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Martes , 25.09.2018 / 18:48 Hoy

“Juchitán está jodido; nadie quiere estar aquí”

Solo 180 de los mil 800 establecimientos formales del municipio están activos; la mayoría se desplomó o quebró.

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Datos de la Cámara de Comercio revelan que de los mil 800 establecimientos formales en Juchitán, solo 180 están activos, luego de los sismos del 7 y 23 de septiembre.

Diego Toledo, secretario de difusión de la Canaco en Oaxaca, explica que algunos de los locales se derrumbaron, mientras que otros simplemente cerraron por la falta de consumo.

El problema afectó directamente a los empleados de las tiendas, todos fueron despedidos y sin liquidación.

También han sido afectados los arrendadores de los establecimientos pues, tras el colapso o el retiro de las empresas, han dejado de percibir las rentas que les pagaban.

Toledo detalla que esto se ha visto reflejado en el flujo de dinero. Los ingreso diarios se han reducido hasta 85 por ciento.

“Hicimos un estudio en agosto de 2017 y documentamos que aún y con la inseguridad que se vive en el municipio, se generaban un promedio de 20 millones de pesos diarios, pero luego de los terremotos de septiembre, esa cifra bajó hasta 3 millones diarios”.

El Leopoldo Torres, de 52 años, es uno de los casos. Tras el primer sismo perdió los cuatro establecimientos que rentaba a distintas empresas. Todos se desplomaron la noche del siete. Sus ingresos por ese servicio eran de 12 mil pesos mensuales, efectivo que ya no tiene.

“Toda esta avenida (la 5 de septiembre) estaba llena de comercios, aquí los habitantes de Juchitán y de los poblados vecinos venían a surtir sus establecimientos: hoteles, comercios de pintura, clínicas, tiendas de ropa, farmacias... todo tipo de negocio aquí lo encontraba. Ahora solo uno o dos están abiertos, prácticamente los que quedaron de pie”, cuenta Leopoldo, quien actualmente pernocta bajo una lona que instaló en el terreno donde antes estaban dos de sus accesorias.

Sobre esa misma calle señala las cortinas de los locales que no se derrumbaron. Dice que todos se están marchando a otros sitios, inclusive que algunos solo abren para empacar sus cosas y cuando terminan, se van.

“Nadie quiere estar en un edifico fracturado, es un riesgo. Tampoco quieren estar en un lugar donde no ha dejado de temblar”.

Leopoldo tiene miedo. Lo que percibía de las rentas era su único ingreso, con ello mantenía a sus dos hijas y a su esposa. Tiene años que no trabaja para alguien y no sabe cómo le va hacer para reponerse de esta situación.

“Yo ya no soy un jovencito, quién va a querer contratar a un viejo. Lo que dejaban mis locales eran mi único sustento. Por ahora mi familia se está quedando en un hotel de la capital del estado, pero cuando se me acaben mis ahorros, qué va a pasar. Juchitán está jodido”.

No solo el comercio formal fue afectado en la localidad, también el informal. El mercado se destruyó, de los mil 200 comerciantes que había, solo 800 han intentado reactivar sus actividades instalándose en la explanada del Parque Benito Juárez.

Adelma Villalobos se instala de lunes a viernes en la orilla del quiosco de la plaza pública. Está enojada, cuenta que sus ingresos ya no son los mismos desde que el mercado se derrumbó, inclusive vendió su camioneta en la que transportaba sus productos.

“Ahora que estamos aquí sufrimos de todo, aparte de que la gente no viene, se nos mojan las cosas. Tres días después de que nos instaláramos comenzó el agua, todo batido por el lodo... pasó la lluvia, llegó el aire. Tenemos que tapar la verdura, porque con el viento se nos vuela la lona y se nos llena de tierra, cada vez estamos peor”, reprocha.

El mercado no tiene fecha de reconstrucción y los integrantes de la Cámara del Comercio en Juchitán temen que la reactivación económica tarde más de cinco años.

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