Santería al arrancar mundialito en penal de Mérida

Inició la tercera edición del Mundialito del Cereso 2014, justa donde la gloria será sólo para una de las 32 selecciones participantes.

Mérida

Bajo los brazos abiertos a la libertad que ofrece una imagen del Cristo de Corcovado, porristas y rezos de santería, inició la tercera edición del Mundialito del Cereso 2014, justa donde la gloria será sólo para una de las 32 selecciones participantes.

El balón rodó sobre el césped del Centro de Reinserción Social de Mérida, mientras los practicantes de capoeira retaban al viento con sus danzas acrobáticas ante cientos de internos deseosos de que el emblema del juego limpio se convierta en realidad.

El desfile de las selecciones inició con Brasil a la cabeza, seguida por sus rivales Croacia y Camerún; siguieron España que busca el bicampeonato; mientras que Argentina y Portugal fueron las más festivas, y Rusia presentó una “madrina de lujo”, pues portaba el terno yucateco, hasta cerrar con la Selección Mexicana.

Entre matracas, trompetas y vítores de los 640 seleccionados, familiares y “amigos” porristas, dieron la bienvenida a la mascota del mundialito “Cau-tivo” -un cuervo local- que se hizo presente con los colores verde-amarela, en medio de la canción oficial de esta justa a cargo de dos raperos que han compartido un espacio en este penal.

Ricky Martin, J.Lo y Wisin “hicieron una escala” para presentarse en el inicio de esta justa, lo que llenó de gozo a los presentes –incluidas autoridades estatales-, quienes no paraban de comentar las incidencias del espectáculo de apertura.

La santería también se hizo presente en esta inauguración con una danza en las que la diosa del amor –la Virgen de la Caridad del Cobre-; la diosa de la Guerra –Santa Bárbara-; el más travieso –Santo Niño de Atocha- y la más mala de todas -LeMaya-, bendijeron la justa.

Un llamado con aires de mandato imperó en el ambiente “mundialista” del Cereso, cuando su director Francisco Brito Herrera pidió a los jugadores poner su esfuerzo, disciplina, creatividad, tenacidad y entusiasmo en este encuentro “ejemplo único para México y tal vez para el mundo penitenciario.

“Yucatán levanta una vez más ante México y el mundo su estandarte de paz y armonía”, en el México “donde cada quien pueda escribir su propia historia de éxito y sea feliz. Una nación tranquila en la que se respetan cabalmente los derechos humanos”.

Por espacio de casi 90 minutos, una cancha de pasto verde bien cuidado, rejas que dividían a internos “bien portados” y funcionarios públicos de los internos “comunes”, ayudaban a recrear el mítico estadio del Maracaná.

Cesáreo Quesada y su figura avejentada, de grandes ojos magnificados por gafas, sigue en la soledad las incidencias del espectáculo mundialista, en silencio como cansado de los años de gloria cuando bajo el nombre de “Pulgarcito” era un referente de las películas infantiles en la televisión mexicana.

Rostros pintados con las banderas de Holanda, Brasil, España, Suiza o México, completaban el panorama mundialista, que tras finalizar la protocolaria inauguración se convirtieron sudorosos cuerpos que confían en que durante la justa 2018 del Mundialito puedan ser parte del grupo participante, mejor aún, de la que resulte ganadora.