¡...Y vámonos que ya va jugar México!

El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, adelantó la clausura del ciclo de conferencias Derechos Humanos, Derechos Políticos y Cultura Electoral para disfrutar el primer partido de México contra Camerún.

Oaxaca

¡…Y vámonos que ya va jugar México..!, dijo el gobernador de Oaxaca  Gabino Cué cuando clausuró de manera apresurada el ciclo de conferencias: Derechos Humanos, Derechos Políticos y Cultura Electoral, al que asistieron ministros de la corte, magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, senadores y representantes del sistema electoral local.

De manera inusitada, el gobernante rompió el protocolo establecido y  optó por retirarse de la sede de la capilla del Hotel Camino Real, que se localiza en el centro histórico, donde se llevó a cabo el encuentro.

El gobernador abordó su camioneta, donde no quiso dar ningún pronóstico del encuentro entre México contra Camerún.

También salieron deprisa algunos diputados invitados que le referían a sus ayudantes si habrían confirmado la reservación para ver el juego de la selección que pronto empezaría…

En el sitio la mayor parte de los asistentes revisaban constantemente sus relojes y los que podían buscaban sincronizar la señal de sus teléfonos celulares con alguna trasmisión de televisión.

Algunos jóvenes, alumnos de universidades públicas y privadas, invitados al foro, llevaron su televisión portátil que observaban por instantes, para no perderse ningún detalle del encuentro.

En el centro histórico, cerca de los cafés y bares localizados en la plaza pública, donde fueron colocadas televisiones, se palpó la concurrencia de espectadores que parados fuera de los establecimientos coreaban cada jugada de la selección mexicana.

Los intentos por atacar el marco rival y los goles anulados hacían estremecer y gritar a los parroquianos.

Fue hasta que cayó el gol de Oribe Peralta que en un solo grito de enjundia hizo silenciar las protestas que se desarrollaban en la misma.

Hasta un comerciante de tacos de canasta detuvo su venta para quedarse a mirar el partido de futbol durante algunos minutos.

Oaxaca mostró un nuevo rostro, incitado por el ambiente mundialista que le permitió un cambio en su rutina y una pausa a  su agitada movilidad social.