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Jueves , 20.09.2018 / 10:30 Hoy

La tortura cotidiana de vivir cerca del paso del tren

Como varios casos, doña Socorro es vecina de las vías ferroviarias desde hace casi 40 años, explicó que con el tiempo ha dejado de escuchar el ruido ensordecedor de casi 100 decibeles.

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Para cualquier persona, intentar dormir bajo el sonido de 80 a 100 decibeles que emite el silbido del ferrocarril resultaría imposible, sin embargo para los vecinos que viven a escasos metros de un cruce ferroviario, saben lo desesperante que llega a ser el ensordecedor sonido, mientras otros ya ni lo sienten.

La señora Socorro Guerrero habita desde hace 40 años a 30 metros del crucero ferroviario que se ubica en la calle 5 de Mayo en intersección con la Vergel en Gómez Palacio.

Declaró que al paso del tiempo ya se acostumbró al fuerte estruendo que provoca la máquina, sin embargo recuerda que su hijo “hasta se estremecía cuando pasaba el tren y se despertaba llorando”.

“Al principio era insoportable, pero yo ya ni lo escucho, suena y suena pero ya no me desespera como antes que hasta sentía que me volvía loca”.

[OBJECT]El tren pasa en promedio cada hora y media, pero en fines de semana aumenta el tráfico ferroviario con actividad por la madrugada y llega a pasar de cinco a seis ocasiones.

“Tengo un año viviendo aquí y al principio era de locura tener que soportar todo el ruidazo y más cuando queríamos dormir, ya después pero poco a poco se me fue pasando ese malestar, pero para los niños pequeños es difícil pues no duermen bien”, indicó un joven que llegó a vivir con su esposa a la casa de su abuela cerca del crucero.

La especialista en otorrinolaringología, Melisa Muñoz Hernández, adscrita al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), indica que la exposición de sonidos mayores a los 80 decibeles como el silbido del ferrocarril, representa una pérdida de audición progresiva para quienes vivan cerca de donde se produce el sonido.

“La exposición crónica del sonido puede representar la pérdida auditiva aguda o severa conforme va pasando el tiempo pues al estar muy cerca del ruido se daña la vuelta basal del caracol, el cual es el principal nervio auditivo y quien primero recibe los impactos”, informó.

Por otra parte, no todos los vecinos del lugar se han acostumbrado al silbido del tren, ya que Lorenzo Campos, quien desde que era niño vive a unos metros de las vías y que ha tenido problemas de sueño por el fuerte sonido.

“Está uno dormido y con el estruendo hasta pienso que viene el tren hacia la casa”, relata don Lorenzo quien dijo que incluso su hijo decidió cambiarse porque era casi imposible vivir ahí.

Los vecinos del lugar señalan que al paso del tiempo el hostil sonido del silbato del ferrocarril suena más fuerte y por más tiempo, a lo que lo atribuyen al aumento del tráfico por los cruceros y que se han presentado gran cantidad de accidentes en donde se involucran el tren con los autos.

rcm

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