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Fui a la montaña y salvé a cura de ser ejecutado: obispo de Chilpanchingo

Salvador Rangel reveló que hace dos años tuvo que ir junto con una monja al monte para hablar con miembros del crimen organizado que habían sentenciado de muerte a un sacerdote y logró salvarlo.

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El obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, confesó que ha tenido que dialogar con el crimen organizado para salvar a sacerdotes en comunidades de Guerrero, luego de que la Fiscalía del estado dijo que los sacerdotes asesinados en Taxco tenían nexos con el narcotráfico.

En entrevista con Azucena Uresti para MILENIO Televisión, el obispo reconoció que ha hablado con el crimen organizado cuando han amenazado a los sacerdotes para salvarlos de ser ejecutados.

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"Hace dos años decretaron la muerte de uno de ellos. Yo lo que hice un domingo fue ir con una monjita a la montaña para dialogar con el jefe de estos señores. Gracias a Dios logramos entendernos que no ejecutarían al padre, pero lo tenía que sacar de ese lugar".

"De esa manera como en otros lugares me han mandado anónimos a los sacerdotes o les piden abiertamente que no continúen y lo que hago yo es sacarlos y cuando he tenido la oportunidad de hablar con ellos para que dejen de paz a los sacerdotes, sí, yo lo he hecho".

El obispo de Chilpancingo explicó que las fotos del sacerdote con miembros del narco fueron una imprudencia de parte del cura y aseguró que aunque el cura tenía confianza con los delincuentes no quería decir que participaba con ellos, como lo señaló la Fiscalía del Estado.

"Esa foto fue de hace un año, fue una gran imprudencia del padre. Esa confianza con los delincuentes, pero el tener una amistad no quiere decir que participaba en sus fechorías, tenía que transitar por su labor apostólica por esos lugares. Es una amistad necesaria para poder sobrevivir en este lugar", afirmó.

Al respecto, Salvador Rangel señaló que uno de los padres asesinados era párroco de la comunidad en Mezcala, donde están las minas de oro que son controladas por el narcotráfico.

"El padre tenía que hacer su labor religiosa y tenía que ir a estas comunidades donde se topaba con gentes del crimen organizado, tenía que saludar, en cierta manera, convivir, pero de ninguna manera estaba coludido con el narcotráfico. Esa versión (de la Fiscalía) nos ofende, a las familias de los sacerdotes, a los católicos y a las dos diócesis, la de Acapulco y la de Chilpanchingo".

El obispo aseveró que platicó con las personas baleadas y le aseguraron que en la fiesta popular de la candelaria en Juliantla no hubo pleitos ni armas, por lo que señaló que no coinciden con las declaraciones de las autoridades.

"No estoy de acuerdo y se me hace extraño las aseveraciones de la Fiscalía. Tienen que garantizar la seguridad. El gobierno si sabía que había tanto narco (en la fiesta) por qué no había nada de seguridad, se me hace extraño. Que clarifiquen las cosas, que no estén echando lodo a esos sacerdotes ni a la Iglesia", finalizó.


EB

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