“También soy maestro como ustedes... les doy mi respaldo”

Desde hace 10 años, la garita ya es un punto económicamente estratégico para diferentes movimientos sociales.
Piden 50 pesos para cruzar por el lugar, el costo es de 58.
Piden 50 pesos para cruzar por el lugar, el costo es de 58. (Daniel Cruz)

Chilpancingo, Guerrero

Desde el 26 de septiembre, fecha en que 46 normalistas desaparecieron, la caseta de Palo Blanco (ubicada a la salida del municipio de Chilpancingo) ha sido tomada en 20 ocasiones por maestros de la CNTE, la Ceteg y por los mismos normalistas, con el fin de obtener recursos económicos para sus respectivos movimientos.

Ayer, desde el mediodía hasta las cinco de la tarde, un grupo de 200 integrantes de esas agrupaciones tomaron nuevamente el control de dicha garita en sus seis accesos (tres de ida y tres de vuelta). A todo vehículo o camión que cruzó por ahí se le solicitó una cuota de 50 pesos, cuando su costo actual es de 58.

Hombres y mujeres, algunos cubiertos del rostro y en grupos de 20, tomaron el control de las plumas electrónicas de los accesos de la caseta y rompieron sus mecanismos para operarlas de forma manual.

“Aquí están mis 50 pesos”, dijo uno de los automovilistas que pasó por el lugar. “Yo también soy maestro como ustedes, también les doy mi respaldo”, expresó otro, quien les mostró su pulgar levantado en señal de apoyo.

En otro carril, uno de los manifestantes tocó el vidrio de un coche particular. A bordo, una mujer escuchó su petición, asintió con la cabeza, abrió su bolsa y le entregó 100 pesos; sin embargo,  la normalista le respondió: “Traemos cambio, no se preocupe”, y le devolvió 50 pesos.

A falta de alcancías, el dinero fue recolectado en botes de plástico de cuatro litros, a los que les quitaron las tapas.

PROBLEMA AÑEJO

No es la primera vez que esto ocurre. Desde hace 10 años, ese lugar de cobro se ha convertido en un punto financiero estratégico para diversos grupos de protesta.

Por aquí han pasado grupos de izquierda, campesinos, indígenas, normalistas y de la sierra, por mencionar algunos.

Según información de Caminos y Puentes Federales (Capufe), la toma recurrente del sitio de peaje comenzó en 2004, y está asociada a diversas problemáticas sociales.

La garita ha sido tomada hasta en 30 ocasiones.

Capufe calcula que las pérdidas económicas por cada toma ascienden en promedio a 150 mil pesos y cuando los manifestantes llegan, los empleados de la caseta tienen órdenes de retirarse.

Los principales daños, aseguró Caminos y Puentes, son tres: rompen el mecanismo electrónico que regula las plumas que permiten el paso de los autos, dañan las cámaras de seguridad instaladas y roban constantemente la alcancía de pago de cada carril.

A cada toma de caseta sigue el llenado de un acta administrativa que después se convierte en denuncia ante la Procuraduría General de la República, y aunque la mayor parte de las veces las autoridades saben qué grupo llevó a cabo esta acción, en el acta levantada son regularmente los empleados de las casetas quienes quedan como indiciados.