigo en las suertes más espectaculares de su repertorio, como los giros en la cara, los quiebros, y un par de banderillas a dos manos. Fue certero con el rejón de muerte y cortó dos orejas para salir triunfante en hombros.

Muy diferente fue la historia para una Mónica Serrano que en su primera actuación tuvo una serie desatinos, ya sea por la colocación de los rejones y banderillas o por francamente pasar en falso, a lo que sumó una serie de interminables tiempos muertos que provocaron desasosiego en los asistentes que invariablemente comentaban la enorme distancia que había con su alternante español. El panorama para Mónica mejoró ante su segundo enemigo con el cual tuvo tres ejecuciones brillantes con las banderillas, toreando de costado y colocando los adornos en lo alto. La fortuna se fue de su lado cuando llegó el momento de rematar con la suerte suprema. Los forcados de Mazatlán ejecutaron pegas en tres astados con ejecuciones que como es su costumbre rayan entre lo heroico y la insensatez. Al final se ganaron el reconocimiento de los asistentes.

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