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Martes , 14.08.2018 / 13:25 Hoy

La derrota del 'bloque oscuro' de la CNTE

Unos 60 activistas de la coordinadora fueron aprehendidos a las afueras de la ciudad por la Policía Federal y la estatal.

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Al más puro estilo de los camisas negras del fascismo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) lanzó ayer a su comando de fuerzas especiales —bautizado como el bloque oscuro— a reventar la elección en Oaxaca. Durante dos horas vertiginosas, medio centenar de hombres encapuchados se adueñó del centro histórico de la ciudad, atacando a funcionarios electorales y ciudadanos dispuestos a votar.

Pero aunque quemaron miles de boletas en una enorme pira, fallaron. Pese a que gritaron y golpearon e hicieron gala de violencia e intimidación —casi matan a dos personas en una casilla—, solo lograron atacar ocho centros de votación. Es una cifra ínfima en el universo general del estado. Al final, 60 activistas de la coordinadora fueron detenidos a las afueras de Oaxaca por la Policía Federal y la estatal: es el golpe más duro jamás sufrido por la brigada móvil del magisterio disidente, que ahora se queda sin buena parte de sus soldados de choque.

"Puedo confirmar que detuvimos a parte de este grupo. Habían secuestrado un camión y la policía estatal encabezó el operativo. Los teníamos bien estudiados", dijo a MILENIO Enrique Galindo, comisionado de la Policía Federal. Fueron capturados a bordo de un autobús del servicio público cuando se dirigían a reventar urnas en San Jacinto Amilpas.

La CNTE exigió la liberación inmediata del bloque oscuro, comandado por Norma Cleiver, lideresa de la sección 22 del magisterio en la región de los Valles Centrales y su lugarteniente, Othón Nazariega, comisionado de seguridad de la coordinadora. El grupo, reconocido tanto por sus encapuchados como por su propensión a la violencia, encabezó la ocupación del aeropuerto de Oaxaca el miércoles pasado. Otros incidentes en los que se les vincula son la recuperación de escuelas en manos de la sección 59, la destrucción de sedes de partidos y los ataques a dependencias de gobierno.

"Exigimos la liberación de nuestros compañeros, detenidos injustamente cuando estaban haciendo un encargo", dijo Francisco Villalobos, secretario de organización de la sección 22. Pese a que hay videos que ubican perfectamente a la brigada móvil marchando al lado de varios de los liderazgos de la coordinadora ayer durante distintos momentos, el sindicato no reconoció autoría alguna ni mano del magisterio en los ataques.

—¿Por qué atacaron urnas y corretearon a ciudadanos?

—De esa agresión o supuesta agresión habrá que revisar en las estructuras si eso pasó.

***

Desde las 12 del día y hasta las dos de la tarde, la brigada móvil de la sección 22 se dedicó a sembrar el terror entre los funcionarios electorales que pudo encontrar. En la casilla 556 golpearon a un joven que trató detener el robo de las urnas. En la 566 amenazaron a Eunice Panela, su presidenta, cuando se resistió a entregar las boletas. En la 571 arrasaron con las mamparas y dejaron detrás un charco de tinta indeleble.

Casilla por casilla, por todo el primer cuadro se desató la psicosis. "¡Van hacia ti, van hacia ti!", gritaba, aterrado, el secretario de la casilla 555. "¡Salte corriendo!", insistía por teléfono. Llamaba a una compañera ubicada a dos cuadras de distancia. Minutos antes, el comando había arrasado con su centro de votaciones: lo había destruido con una camioneta utilizada como ariete.

"Se llevaron todo. Lanzaron una camioneta y tiraron la puerta. No les importó que estuviéramos aquí adentro", dijo Francisco Vázquez, presidente de la casilla, instalada a unas cuadras del centro de la ciudad. Una mujer de la tercera edad atrancó el portón y se quitó justo a tiempo para evitar ser atropellada por una camioneta blanca sin placas.

Sin ocultar apariencias, ni siquiera intentarlo, la CNTE ordenó a su pelotón de gorilas barrer parejo. En un momento, MILENIO pudo presenciar su ataque contra una casilla en la que había solo personas de la tercera edad como funcionarios.

Ese fue el caso de Leticia Robles, en la casilla 571. "Golpearon a un muchachito. Nos escondimos en los baños y aunque no les dijimos nada, nos bañaron de vidrios", dijo.

Robles y otros funcionarios que hayan sido golpeados tendrán la oportunidad de denunciar. La Policía Federal invitó a quienes hayan sido agredidos a presentar quejas ante el Ministerio Público.

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