El incendio en pozo de Pemex afecta a 400 familias chontales

El oleoducto es controlado día y noche por bomberos que mezclan agua y químicos.
Las llamas alcanzan 500 metros de altura.
Las llamas alcanzan 500 metros de altura. (Claudia Guadarram)

México

Desde hace 36 días, las noches en las comunidades El Sitio, La Isla, Belem, Chiflón y Oxiacaque, del municipio de Nacajuca, Tabasco, han dejado de ser oscuras y silenciosas para convertirse en un infierno, ocasionado no solo por las llamas de hasta 500 metros de altura de un incendio por la fuga de petróleo, sino por las vibraciones que ocasionan la fuerza del combustible al salir y quemarse.

El panorama para las 400 familias indígenas chontales de 20 comunidades afectadas es desalentador por el incendio del pozo de Pemex, llamado Terra 123, que continúa prendido y con fuga de crudo desde su explosión el pasado 27 de octubre.

"Desgraciadamente, Tabasco era el edén, pero hoy en día ya no le podemos llamar así, ya es un infierno, porque aquí el patrimonio de los ejidatarios y comuneros que tienen sus pedazos de cultivo, pastizales y consumo para nosotros ya se perdió totalmente", explica Domingo May, delegado de la comunidad El Sitio.

La casa de la familia Sánchez es de las más cercanas al incendio: "dice Pemex que estamos a cuatro kilómetros, pero no es cierto, si ese lugar lo conocemos bien y estamos como a 800 metros; por eso tenemos mucho miedo", dice Mercedes.

La casa de los Sánchez está rodeada por una platanera —que es su fuente de ingresos y autoconsumo— que se ha secado por el calor del fuego. Por las noches esa misma plantación se ilumina en su totalidad por la intensidad de las llamas y se agita por las vibraciones del incendio.

El oleoducto de Pemex es controlado día y noche por bomberos de la paraestatal que mezclan agua y químicos, aseguran los vecinos, para evitar la contaminación del aire en el estado.

Sin embargo, las afectaciones de esa contaminación ya son visibles, no solo son en los cultivos de plátano, maíz y frijol, la principal fuente de ingreso y autoconsumo, sino servicios elementales como el agua presentan una contaminación severa por el petróleo y la pesca se ha suspendido.

También esa quema del combustible ha ocasionado enfermedades respiratorias en niños, por lo que Pemex y el gobierno de Tabasco han mandado cuadrillas de médicos para atender a las comunidades, pero los pobladores aseguran que a los niños solo se les ha administrado "paracetamol y naproxeno", a pesar de que muchos presentan principios de asma.

"Nos han mandado psicólogos, si no estamos locos; el fuego no genera trastorno, queremos ver saludables a nuestros hijos, y los pocos médicos que han llegado nos dan naproxeno y paracetamol, esa madre es para la calentura. Mi niño tiene principios de asma, va para 15 días, y no me ayudan en nada", denuncia Ediberto García, habitante El Sitio.

El incendio arroja pérdidas diarias de por lo menos mil barriles de crudo, equivalentes a un millón 500 mil de pesos y se estima que el costo del control del incendio asciende a 657 millones de pesos, de acuerdo con datos de la Coordinación de Protección Civil del estado.