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Miércoles , 20.06.2018 / 00:49 Hoy

“La orden fue ponernos del lado de la gente, de atenderla”

El próximo año, el arquitecto Héctor Benavides cumplirá cuatro décadas de mantener informadas a las familias regiomontanas a través del Canal 12.

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Gustavo Mendoza Lemus

La historia de las noticias también tiene que contarse. De la etapa en donde los locutores leían la información que llegaba por los cables informativos, hasta tener que salir a perseguir la noticia.

El 16 de julio de 1975, un conductor de apenas 34 años tuvo su primera presentación en un noticiero local, que iniciaba a las 22:00 y tenía sólo 30 minutos de duración.

El próximo año, el Arqui Benavides estará cumpliendo 40 años de informar a los regiomontanos sobre la transformación de la ciudad, desde la llegada de los primeros equipos de video portátiles (1975) hasta la cobertura en tiempo real a través de internet y teléfonos inteligentes.

Los temas han sido muchos en estos años, refiere el Güero Benavides. Desde aquel primer encontronazo con el gobernador Pedro Zorrilla -"que me puso una friega", admite- pasando por las entrevistas a Edson Arantes do Nascimiento (Pelé), la crónica de guerra en Nicaragua o el motín en el Penal del Topo Chico en 1980; todas han sido narradas desde los noticieros de Canal 12.

Aquí una entrevista con el arquitecto Héctor Benavides, al cumplir su aniversario 39 de ingresar como conductor a Grupo Multimedios.

¿Cómo llega a la conducción de noticias?

Fue el 16 de julio de 1975 cuando me quedé por primera vez en el noticiero de la noche, ya aparecía en el del mediodía pero al renunciar Fernando Von Rossum y Patricia de la Maza, quienes eran los titulares desde 1973.

Con ellos los noticieros se empezaron a sentir más formales porque antes los hacían locutores, que eran un poco más presentadores de la noticia que periodistas, no estaban informados. Yo mismo me fui informando sobre la marcha, lo mío no eran los noticieros aunque ya algo sabía por una experiencia previa en otro canal.

Para mí fue algo temporal, la verdad don Jesús (Dionisio González) me dijo que buscara a alguien más pero así seguí por un tiempo... hasta ahora.

Entró de lleno al noticiero, con entrevistas a invitados especiales.

Teníamos invitados especiales, tuvimos una entrevista con Alejandro Jodorowsky cuando vino a la ciudad y armó un buen escándalo.

El '76 fue un año importante porque había mucho movimiento con la política nacional y en la política local. En ese año hicimos un gran trabajo en conjunto con el Diario de Monterrey, una investigación sobre la compra de 30 autobuses que hizo el gobierno de Pedro Zorrilla a una empresa en Houston, aunque ellos (el gobierno) decían que se los habían donado.

Primero tuve una entrevista muy difícil con Zorrilla, me tuvo tres horas esperándolo y cuando me la dio me puso una friega, ni modo, hay que aceptarlo.

Al otro día había que sacarse la espina, entonces fuimos a Houston a la empresa donde vendieron los autobuses y con la ayuda de dos personas que conocí allá llegamos a la empresa y nos atendió el hijo del dueño. Nos dijo todo, nos dejó tomar fotografías y hasta una lista de contratos nos pasó. Ahí venía el pago que le hicieron del Gobierno del Estado; la verdad es que tuvimos una gran suerte.

¿Era la primera vez que la prensa local se contraponía al Gobierno del Estado, no?

Sacamos el fregazo e inmediatamente el Gobierno del Estado corta toda la publicidad y ellos siguen defendiéndose diciendo que los documentos son apócrifos, ¡imagínate el cinismo de las autoridades!

¿En qué momento el auditorio empieza a demandar espacio en los noticieros, en que lo buscan para expresar alguna demanda?

No es coba para don Jesús (Dionisio González), es la realidad, cuando empezamos con el Canal 12 no pasaban dos o tres días sin que nos dijera: "ocúpense de lo nuestro, olvídense de que el Watergate, ocúpense de lo que nos pasa aquí", porque era la época del escándalo, de la Guerra de Vietnam y de Nixon.

Siempre nos decía, también lo hacía Francisco González, que fuéramos con la gente a donde había problemas. Que si no había alumbrado, que lo dijéramos; que si no había agua, que fuéramos hasta allá.

Estábamos fregados en el canal, pero la idea era hacer un canal local con nuestra música y nuestras historias.

Pero una cosa es hacer televisión local y otra es ganarse a la gente, tener su confianza.

Pues esa fue la orden, ponernos del lado de la gente, de atenderla. En otro canal en donde estuve en la entrada había una reja con un policía; aquí no, la puerta estaba abierta y pasaba el que quisiera. Don Dionisio me decía: "a ver Benavides, ¿van a atender a esta gente o qué? A ver, ¿quién va atender a este señor?" a veces parecía un hospital la recepción.

La televisión se abrió mucho a la gente, claro, era otro Monterrey.

Conceptos como ética y responsabilidad de la información es algo que la opinión pública hoy demanda de los medios de comunicación. Parece que se ha suavizado esta situación.

Yo diría criterio y escrúpulos, porque como que cada vez nos damos más libertades, tú lo ves, incluso hasta en la prensa escrita. Sí ha declinado mucho la calidad del trabajo que hacemos, hay una falta hasta de vocabulario. De escrúpulos, digo, porque hay que reconocer que si no se tiene la información, pues decirlo y no andar con inventos.

¿Cómo fue la cobertura sobre el narcotráfico? ¿Cree que ya estamos en tiempos de dar una reflexión a lo sucedido?

No, se me hace que está muy cercano todavía como para valorarlo. No sé si sea prudente decirlo pero no había sentido miedo hasta esta situación que pasó, sobre todo en el 2011 cuando había alusiones más directas a la empresa y a los que salíamos. Me parece que todavía está muy cerquita.

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