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Sábado , 23.06.2018 / 08:05 Hoy

Niegan tener conocimiento sobre pederastia clerical

Religiosas del lugar rechazan la información; la Comisión para la Protección de los Niños asume este tema como ofensas y no como delitos: investigador.

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Mariana Coronado Mendoza

Religiosas responsables de la Casa Alberione, ubicada en el municipio de Tlaquepaque, en el cruce de las colonias San Pedrito, Portales y López Portillo, negaron tener conocimiento sobre la atención y rehabilitación de los sacerdotes pederastas. Ocultaron, incluso, la existencia de la casa.

Tras las declaraciones del Cardenal emérito Juan Sandoval Íniguez, realizadas a la agencia EFE y corroboradas por este medio sobre la protección de los curas pederastas que otorgaban en el citado inmueble hasta el 2001, las monjas encargadas, pertenecientes a la orden Pías Discípulas del Divino Maestro, fundada por el padre italiano Santiago Alberione, creador tanto del albergue como de la colindante Editorial Alba, expresaron con hostilidad a MILENIO JALISCO desconocer de la Casa Alberione, sustentando que se trataba únicamente de un centro de atención del programa Kairós y, por tanto, negaron que en el lugar se atendieron dichos casos.

Y es que la percepción social sobre la finca, según detalla el investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), David Coronado, en su libro próximo a publicar Experiencias y cultura de la pederastia eclesiástica en el Occidente de México, es como la Casa de las Monjas.

La negativa de otorgar información fue tanto de las discípulas, quienes se quejaron con la Policía de Tlaquepaque por “molestias a su propiedad privada”, como de los empleados de la editorial perteneciente a la Sociedad de San Pablo, quienes desde sus instalaciones lanzaron gritos de intimidación al medio y aseveraciones sarcásticas como: “me violaron de chiquito”.

Desde la fundación del centro en 1993 por el Cardenal Juan José Posadas Ocampo, quien designó a Sandoval Íñiguez como su administrador, ningún sacerdote había reconocido lo evidente, señala Coronado al mencionar que lo más lamentable es que durante los años que se enumera hubo la protección, fueron bajo el manejo de Sandoval Íñiguez, como si se tratara de “un crimen perfecto”, con acciones justificadas e incluso naturalizadas en la sociedad y que nadie quiere ver.

En este sentido, argumentó que la característica principal de este tipo de abuso sexual infantil es respecto a la manipulación de la confianza que ha logrado en la comunidad y en la familia la Iglesia, al grado de que no llega a afectar la fe de los creyentes porque se ha construido en ellos, una serie de cortinas protectoras.

“Hay una asimilación entre lo sagrado y lo divino, entonces los sacerdotes fingen que quienes los tocan es Dios a través de ellos”, señaló.

En su investigación que integra a 63 testimonios de víctimas, de los cuales 20 pertenecen a Jalisco, detalla las redes de confianza que los agresores realizaron. Por ejemplo, una chica de la colonia El Batán, en Zapopan, dijo que, como primera agresión, un sacerdote de su parroquia la sentó en sus piernas para desabotonarle su blusa bajo el argumento de una revisión de salud para saber “si ya era mujer”.

Lamenta que en todas las Iglesias recorridas se conocía al menos un caso sobre el tema, con santo y seña, indicó. “Para sorpresa nuestra en todas las Iglesias había, tú llegabas y platicabas con la gente y conocían del tema. Se da en todos lados y va más allá de rumores, nos decían específicamente con quién ir”.

Datos de la Fiscalía General del Estado, del 2007 al 2013, indican que solo se han abierto tres averiguaciones previas, lo que evidencia una alta cifra de impunidad. Además de que, señaló, la Comisión para la Protección de los Niños establecida por El Vaticano, específicamente por el Papa Francisco, para luchar contra la pedofilia, en lugar de servir como protagonista en la resolución de la problemática, ve los casos como ofensas y no como delitos, desestimando entonces las denuncias de los agraviados.

“El problema está en que la homosexualidad y la pederastia es vista como enfermedad, entonces con inyecciones o vitaminas piensan que se les va a quitar”, refirió.

Por su parte, el secretario general de Gobierno, Roberto López Lara, enunció desconocer la existencia del centro, pero afirmó que en Jalisco todos los delitos se persiguen, así sea un sacerdote quien los cometa. “Es un tema grave, donde haya delitos este gobierno estará investigando, siempre y cuando no hayan prescrito”, aseguró.

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