Indígenas dejan de amamantar por uso de biberón en Chiapas

Amamantar es una práctica común en las comunidades 100 por ciento indígenas e incluso el momento en que se deja de alimentar a sus hijos por esta vía es porque llegan a concebir un bebé por año.

Ciudad de México

En las comunidades rurales de Chiapas cinco de diez mujeres con bebés recién nacidos están cambiando dar pecho por el biberón para alimentar a sus hijos "por comodidad", dijo la Verónica García que atiende el centro de salud en el municipio de Héroes de Chapultepec de Comitán.

Por ello en la semana de la lactancia materna impulsada por el Instituto Mexicano del Seguro Social, y que llega a las comunidades de Chiapas a través de su programa Prospera, las platicas se enfocan sobre todo a las madres jóvenes, para que sepan los beneficios de la leche materna en los primeros meses de vida de sus hijos.

La doctora apuntó que a diferencia de las madres trabajadoras en ciudades, que tienen que dejar de amamantar al bebé porque tienen que regresar a sus empleos, "la tendencia del uso del biberón se refleja más por comodidad, y tienen gran incidencia en las comunidades rurales, aunque en la mayoría de los casos este 'lujo' solo pueden dárselo quienes pueden costear un biberón", comentó.

Amamantar es una práctica común en las comunidades 100 por ciento indígenas e incluso el momento en que se deja de alimentar a sus hijos por esta vía es porque llegan a concebir un bebé por año, motivo por el cual "le quitan el pecho a uno" para alimentar a un nuevo hijo.

De hecho los recién nacidos no muestran grandes tazas de desnutrición, esto se presenta a partir de los cinco años de edad, donde incluso la leche materna deja de ser una fuente de proteína y alimentación para los niños, debido a que ya no contienen los nutrientes necesarios para su desarrollo.

De acuerdo con la Unicef, la primera infancia abarca de los 0 a los 5 años de edad y es una etapa decisiva en el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales y emotivas de cada niño o niña, y es la más vulnerable durante el crecimiento.

Los niños de entre estas edades que habitan en hogares indígenas, la prevalencia de desnutrición crónica es de 33.1 comparada con el 11.7 de los hogares no indígenas.

Aunque la lactancia materna es el mejor alimento y la mejor vacuna que pueda existir, en México, en 2012, sólo el 38 por ciento de los recién nacidos fueron alimentados con leche materna durante la primera hora de vida, y tan sólo 14 por ciento recibieron leche materna exclusiva durante los primeros 6 meses, la tasa más baja en toda América Latina.

REPL