Estar esperando a que "Patricia" llegue sí asusta

Christian Arias vive en Nuevo Vallarta y se resguarda en un albergue en la zona montañosa de Nayarit, ahí espera, junto con su amiga Carmina, a que Efraín le conteste el teléfono.

Ciudad de México

De los diez años que Christian Arias ha vivido en Nuevo Vallarta, Nayarit, nunca le había tocado que las autoridades alertaran con tanta insistencia para que los habitantes se protegieran de un huracán.

Christian es fotógrafo y cuando se dio cuenta, a través de redes sociales y televisión, que "Patricia" no era como cualquier otro huracán lo que hizo fue guardar su Canon 60D, algunos trapos para cobijarse y hablarle a su amigo Efra para irse juntos al albergue de la Universidad del Valle de Amejac, pero Efraín no quiso acompañarlo.

"No, vas a ver que aquí no va haber nada. Tengo un segundo piso y aquí no va a pasar nada Es pura alarma de ustedes" le dijo por teléfono a Christian. La casa de Efraín está a quince minutos de la playa.

Christian y su roomie Carmina, al no ver respuesta por parte de su amigo, decidieron irse al albergue de la Universidad del Valle de Amajac que está pegado a la sierra de Nayarit, a 30 minutos de la playa y es uno de los 400 que habilitó el estado para que los habitantes se resguarden.

"Me siento seguro por una parte, pero inseguro por otra. Efra ya me dejó de contestar", cuenta Christian en entrevista con MILENIO vía telefónica.

Christian, quien trabaja en Nuevo Vallarta como fotógrafo y productor digital, cree que su amigo no quiso ir al refugio porque "no ha salido y no ha visto cómo está el asunto aquí afuera".

Vía telefónica cuenta que aunque no hay lluvias torrenciales, la gente no ha salido de sus casas, "todo está nublado, los oxxos tapizados y la ciudad está vacía".

- ¿Tienes miedo?

- La verdad sí, ahorita estamos como a la deriva. No sé cómo voy a encontrar mañana mi casa o el lugar en el que trabajo.

La productora en la que Christian trabaja está sobre el malecón y además del agobio porque Efra no contesta el teléfono, dice que le preocupa un lente "bien fregón" que dejó en su escritorio.

El plan de los dos amigos, Carmina y Christian, es pasar la noche en el albergue, ayudar a los que vayan llegando e intentar pasar una noche tranquila.

"Dijeron (las autoridades) que tocará tierra ya en un rato, la verdad me da miedo cuando eso pase. Estar esperando a que llegue sí asusta", dice.

Para "matar el rato" Christian ha recorrido los pasillos de la Universidad del Valle de Amejac, ha visto extranjeros, numerosas familias de escasos recursos, cajas con botellas de agua, pero no comida ni cobijas.

"Nosotros (Carmina y él) traemos cobijas y comida, pero los turistas no traen nada. Ya son las 15.00 y no les han ofrecido de comer", dice.

Mientras "Patricia" toca tierra y en lo que Efra le contesta el teléfono, Christian dice que lo único que puede hacer es esperar.