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Sábado , 26.05.2018 / 05:19 Hoy

Orgullosos de tener un "Súper Papá"

Eduardo Rafael Ortiz Herrera es elemento del Heroico Cuerpo de Bomberos de Gómez Palacio desde hace 15 años, así mismo es padre de dos hijos.

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Mónica Aguilera

Para Eduardo Rafael Ortiz Herrera, el rol de ser padre no ha sido fácil, ya que su vida la divide entre su familia: sus dos hijos y su esposa, así como su trabajo, el cual desde hace 15 años lleva desempeñando como elemento del Heroico Cuerpo de Bomberos de Gómez Palacio.

El tiempo de Eduardo se divide cada 24 horas, al llegar a su casa después de un día de jornada laboral y al término de ésta, cuando se separa de sus seres más queridos para acudir con su segunda familia, quienes son el resto de compañeros bomberos.

Este día Del Padre, Eduardo tuvo la suerte de pasarla con su esposa e hijos, pero ha habido un sin número de ocasiones en que tiene que pasar el día festivo en la Estación, trabajando y en el que cada muestra de afecto se puede hacer sólo a través del teléfono y en ocasiones ni eso, ya que la labor que desempeña es muy demandante.[OBJECT]

"Lalo" lleva 15 años ayudando y salvando vidas en Gómez Palacio, a sus 20 años, pidió la oportunidad con el personal del Honorable Cuerpo de Bomberos, para entrar a trabajar, luego de terminar sus labores como chofer en una empresa refresquera de la región.

Mientras llegaba la oportunidad de encontrar un mejor trabajo y con la finalidad de no quedarse en su casa a "hacer nada", Eduardo, acudió a la Estación de Bomberos hace 15 años y pidió una oportunidad para formar parte del grupo.

De inmediato se incorporó al grupo, sin saber y tener mayor experiencia en rescates ni salvamento de personas o apagar fuegos, las primeras semanas fueron de intensa capacitación y de reconocimiento de áreas, así como de apoyo de compañeros, quienes lo ayudaron para que de una manera hábil y ágil, pudiera tener los conocimientos necesarios y saber actuar ante las distintas situaciones que se les presentan.

Pasaron dos meses y la prueba llegó, se recibió un llamado de alerta para acudir a un domicilio en la colonia El Mezquital, donde se reportaba una fuga de gas.

"Ese evento no lo voy a olvidar, el incidente dejó a tres pequeños sin vida", dice Eduardo, quien aseguró que fue impactante para él esa imagen y quien recuerda que de ese hecho sólo una persona terminó con vida.

A partir de ese momento, supo que su corazón se tenía que dividir, entre el apoyo y auxilio que se le puede brindar a personas ajenas a él y el amor a su familia, quienes cada 24 horas tienen "prestado" a su padre, esposo, hermano e hijo.

Jessica Ortiz, de 15 años y "Lalito", de siete, ambos hijos de Eduardo, ven a su papá como un "Súper Papá".

"Mis amigas en la escuela saben que mi papá es bombero y hablo de él con ellas, quienes se quedan admiradas del trabajo que hace", comentó Jessica, quien no se queda atrás y se suma a la admiración y respeto por su padre, no sólo por cómo se porta con ellos, como un papá consentidor y que les cumple sus caprichos, sino como el papá que a diario se despide de ellos para ayudar a más personas.

"Me siento orgullosa de él, sabe que a diario va a arriesgarse, sin esperar nada a cambio, por eso lo admiro", dice Jessica, quien con un brillo en su mirada muestra la emoción que siente al hablar de su padre.

"Yo lo quiero mucho, lo amo mucho", dice el pequeño Lalito, quien interrumpe a su hermana mayor, "aunque se enoje", concluye el hijo menor de Eduardo, diciendo y asegurando Minerva, esposa de Eduardo, que no es que se enoje, sólo le llama la atención porque "Lalito" es tremendo.

La familia describió a su "Súper Papá" como un hombre consentidor, alegre, risueño y con un buen gusto por la comida. "Le gusta mucho cocinar", dice Minerva, quien añade que su comida favorita es la carne asada.

"Es un excelente compañero, mi psicólogo, mi mejor amigo y el mejor esposo", así describe Minerva al papá de sus dos hijos y quien asegura que cada vez que parte a su trabajo se le rompe el corazón y no deja de estar preocupada por él, hasta que 24 horas después, lo vuelve a ver.

Cada vez que tienen oportunidad, le llaman al celular para saber que se encuentra bien, aunque Eduardo comenta, que su familia ya sabe que en caso de presentarse algún incidente y ellas quieran saber de él, no lo llamen hasta que él se comunique, ya que eso puede ponerlo en riesgo en su trabajo.[OBJECT]

Cuentan su esposa e hijos, que Eduardo siempre lleva la camiseta puesta, aún y que no se encuentre en turno, se detiene en la calle a ayudar a quien necesita o si se entera de alguna emergencia, está en comunicación con sus compañeros de la Estación.

"Mi esposa me dice que siempre estoy de metiche", dice sonriendo Eduardo, quien corrobora lo que dice su familia, cuando no está laborando y se detiene a apoyar a quien lo necesite.

La familia Ortiz, tiene una fe en común y arraigada que también se le está inculcando a sus hijos, su devoción por San Judas Tadeo, a quien le edificaron un altar afuera de su domicilio en la colonia Santa Sofía en Gómez Palacio, donde cada llegada y salida del hogar, tanto Eduardo como todos los miembros de su familia, se inclinan ante San Judas, para rogar por el bienestar de su familia y pedir porque les dé la oportunidad de volverse a ver.

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