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Sábado , 20.10.2018 / 04:10 Hoy

La comunión del silencio, el sufrimiento y la gente

La Señora de la Soledad caminaba escoltada por un séquito de personas vestidas con unas túnicas de capucha cónica, que ocultaba su identidad, solo con murmullos que acompañaban el misticismo.

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A un costado de la parroquia fue montado un escenario para los músicos de Camerata de Coahuila, alrededor de ella, cientos de sillas para presenciar el concierto.

Antes de iniciar la procesión la mayor, parte de ellas estaban ocupadas, sin embargo, luego del repique de los tambores de la Banda de Guerra, un tropel de gente rodeó las puertas del templo, de donde salía cargada sobre una peana y cubierta por un palio la Señora de la Soledad y junto a ella, presidiendo la peregrinación, José Guadalupe Galván Galindo, obispo de la Diócesis de Torreón.

Los feligreses se armaron con celulares y cámaras para salvar ese momento en el que la representación de cerámica de su Señora se mostró impoluta, sosteniendo un pañuelo blanco para enjugar sus lágrimas y ocultar su sufrimiento.

A su salida fue rezado el primer misterio, el que daría pie al recorrido de hora y media alrededor de Viesca.[OBJECT]

La peana fue sostenida por 6 penitentes con capuchas cónicas, vestidos en su totalidad de negro, tras ellos caminaban otros 6 con las mismas ropas, seguidos por dos hileras de mujeres con vestido y chalina color de luto, entre sus manos velas blancas.

En suma, el séquito era de penitentes pertenecientes a diferentes cofradías y de una multitud de fieles silenciosos, con otros tantos inquietos que al paso murmuraban cosas ininteligibles que rompían con el misticismo propio del rito.

Con esa voz pausada y apacible que le es propia, el obispo de Torreón dijo sobre los penitentes que ellos "participaban en las procesiones haciendo penitencia, a veces traían algunos instrumentos con los cuales se castigaban, a veces eran cadenas en los pies".

"Como eran penitentes, una de las formas de hacerlo sin identificarse era con estas capuchas (cónicas), por lo tanto conservarlas es solamente para hacer mención a los penitentes que hace años participaban en las procesiones".

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