Migrante oaxaqueño muestra reticencia de usar lengua materna

En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, los migrantes reconocen que dejan de hablar su lengua materna por vergüenza.  

San Luis Río Colorado

Un migrante de Oaxaca, de origen mixteco, duda sobre usar su lengua madre, pues aunque es quizá el único recuerdo y nexo con su familia, cuando la habla la gente lo mira raro, comentó en esta ciudad.

El miembro de la etnia es un número más entre los más de 12 mil connacionales que fueron repatriados en 2014 por la aduana local, luego de ser detenidos por la Patrulla Fronteriza en California o Arizona, Estados Unidos.

Entrevistado en el parque Juárez, en pocas palabras explicó su vida actual, en la cual tras haber emigrado desde su tierra natal años atrás, ha trabajado en los campos agrícolas de Sonora y Baja California, y a veces en la Unión Americana.

En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, sin hogar, con ropas que ya dejaron sus mejores tiempos, sin un rumbo fijo a dónde ir, Ignacio Santos Martínez comentó que su abuelo indígena le enseñó parte del dialecto mixteco.

Habla algunas palabras, luego calla, pensativo, “me acuerdo de la familia, de mi abuelo que me regañaba en mixteco, ahora ya no me gusta hablar mucho mixteco porque la gente se te queda viendo como raro”.

Luego de laborar en el lado mexicano en los meses de otoño, sólo dijo que este invierno ha intentado en varias ocasiones cruzar a la Unión Americana, con tal de ganar un poco más de dinero en las labores de cosecha de vegetales.

Curiosamente como parte del fenómeno migratorio de la frontera sonorarizonense, no es discriminado, pues se mezcla con personas de distintos orígenes nacionales, étnicos, sociales y culturales de diversas regiones de Latinoamérica.

Por otra parte, en visita a esta frontera donde ofreció una conferencia, el investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Manuel Rojas, subrayó que los indígenas han perdido sus raíces, su lengua, porque representan el motivo de su sufrimiento.

“En particular en Sonora se habla mucho de los yaquis y todo lo que padecieron, pero quiero decirles que los apaches sufrieron más. Ellos fueron desterrados de Sonora”, comentó.

Personal del Grupo Beta manifestó que son pocos los indígenas repatriados desde el territorio estadunidense o que apenas llegan a la región y viajan sin compañía desde sus lugares de origen en el sur de México.

Uno de los oficiales comentó que los mixtecos y triquis por lo general se trasladan en grupos, los cuales llegan al noroeste del país para laborar como cuadrillas de cultivo de hortalizas, en especial en el valle de San Quintín, Baja California.

Es llamativo como dichos contingentes de autóctonos del país, se comunican entre ellos en su lengua nativa, con tal de que patrones, mayordomos o autoridades desconozcan qué es lo que están platicando, observó.

La encargada de la Casa del Migrante La Divina Providencia, Olga Escalante Bejarano, reseñó que la mayoría de los connacionales que atienden en la estancia hablan español, y sólo pocos entienden lenguas indígenas.

"Los que hablan lenguas son pocos y la mayoría de ellos hablan español también. Sólo nos han tocado muy pocos que nomás hablan lengua”, expresó.

Destacó que en el sitio se atiende a todos los paisanos por igual, sin distinciones, con los servicios gratuitos de alimentación, alojamiento, servicios sanitarios, baños y teléfono para que se reporten con sus familiares, entre otros.

“Hay drogadictos y gente que no tiene casa que vive en la ciudad y que nos llegan a pedir comida. Algunas personas de aquí nos pregunta por qué les damos, porque no son migrantes. La respuesta es 'porque tienen hambre”, manifestó la trabajadora social.

Por ello, también resaltan las palabras del mixteco Santos Martínez de que no sabe si decir que es indigente, migrante o indígena en los diferentes rumbos por donde anda, en el sentido de ver de qué manera lo ayudan más rápido.