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Lunes , 22.10.2018 / 10:36 Hoy

“Mi papá se fue a trabajar a Estados Unidos; lo extraño”

Francisco Javier Hernández Castro, se vio en la necesidad de irse a trabajar a Dallas Texas para dar mejor vida a su familia.
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Yaritzia Carolina, ha logrado superar la ausencia de su padre, quien por necesidad tuvo que buscar trabajo en Estados Unidos.

Desde pequeña la figura paterna se quedó solo en su memoria, pues al paso de los años de haber emigrado a Dallas Texas su padre no ha regresado, solo se comunican vía telefónica.

"Desde que yo estaba muy chiquita mi papá decidió ir en busca de empleo a Estados Unidos, se encuentra en Dallas Texas, él venía constantemente pero de repente dejó de hacerlo y ahora ya tengo mucho que no lo veo y sí definitivamente que lo extraño y quiero verlo, igual mi hermana", refirió.

Sin embargo, la comunicación no se ha perdido y las obligaciones de Francisco Javier Hernández Castro, el papá de Yaritzia, han sido puntuales, cada semana deposita por lo menos la cantidad de 3 mil 500 pesos para que su familia pueda subsistir y sus dos hijos continúen con sus estudios, este recurso
es parte de las remesas que Tamaulipas recibe de los migrantes tamaulipecos.

"Ya hace más de 4 años que ya no viene, nos comunicamos constantemente, por celular o por internet, mi papá nos envía dinero por Elektra, nos manda el recurso ya sea por quincena y por semana, a veces recibimos 3 mil 500 a 3 mil 800 pesos por semana, siempre lo hace, desde que se fue nunca ha dejado de hacerlo, es lo que ha dado para subsistir y poder continuar con mis estudios”, indicó.

Francisco, el padre de Yaritzia es uno más de la lista de migrantes del estado de Tamaulipas que se han ido al extranjero en busca de trabajo y mejores ingresos económicos para su familia, con la diferencia de que no comparte actividades diarias de sus hijos, no los ha visto crecer y tampoco ha tenido la oportunidad de asistir a la ceremonia de graduación o fin de cursos, pequeños detalles de los hijos que son de gran valor, dijo su adolescente hija.

“Cuando estaba más chiquita sí lo presionaba para que se regresara de Texas, pero ahora ya no, creo que ya me acostumbré a no verlo, todo este tiempo en que le insistía porque no se fuera y que se quedara en casa me sirvió quizá para madurar y entender que se fue y que no puede retornar a casa”, dijo.

En la actualidad, la joven Yariztia se dedica a estudiar, cursa el cuarto semestre del bachillerato en el Cbtis 105 de Altamira, vive con su hermana, madre y abuela, con quienes ha compartido momentos de tristeza por no tener de cerca a su padre y qué decir de los grandes logros que señala ha querid demostrar a la familia.

Manifestó que gracias al avance de la tecnología, la comunicación con su papá es más amena, a través de las video llamadas puede saber del estado de ánimo por el que esté pasando su padre, logra verlo sonreír y en ocasiones hasta llorar.

“Sin duda, he valorado el esfuerzo que ha hecho mi padre, haberse arriesgado a irse de ilegal para trabajar en otro país, de reconocer el amor que nos tiene a la familia, es saber que estamos presentes en su corazón, que se fue porque quería que estemos en lo económico pues bien, sin importar que no pudo compartir esos detalles de la vida, como el ver crecer a sus hijos, y conocer cada uno de los grandes logros en el estudio, ya me acostumbré a no verlo, pero haré todo lo posible por buscarlo”, detalló.

La joven estudiante, expuso que hará todo lo que sea posible para terminar una carrera profesional, no sin antes conseguir el recurso económico que le permita realizar los trámites necesarios para obtener la visa para viajar hacia Dallas Texas y darle la sorpresa a su padre de verla, de conocerla ahora que se ha convertido en una señorita y brillante alumna.

“Mi papá siempre nos dice que no puede regresar, antes me sentía más con la necesidad de tenerlo, ahora ya me acostumbré a no verlo, solo me dedico a estudiar, mi meta es terminar mi carrera y lograr tramitar mi visa para poder ir a visitarlo, sí me gustaría pasar mis vacaciones con mi padre”, dijo.

La familia del migrante Francisco Javier Hernández Castro, radica en la colonia Alameda del municipio de Altamira, se acompaña de sumamá, abuela y una hermana menor que de igual forma continúa estudiando y que al igual que la joven Yaritzia tiene la esperanza de ver a su padre en cuanto les sea posible.

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