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Jueves , 13.12.2018 / 20:19 Hoy

Gran Formato: Islam en la Ciudad de México

En la Ciudad de México existen diversas organizaciones conformadas por musulmanes, mexicanos y extranjeros, que fungen como centros de reunión e información.

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El Islam es la segunda religión con más adeptos a nivel mundial. Sin embargo, también es una de las más estigmatizadas. México, país cuya religión predominante es el catolicismo, ha recibido muy bien a los musulmanes aunque no está exento de casos de discriminación.

De acuerdo con el último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta 2010 había 3760 musulmanes en el país. Sin embargo, se ha observado un crecimiento en el número de personas que profesan el Islam. Algunas agrupaciones musulmanas estiman que actualmente en el país existen al rededor de 12 mil musulmanes, aunque debido a la falta de estadísticas oficiales actualizadas es difícil asegurarlo.

En la Ciudad de México existen diversas organizaciones conformadas por musulmanes, mexicanos y extranjeros, que fungen como centros de reunión e información. Uno de estos sitios es el Centro Educativo de la Comunidad Musulmana, ubicado en la colonia Anzures.

Migrantes e Islam

Todos los viernes decenas de personas se reúnen en el Centro Educativo de la Comunidad Musulmana. La mezquita es dirigida por el Imam Said, un hombre de 53 años de origen marroquí que dedica gran parte de su tiempo a mantener ese lugar que ofrece un espacio para orar, conversar y reflexionar.

Personas de diversas nacionalidades conviven e intercambian opiniones antes y después de la ceremonia. Musulmanes provenientes de distintos países se arrodillan junto a mexicanos conversos al Islam. Un crisol de culturas que conviven en un ambiente fraterno y de respeto.


Shobi Mokbel tiene 50 años de edad, de los cuales 27 ha vivido en México. Originario de Jordania, llegó al país luego de pasar unos años en Estados Unidos. Para él adaptarse a las costumbres mexicanas no fue complicado y tampoco ha sufrido discriminación por profesar su religión. “México ha sido muy buen país para mi”, afirma.

Al igual que Shobi, el Imam Said llegó a México proveniente de un país cuya religión mayoritaria es el Islam. Radica en la ciudad desde 1994 y asegura “no veo otro país mejor para vivir. […] Yo sé que México es para mí y yo soy para México”.

Al llegar se encontró con una pequeña comunidad musulmana en la capital; la mayoría eran extranjeros que trabajaban en alguna embajada. Una pequeña habitación en la embajada paquistaní fungía como centro de oración. Después de muchos esfuerzos, el deseo del Imam por orar en congregación con otros musulmanes lo llevó a crear un centro de reunión que evolucionó hasta convertirse en lo que es hoy en día. Pese a que oficialmente no es una mezquita, las personas que acuden a la oración así lo llaman.

Tanto el Imam como Shobi consideran que el interés de muchos mexicanos hacia el Islam surge con los ataques atribuidos a grupos armados denominados “yihadistas”. Las personas se han acercado con prejuicios, afirma el Imam, pero “cuando encuentran que somos gente de paz; gente que intercambia el cariño y respeto; que convivimos con diferentes religiones”, su percepción cambia por completo y algunos incluso optan por convertirse al Islam.

Mexicanos y el Islam


Jamal tiene 47 años de edad. Se convirtió al Islam hace tres años. Cuenta que antes de acercarse a su nueva religión solía tener muchos prejuicios al respecto. La noticia de un atentado terrorista despertó en él curiosidad por conocer e informarse sobre el Islam antes de criticarlo.

Para poder iniciarse su nueva fe, se documentó sobre los fundamentos de esa religión e incluso aprendió árabe para poder leer y recitar los textos sagrados del Islam. Pese a los estigmas que rodean al Islam, Jamal no ha recibido discriminación por su religión. Desde su perspectiva, “la mayoría de la gente en México acepta muy bien a los musulmanes”. Para él respetar a las demás religiones es fundamental. “Ni criticamos ni imponemos nuestra fe”, afirma; “nuestra religión prohíbe criticar a los demás“.

Aunque para muchos hombres musulmanes la discriminación ha sido casi nula, ese no es el caso de las mujeres que profesan el Islam. Karima se convirtió al Islam hace poco más de siete años, cuando aún cursaba la universidad. En su escuela sufrió burlas por parte de sus compañeras debido a su religión, situación que la llevó a no usar el velo en clases. “Una de ellas decía ‘es que me da miedo’, pero no sabían realmente a qué le temía”.


La señora Rodriguez es una mexicana radicada en Francia. Lleva viviendo 15 años en ese país. Ahí conoció el Islam y decidió abrazar esa religión. Vivir en ambos países le ha hecho ver un contraste en la forma que se practican las diversas religiones. Viaja regularmente a México para visitar a su familia y cada vez que lo hace toma precauciones, no sólo por su religión sino por su seguridad en general.

Una noticia que leyó en internet hizo que decidiera no usar el velo en la calle cuando visita México. “Una mujer que venía de Canadá con su hija, vino con el velo y se lo arrancaron en el metro. La verdad eso me dio mucho miedo”, asegura.

El terror no es Islam.

“Este es un consejo para los nuevos musulmanes mexicanos y mexicanos en general que no quieren ser musulmanes: hay que tener cuidado con la gente que dicen ser musulmanes, y hacen cosas que no vienen ni en el Corán ni en la Sunna”, señala Shobi. “Si quieren conocer el Islam, estudien el Islam. […] Es igual con el catolicismo; si quieres conocerlo, estudia. No por ver a un católico hacer cosas indebidas digas ‘eso es el catolicismo’, porque eso no es correcto”.


Mohamed Al Jayyousi es un joven estudiante mexicano de 21 años. Él tiene muy claro que “el terrorismo no tiene nada que ver con el Islam. De hecho tenemos prohibido hacer todo tipo de actos que hacen esas personas. […] Incluso cuando hay guerra el Islam tiene reglas, y dentro de esas reglas ni siquiera podemos quemar un árbol, una planta, entonces es ilógico pensar que el Islam permite hacer todos esos actos horrendos”.

Shobi, por su parte, habla sobre la yihad. “Yo prefiero hablar del yihad mayor. Es lo que quiere el Islam de nosotros. Es tener el control en nuestras pasiones y deseos”, es una lucha interna con el objetivo de llevar a cabo una vida disciplinada en torno a los principios del Islam.

Jamal, un mexicano converso, asegura que “con la religión cristiana u otras creencias no nos metemos. Nuestra religión prohíbe criticar a los demás. Ni criticamos ni imponemos nuestra fe”. Invita a aquellas personas que tengan alguna duda sobre el Islam a investigar a profundidad o acercarse a las congregaciones de musulmanes. “Les diría que se acerquen a los musulmanes, los musulmanes los van a recibir siempre con una sonrisa. Que los conozcan. Realmente no hay nada de malo en esto. Es una forma de vida muy bonita”.

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