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Jueves , 18.10.2018 / 15:35 Hoy

Jalisco anuncia plan de rescate para las selvas

En 2017 y 2018 se aplicará un ambicioso proyecto de remoción de combustible orgánico y de reforestación en ecosistemas dañados por huracán y fuegos forestales.

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El gobierno de Jalisco prepara un plan de acción para restaurar la Costa del estado de los desastres acumulados tras el huracán Patricia, de octubre de 2015; el planteamiento es invertir en 2017 y 2018 poco más de 54 millones de pesos en acciones tendientes a reforestar bosque y selva, recuperar suelos, restaurar caminos rurales y extraer arbolado muerto, hacer quemas prescritas y mejorar la capacidad de respuesta ante nuevos eventos.

El impacto de Patricia, que tocó tierra al anochecer del 23 de octubre de 2015, fue enorme, aunque no cobró vidas humanas y los daños en comunidades fueron puntuales en zona rural. La devastación se cebó sobre una amplia superficie de la selva mejor conservada del litoral: la reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala, y además, afectó encinares de la Sierra Madre del Sur en el trayecto del meteoro hacia el norte.

No hubo en su momento recursos para afrontar el problema de la gran masa de maderas y materia orgánica muerta, más allá del financiamiento para empleo temporal de la Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente federal); la solicitud para una declaratoria de desastre no prosperó. A la vuelta de 2016 las consecuencias fueron claras.

Los registros preliminares de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (del gobierno de Jalisco) señalan 4,649 hectáreas afectadas por incendios entre enero y junio, que devoraron, literalmente, una parte del material combustible que no había sido retirado en la demarcación. La superficie contrasta con apenas 1,335 hectáreas siniestradas en 2015, y 1,665 en 2014. Esa selva, en condiciones óptimas, no se quema.

Pero el paso del más poderoso huracán registrado en la historia para el Pacífico oriental sobre un área que ya había recibido la sacudida de Jova en 2011, alteró las condiciones “normales”. La región está inmersa hoy en una dinámica de sucesión vegetal que mantiene expectantes a los científicos, que podrán experimentar en directo la resiliencia de los ecosistemas frente a trastornos naturales mayores, y ante una presión humana creciente: muchos agricultores y ganaderos aprovecharon las circunstancias para detonar incendios y aumentar la frontera agropecuaria (MILENIO JALISCO, 4 de junio de 2016) .

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) reportaba a inicios de julio, que de 3,200 hectáreas de superficie quemada que se inspeccionó hasta ese momento en todo el país, 1,500 ha correspondían a Jalisco, y que la procuraduría local (Proepa) habría hecho un levantamiento de datos sobre una extensión similar.

“Hubo un problema muy serio de quemas agropecuarias que se salieron de control y que se expandieron sobre las zonas que había devastado Patricia, en condiciones de clima y vientos muy desfavorables que complicaron todo”, refiere la titular de la Semadet, Magdalena Ruiz Mejía.

“Al final, hay un proceso de transición en las épocas de mayor sequedad, con menos agua, justo cuando empieza la actividad agropecuaria a trabajar, y por supuesto que esto nos implica un reto para el 2017, justamente nos va alineando la política, debemos asumir esa enseñanza y preverla mejor”, añade.

El diagnóstico de la Semadet de lo que pasó en la costa: “Los vientos superiores a 300 kilómetros por hora impactaron directamente en las zonas montañosas de la costa de Jalisco con ecosistema de selva baja predominante. La vegetación presenta una alta defoliación, desrame y caída de árboles adultos […] el escenario es de alta vulnerabilidad por la disponibilidad de combustibles forestales en la superficie del suelo, que en el periodo de estiaje favorecerá a la conformación de incendios de comportamiento extremo - combustibles ligeros, regulares y pesados-, topografía altamente accidentada y de configuración que favorece el efecto ‘chimenea’ ante la presencia del fuego”.


En el proceso de “limpia” de carreteras y caminos rurales de árboles caídos en 2015, “los combustibles quedaron depositados en los linderos de estos, espacios de mayor tránsito de vehículos y personas”.

Así, en 2016 se atendieron cuatro incendios forestales en el área afectada por el huracán en los linderos de la reserva Chamela-Cuixmala, uno de ellos de características relevantes con una afectación aproximada de 900 ha. Sin embargo, el registro total de la temporada fue de 47 siniestros.

“En ese incendio relevante se invirtieron recursos de la Comisión Nacional Forestal [Conafor], la Semadet y la Fundación Cuixmala, con un costo aproximado de 1.38 millones de pesos”, lo que incluyó ocho brigadas, 515 días-hombre, 21 horas de vuelo de helicóptero especializado y 3.2 hrs de avioneta.

No es casualidad: El Niño 2015- 2016 fue uno de los más extremos, con nevadas atípicas en norte y centro del país, vientos fuertes asociados a vórtices fríos, y eventos de sequía que pueden ser extremos. Al estar ligado a más altas temperaturas del promedio del océano Pacífico, propicia la conformación de ciclones. Sin embargo, apunta un pronóstico meteorológico de la Secretaría de Marina, “La tendencia actual del El Niño indica un comportamiento neutro a finales de la primavera e inicios del verano […] existe casi 80 por ciento de probabilidad que se presente el fenómeno de La Niña a partir del trimestre julio-agosto- septiembre” (consultar en http://meteorologia.semar.gob.mx/dirmet/pronostico_ciclones/pronosticociclones2016.pdf). Los años siguientes podrían ser el respiro necesario para que las selvas se reconstituyan.

Claves

Los componentes

• El de la costa es un programa aplicable en los años 2017 y 2018

• Incluye la contratación de diez brigadas para manejo de combustibles, cuya labor es la apertura de brechas cortafuego, líneas negras, quemas prescritas, retiro de combustibles medianos y pesados en derecho de vía y caminos rurales

• Otros elementos del trabajo: contratación de equipos para complementar el manejo de combustibles (astilladoras, motosierras, D-8); capacitación y equipamiento adecuado de brigadas contra incendios (equipo de protección personal, herramientas, equipo menor especializado, vehículos y combustible)

• También, contratación de equipo aéreo especializado “para un ataque inicial oportuno y efectivo que reduzca la posibilidad de que se conformen conflagraciones de gran magnitud, considerando brigada especializada de rappel”

• Otra tarea: “rehabilitación del Vivero Forestal en Tomatlán para la producción de planta forestal de la región, y reforestación de planta forestal nativa en el segundo año”

Fuente: Mario Aguilar Hernández, director general forestal y de sustentabilidad


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Año atípico disparó incendios forestales

2016 ha sido un año inusual para Jalisco; la presencia de eventos meteorológicos extremos, a partir de Patricia, en octubre de 2015, propició fuertemente la posibilidad de deflagraciones en puntos del territorio estatal especialmente frágiles y permitió poner a prueba el trabajo de integración de la estrategia de prevención y combate de los siniestros. El saldo fueron más de 50 mil hectáreas registradas con fuego, reconoce la titular de la Semadet, Magdalena Ruiz Mejía.

"Tuvimos que luchar contra dos grandes vertientes; la primera fue la de los escenarios, en el tema de los territorios en donde nos estamos enfrentando de modo tangible con el cambio climático; tuvimos el año más caliente del planeta, El Niño más intenso que se tiene registrado, incluso que el de 1997; tuvimos además al huracán que puso a pensar a los científicos en las categorías 7 y 8, y todo esto afecta a Jalisco de modo puntual", señala la funcionaria.

En la entidad "tenemos un alto nivel de vulnerabilidad, no solo por el cambio climático, sino que esto se complica porque el nuestro es un estado activo económicamente, uno de los principales productores agropecuarios a nivel nacional, y una región de paso a nivel intercontinental en lo económico; esto deriva en un territorio presionado por cambio de usos de suelo, por manejo de fuego en temas productivos y esto detona más riesgos".

Por ello, defiende que Jalisco tiene un liderazgo real en el tema de la prevención y combate de incendios, en la medición de daños, en el levantamiento de los polígonos territoriales afectados; "tuvimos una base de datos impecable, una evaluación sistemática, y si bien somos uno de los más afectados, sólo dos por ciento de esta superficie [que asciende a más de 50 mil ha] es árbol maduro [...] lo que hubo fue un buen control, un buen manejo del fuego, fortaleciendo capitales humanos, que era lo más importante para nosotros".

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