Niños mayas aprenden el uso de plantas medicinales

Laurentino Chan Dzul, líder de la agrupación "U Yich Lu'um", pretende que no se pierda el uso de las plantas medicinales, así como los rituales mayas, la vestimenta, el baile.
El hetzmek, una tradición de origen prehispánico vigente en la actualidad, es un rito de paso, inserción, integración; es la iniciación a las actividades y responsabilidades en la vida social.
El hetzmek, una tradición de origen prehispánico vigente en la actualidad, es un rito de paso, inserción, integración; es la iniciación a las actividades y responsabilidades en la vida social. (Cuartoscuro)

Yucatán

La agrupación indígena maya “U Yich Lu’um” (Los frutos de la Tierra), enseñan a niñas y niños de esta comunidad el uso de las plantas medicinales, ante al abandono de esta práctica por parte de sus padres, dijo Oscar Laurentino Chan Dzul, presidente de la organización.

El líder del proyecto, el cual también promueve entre los menores la práctica de la lengua maya y la agroecología, destacó la importancia del cuidado de los recursos naturales, así como el reconocimiento a los derechos humanos y la equidad de género.

“La idea de enseñar a las niñas y niños de Sanahcat el uso de las plantas medicinas, se debe a las enseñanzas del J-Men (curandero) Mario Euan Chan, de la comunidad de Tabi, que siempre nos habla de la necesidad de transmitir a mis hermanos el que no se pierda el uso de las plantas medicinales en la región”, dijo.

Comentó que por ello surgió la idea de crear talleres donde los menores aprenden a reconocer, recolectar, sembrar, cultivar las plantas medicinales, hasta su conversión en infusiones, pomadas, jarabes, ungüentos y hasta en elaboración de pinturas.

“Una vez que los niños tienen los conocimientos básicos, entonces vamos al monte, le enseñamos las plantas, cómo se les puede reconocer, cómo debemos de recolectarlas y les decimos para que sirven”, apuntó.

Agregó que “en el salón de clases profundizamos esta información, pero también les pedimos que platiquen con sus abuelos y ellos incrementen su preparación y luego también con un taller práctico, puedan elaborar diversos productos”.

La idea surge, abundó Chan Dzul, porque muchos adultos les da pena o dicen ya no la utilizan, no sólo la medicina, sino hasta la lengua maya. Ya es una práctica muy arraigada entre los papás y para mejorar ese pensamiento le estamos apostando para abajo, es decir, a los niños y niñas.

“Por ello es que les enseñamos lo bonito que es la lengua maya, la importancia de rescatar las plantas medicinales y ellos te dicen esta hierba no lo conocía, para qué sirve, es más fácil así mostrarles este camino más amplio de su cultura, proceso al que le llamamos rescate y revalorización de la cultura maya”, acotó.

Son ellos, destacó, los que van a recomenzar, a revalorar ese conocimiento.

Refirió sobre los adultos que “ahora lo recomendamos y se resisten muchos a usarlo, a las medicina tradicional no le tienen confianza, le tienen un poco de miedo, no confían, no le tienen fe”.

No creen, agregó, en el poder de la plantas, en cambio los niños, incluso cuando juegan en el campo pueden se apropian de ese saber que se está perdiendo.

Una libreta que lleva consigo revela la importancia de la medicina maya, en ella “llevo unas 300 plantas medicinales apuntadas, pero ya no son sólo plantas, ya se mezclan otras sustancias como más sofisticadas como carne de cascabel, rituales mayas; es inmensa la botánica peninsular”.

“Empezamos desde hace más de dos años diversas acciones para revalorizar la cultura maya y hace poco con el proyecto de enseñar la medicina maya, incluso ahora, tenemos que muchas mamás nos hablan para saber si podemos aceptar a sus niños en nuestros talleres. Hay otra visión”, apuntó.

“Tenemos que trabajar para motivar el rescate de la milpa, los rituales mayas, la vestimenta, el baile, es importante que todo esto podamos redimensionarlo con el niño”, puntualizó Chan Dzul.

“Creemos que en realidad nuestra labor es concientizar sobre la importancia de nuestra cultura, compartir experiencias y saberes, es motivarlos a recuperar las pláticas con los abuelos, que difundamos nuestras tradiciones y leyendas”, concluyó.