• Regístrate
Estás leyendo: “Mira, Lorenzo, cuenta las rayas de esta gran roca”
Comparte esta noticia
Viernes , 22.06.2018 / 14:14 Hoy

“Mira, Lorenzo, cuenta las rayas de esta gran roca”

Con el fallecimiento de Murray, sus libros y artículos quedan como un legado para las nuevas generaciones.

Publicidad
Publicidad

Lorenzo Encinas

Es difícil hacer un resumen de las vivencias y anécdotas que hemos pasado al lado de William Breen Murray a lo largo de 36 años, tuvimos bastante cercanía con el maestro y ese lejano 1980 cuando se dio la oportunidad de conocerlo por primera vez.

Lo recuerdo bastante bien cuando estudiaba en el extinto Colegio de Antropología de la Facultad de Trabajo Social en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Cuando llegó al aula, vestía un pantalón de terlenka color rojo, una guayabera blanca y su inseparable maletín; era mi primer día de clases y era Breen Murray el que me recibió.

Breen como cariñosamente le llamamos era un catálogo viviente de investigaciones en el tema de la antropología y la arqueología, área nada estudiada en la región.

Por un lado nos hablaba del Fidencismo como un fenómeno religioso y por otro lado nos daba amenas pláticas sin reserva acerca de los sitios rupestres en la entidad.

La primera vez que visité Cueva Ahumada (García, Nuevo León) fue en compañía del maestro Murray; posteriormente cada visita se hizo más frecuente, luego acudimos a Boca de Potrerillos, posteriormente visitamos Presa de la Mula y la única cita en la que no estuve fue al sitio San Bernabé, reconocemos ahora, a 36 años, que no tenía dinero para ir y me arrepiento bastante, ahora el sitio está enclaustrado en la planta de desechos tóxicos Rimnsa.

Recuerdo un viaje a San Cristóbal de las Casas en 1981, a un congreso de antropología, de regreso a la casa de huéspedes, me llamó la atención de que en uno de los cuartos donde nos hospedábamos se escuchaba a lo lejos a un grupo de compañeros entonando la canción de "Hey Jude", de Los Beatles, y cuál sería mi sorpresa que al abrir la puerta la primer persona que visualicé era el maestro William Breen Murray cantando con los compañeros de carrera.

Otra anécdota que recuerdo perfectamenye, es la ocurrida en Presa de la Mula (Mina, Nuevo León) cuando desde la arriba del gran monolito calendárico, el maestro me preguntaba: "¿Lorenzo qué ves?", me lo preguntó tres veces, a lo que respondimos: "a usted profe", le dije; "no me mires a mí, comienza a contar", me comentó; "¿cuento todas las piedras?", le insistí. "Mira, Lorenzo, cuenta las rayas de esta gran roca", me respondió el maestro.

Esa gran roca, me dijo el maestro que era un calendario y vaya que me llevé una grata sorpresa y qué asombro nos llevamos, no solamente un servidor, sino el mundo entero cuando este artículo fue publicado por la Universidad de Cambrige Inglaterra, donde certificaba que la gran piedra de Presa de la Mula efectivamente era una cuenta numérica que detallaba el movimiento de la luna.

La más reciente fue en el sitio de Los Fierro, cuando nos acompañó el maestro Breen Murray a realizar un reportaje para MULTIMEDIOS y para MILENIO Monterrey.

Murray nos detallaba los círculos de orientación, cruz en medio de un círculo, cuando una abeja lo picó en uno de sus labios y terminó completamente hinchado. Muy preocupado acudí con él a su domicilio y posteriormente me comentó que fue picado por ese insecto y que tuvo que ser inyectado por la hinchazón de su rostro.

Con su fallecimiento, la antropología y arqueología de Nuevo León deja un enorme vacío dificil de llenar. Sus libros y artículos quedan como un legado para las nuevas generaciones, y para quienes tuvimos el gusto de conocerlo nos deja el recuerdo y la enseñanza, sobre todo el ejemplo incasable por desentrañar el significado de las piedras.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.