Homicidas conocían a académico: Alberto Capella

El comisionado de Seguridad de Morelos descartó que el móvil del crimen de Alejandro Chao Barona y de su esposa Sara Rebolledo fuera un asalto y dijo que los homicidas sabían cuál era su rutina.
La policía llegó hasta la casa del investigador.
Policías al exterior del domicilio del catedrático Alejandro Chao Barona después de haber sido asesinado. (David Monroy)

Ciudad de México

Los asesinos del catedrático Alejandro Chao Barona y de su esposa Sara Rebolledo los conocían e incluso sabían cuál era su rutina, informó Alberto Capella, comisionado de Seguridad en Morelos.

"Presumimos que las personas que estaban en el domicilio evidentemente las víctimas las conocían", dijo en entrevista para Radio Fórmula.

Descartó que el móvil del crimen fuera un asalto ya que no falta ningún bien en el domicilio del académico de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), a excepto de dos celulares, por lo que se trata de un tema doméstico.

"No podemos presumir el tema de un asalto porque no hay ningún bien, a excepto de dos celulares que fueron sustraídos del domicilio", explicó.

Alberto Capella indicó que las víctimas no recibieron ninguna amenaza, por lo que lo que derivó en su asesinato fue una situación circunstancial e incluso los objetos con los que fueron hechas las lesiones dan la certeza de que los homicidas no iban armados.

"Fue una situación circunstancial, probablemente ellos (homicidas) conocían la rutina de las víctimas. No esperaban que fueran a llegar a esa hora. El hecho de la acción violenta que fue con piedras y palos nos da la certeza que no iban a armados", mencionó.

El comisionado de Seguridad en la entidad señaló que la investigación llega un 90% de avance y hasta el momento han declarado 15 personas ante la Fiscalía, entre ellas trabajadores del fraccionamiento en el que vivían Chao Barona y su esposa.

Agregó que apoyados en la tecnología están determinando los perfiles de los responsables del homicidio, ya que en la escena del crimen encontraron suficientes elementos, entre ellos cabellos y huellas.

El investigador y su pareja fueron privados de la vida al interior de su domicilio ubicado en la colonia Bella Vista, en Cuernavaca, la madrugada del lunes.