De investigadora a maestra de secundaria

Pese a que recibe diferentes ofertas de trabajo, María del Coral Morales Espinosa, mantiene su lucha porque se respeten las costumbres de las poblaciones indígenas.   
La investigadora prefiere dar clases a menores.
La investigadora prefiere dar clases a menores. (Jaime Zambrano)

Puebla

María del Coral Morales Espinosa, egresada de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), dejó su vida en la capital del estado para crear un modelo de educación de intervención pedagógica, único a nivel nacional, que respeta la interculturalidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Su proyecto educativo lo implementó en la telesecundaria Tetsijtsilin, donde es directora, ubicada en la localidad de San Miguel Tzinacapan, en el municipio de Cuetzalan, en la Sierra Norte poblana.

Pese a que recibe diferentes ofertas de trabajo que le permitirían regresar a la ciudad, Morales Espinosa, quien también es escritora y ensayista,  mantiene su lucha porque se respeten las costumbres de las poblaciones indígenas en los programas educativos de nivel básico.

 “Mi proceso fue a la inversa de quienes salen de la sierra para ir a la capital. Me gusta mucho la ciudad de Puebla, tengo a mis hermanas. Puebla tiene su encanto pero también tiene todo este caos y pocas oportunidades. He tenido la posibilidad de regresar, podría entrar el proceso para pedir mi cambio de adscripción y lograrlo porque tengo la preparación y la antigüedad pero no cambio la satisfacción que me da estar en esta escuela por ser directora en otra escuela. A mi esta escuela me satisface muchísimo. No quiero regresar porque aún faltan cosas por hacer aquí”, apuntó.

El primer día de clase, marcó su vida

María del Coral Morales Espinosa egresó de la carrera de Ciencias Químicas de la UAP en 1982 y luego comenzó a ejercer su profesión. En 1992, un asunto familiar personal, la obligó a trasladarse a Cuetzalan donde se convirtió en docente de la telesecundaria Tetsijtsilin.

Un momento marcó su vida, el primer día en que como docente se paró frente a sus alumnos. María del Coral comenzó a impartir la clase pero se dio cuenta que sus palabras no eran entendidas, como si sus estudiantes no tuvieran las imágenes de las que hablaba.

“Egresé de la UAP en 1982, hice la carrera de Ciencias Químicas, ejercí la carrera pero hubo un momento en que tuve que venir aquí por cuestiones familiares. Aquí me invitaron a trabajar a la telesecundaria Tetsijtsilin, acepté y tuve que prepararme. La primera vez que entré al salón de clases, vi que era muy difícil que lo que decía, era como contar una película sin imágenes, los estudiantes no tenían las imágenes para disfrutarla”, resaltó.

Al darse cuenta de los diferentes contextos, María del Coral Morales comenzó a idear una estrategia que permitiera acercarse a sus estudiantes para ofrecer aprendizajes.

El proyecto educativo implementado en Tetsijtsilin busca nutrir a la comunidad y al municipio de jóvenes con una actitud propositiva y de innovación. El primer paso fue brindar  un ambiente afectivo propicio para el estudio y empalmarlo con la realidad económica y social de una población pobre pero con identidad.

Modelo educativo implementado en la telesecundaria

La telesecundaria Tetsijtsilin se ubica en la localidad de Tzinacapan, en el municipio de Cuetzalan del Progreso. Se fundó en 1979 y, actualmente, cuenta con un modelo de intervención pedagógica con enfoque intercultural. El modelo no rechaza el currículo formal de telesecundaria, sino lo enriquece.

Las aulas de las escuelas son parecidas a las viviendas de los estudiantes, con lo cual, se busca la creación de un ambiente propicio para el estudio. De forma adicional, las clases no sólo se basan en los contenidos académicos, sino en la posibilidad de acercar a los estudiantes con trabajadores de la comunidad.

“Se conforman en Tetsijtsilin de manera habitual dos comunidades de práctica auténtica: una, conformada por alumnos y ex alumnos, y otra, que reúne a alumnos con personas de la comunidad. Las comunidades de práctica desarrollan una experiencia educativa en el contexto escolar; demuestran que los saberes empíricos que posee la comunidad pueden y deben enseñarse en la escuela”, destaca la académica.

Actualmente, la telesecundaria cuenta con 12 grupos y una matrícula de 310 alumnos que en su mayoría hablan náhuatl. Por equipos, los estudiantes trabajan en diferentes proyectos. En la escuela se impulsa el denominado Aprendizaje Situado, corriente que pugna porque los contenidos sean aterrizados con los saberes de la comunidad, con lo cual, los estudiantes están al pendiente de proyectos como un vivero de orquídeas, un mariposario y de abejas meliponas para la producción de “miel virgen”, entre otros.

“El proyecto inició al  establecer áreas de agricultura tradicional en el plantel, hacernos acompañar de los padres de familia, de la gente de la comunidad, y desde ahí a gestionar la producción, en primera instancia para el comedor escolar y después para la venta”, comentó.

Apoyo de su familia

Para María del Coral Morales Espinosa, el apoyo de su familia es clave. Su esposo Ignacio, y su hija Sarahí la impulsan a seguir trabajando por las poblaciones indígenas de Puebla.

“Tengo una familia chiquita, mi esposo Ignacio y mi hija Sarahí. Mi hija tiene su carrera, fue a estudiar a Puebla y el día en que terminó su carrera se vino para acá. Tiene su proyecto propio dando clases de inglés. Vibran igual conmigo. ”.

Premio Estatal de Investigación Educativa y premio por la mejor tesis doctoral en Educación

Su amor por la educación y su defensa de los derechos indígenas, se tradujeron en premios para la directora de la telesecundaria Tetsijtsilin, María del Coral Morales Espinosa. En 1999, ganó el Premio Estatal de Investigación Educativa en la rama Propuesta Pedagógica otorgado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) a nivel federal.

Para el año 2005, la académica logró el primer lugar nacional del concurso Estrategias Didácticas para una Educación de Buena Calidad en la rama de Formación Cívica y Ética con el proyecto “Ni más ni menos, simplemente diferentes”.

En el 2009,  Morales Espinosa participó en el concurso “Composición Literaria a los Símbolos Patrios” con un ensayo denominado “Los Recuerdos del C34oronel” que se tradujo en el primer lugar nacional. El premio lo recibió de mandos del entonces presidente de la República, Felipe Calderón.

En 2012, la investigadora educativa presentó su trabajo “Resiliencia y educación indígena: el caso de los y las egresadas de la telesecundaria Tetsijtsilin” con el que ganó el premio a la mejor tesis de Doctorado en Educación, que otorga el Consejo Mexicano de Investigación Educativa.

“Mi tesis en la maestría fue documentar la pertinencia del modelo educativo de Tetsijtsilin para este contexto; me fue bastante bien en mi trabajo de tesis y examen, fue bien acogida por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa; y después me invitaron a hacer el doctorado en Educación del cual, me dieron el premio por la mejor tesis en el área. Todo ello ha sido un logro”, apuntó

Detalló que, actualmente, trabaja en diferentes artículos para revistas especializadas como una manera de difundir sus conocimientos y experiencias.

“Ahora que estudié el doctorado, recibí una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y ahora estoy trabajando con artículos de revistas especializadas. Mis planes, es seguir haciendo artículos que me van fortaleciendo en mi desempeño académico”, comentó.

Entre los artículos especializados, destacan: “Hacia una comunidad práctica con enfoque intercultural: la escuela Tetsijtsilin en Cuetzalan del Progreso”, “La Evaluación de la calidad en la escuela indígena” y “Yo Puedo: el logro de los proyectos de vida de jóvenes egresados de escuelas indígenas”.

Su faceta como escritora

Pese a sus múltiples ocupaciones, la egresada de Ciencias Químicas de la UAP no está peleada con las letras, sino todo lo contrario. Apoyada en sus vivencias como docente y ahora como directora de la telesecundaria Tetsijtsilin, María del Coral Morales Espinosa, escribió el cuento “La historia de Sara y los niños de la calle”, obra que ganó el Premio Estatal de Cuento en el año 2000; además, suma obras como “El médico chiquito”, “Mi querido Pablito” y “Maclovia”.

“A mí me gusta mucho escribir. En el año 2000, en Puebla se hizo un concurso. Decidí participar con el cuento aludiendo a mi experiencia personal. El cuento ganó el premio estatal y se distribuyó a todos los niños de sexto grado de primaria y de primero de secundaria. Entonces, dije que lo que escribo puedo mover”, comentó.