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Miércoles , 17.10.2018 / 03:48 Hoy

Hombres hechos de sal

Para Química del Rey trabajan 90 salineros, personas que con pico y pala han hecho del salinero, su único oficio generación tras generación.

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Los salineros son hombres nacidos con la marca de la sal. Personas que con pico y pala han hecho del salinero, su único oficio generación tras generación.

Llevan en sus manos y en sus rostros, el curtido del trabajo, del esfuerzo, de horas bajo el intenso calor o estremecedor frío.

Son los salineros de Laguna del Rey, Coahuila. De caracter alegre. La vista cansada y dolor de espalda los han acompañado por años en que han desempeñado esta actividad que les ha dado el sustento diario para sus familias.

Para Química del Rey trabajan 90 salineros y Rosendo Rangel Morales es uno de ellos. Tiene 47 años y dice que él es un "hombre de sal".[OBJECT]

Su única actividad productiva ha sido la cosecha de la sal, en los extensos campos ubicados en las distintas comunidades en la zona de Laguna del Rey, municipio de Ocampo, en donde se cultiva y cosecha la sal, gracias a las bondades de su suelo que hace millones de años, fue el Mar de Tetis.

Tiene toda la vida trabajando la sal. Habitante de la comunidad de Salinas del Sur, Rosendo recuerda cómo su abuelo y su padre, se dedicaron a este mismo oficio. Asegura que su experiencia es la misma a la que viven 70 y 80 familias que habitan dicha zona.

"Todos somos salineros, es un compromiso para mi familia, ya que soy el único que trabaja en esto, mi papá ya está pensionado pero también trabajó la sal".

El cansancio es su compañero. En tiempo de calor, las temperaturas llegan a superar los 40 grados. Dice que es un oficio pesado, ya que cargan un bulto de 70 a 80 kilos y en un viaje de 40 toneladas son 800 bultos que se tienen que cargar para alcanzar esta cantidad.

Se sacrifica la salud, los dolores en el cuerpo son frecuentes, pero dice, ya se han ido acostumbrado. Su papá tiene 77 años y dejó las salineras pasados los 60 años.

Rosendo sabe que sus hijos seguirán este oficio, ya no quisieron estudiar más que a nivel primaria, “no hay la manera de tener otros estudios, pero ya es una costumbre estar entre las salineras”. Hoy con 47 años de edad, él se ve trabajando hasta que el cuerpo aguante.

Sí le echan sal a la comida. Su experiencia es muy similar a la de Alfredo Rodríguez. Él tiene ya tres años en el oficio del salinero.

“Esto nos ayuda a nosotros y a nuestras familias. Antes me dedicaba a la obra, originario de la comunidad de La Esmeralda”.

Carlos Fernández, de 21 años, también tiene tres años en los campos de sal, también se dedicaba a la obra.

En tanto que con 23 años de edad, Omar Flores y tres años dedicado a este oficio, el habitante del pueblo La Chula, reconoce que aunque es una labor difícil, pensar en sus tres hijos, le hace salir día con día al trabajo.

“Trabajar en Peñoles es bueno, día a día llevamos el sustento con lo que nuestras familias tienen lo necesario para estar bien”, asegura.

Sus rostros y manos reflejan los estragos de este duro trabajo. La apariencia de estos trabajadores muestran a personas cuya edad es mucho mayor a la que dicen tener.

dcr

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